viernes, 3 de agosto de 2018

Decimo primera entrada.

Hoy estoy hastiado y cansado ¡Estoy decepcionado con tanta gente! Pero no es cosa de nadie, y es problema de todos. Poco importa, porque el mundo seguirá girando. El cansancio ha sido tal que no he podido evitar comer de golpe todo lo que tenía pensado para el resto del día..., o casi. Con esa copiosa forma de actuar no es de sorprender que esté especialmente cansado.

Pero sigo estando cansado de otras cosas que se repiten. Nos quejamos de que hay personas que no quieren hablar con nosotros y, al mismo tiempo, cuando nos exponen hechos que no nos gusta: ¡lo fácil que resulta negarlos! Bueno, creo que yo no soy así..., o eso espero.

Es imposible esperar que la gente cambie de opinión si se pone a negar las evidencias. Tan pronto como me pongo a explicarle a un usuario de Twitter las bonanzas de la renta básica, para qué usar el dinero, cómo debería cambiar el sistema tributario, cómo deberían ser tratados los que quieran participar en política..., para poder contrarrestar mi discurso, bien que podía valerse de un escepticismo, el clásico del agnóstico: decir que eso, hasta que no se viera hecho nada. Pero no, cuando ya es una realidad, cuando los resultados están a la vista no sólo se niegan, sino que además necesitan atribuir crímenes horrendos de los que no hay ni evidencias ni pruebas ni nada de nada...

Resulta que el que se ubica en una posición ideológica no se conforma con ser agnóstico, también tiene que negar bondades del rival y crear maldades entre los hechos. Así es imposible mantener una conversación. Y que luego digan: "si es que al final siempre acaban llamándome franquista, fascista...". Es obvio que discutir no sirve de nada. Que el entendimiento es imposible. Que puedes mostrar hechos y no servirá de nada. Incluso podríamos vivir en un mundo mejor y querrán vivir a como estaban antes, aunque no hayan vivido nunca ese antes.

Lo vimos en Primo de Rivera Jr. Añoraba lo que hizo su padre. Pero no hay más que ver el programa que tenía: en orgánica CERO. No decía cómo iba a conseguir atar a los perros con longaniza, sólo que él sí sería capaz de hacerlo ¿Cómo? ¿Qué separación de poderes habrá? ¿La meritocracia no podría ir contra el conservadurismo de las clases sociales? ¿Cómo resuelve esas paradojas? ¿Será perseguido el no cristiano por el bien de su alma?

Ciertamente, antes de que pudiera responder esas preguntas el matarlo no es inteligente: matan a una zorra con piel de cordero antes de que enseñe la cola. No es inteligente.

Aún así, pueden enseñar la cola y los acólitos les seguirán. La socialdemocracia ha creado un formato a través del cual se subvenciona la creación de sectas políticas donde los más extremistas son los que obtienen más puntos. El truco está en saber desviar lo que no se sabe, saber inventarse negaciones de manera que no parezca un obseso y saber difamar tras poner toda una gama sistémica de datos que conspiren en un sentido bien definido. En realidad mentir a un mono es una de las cosas más sencillas y considero que, con la tecnología adecuada como para que el robot pueda superar el test de Turing, un esquema político como la socialdemocracia podría exclavizar al mundo - a las masas - como si fueran meras máquinas. Algo así como si la mercadotecnia pudiera valerse mediante sus financiaciones de figuras mediáticas que emitan un discurso que favorezca a alguna élite.

Obviamente, con la tecnología actual eso es imposible. Porque las masas se valen de un protolenguaje mucho más complejo que los formatos de agenda que tienen esos palurdos que intentan gobernar el mundo con sus torpes maneras de destruir la economía y los recursos del planeta. Sin embargo, si consiguieran controlar de manera eficiente el devenir de la economía y los recursos, y dispusieran de ese lenguaje controlado, entonces ya podríamos hablar de la peor de las conspiraciones: de cómo la gente formaría parte de un enredado ridículo para perder toda su humanidad.

Me veo como el indio en "Alguien voló sobre el nido del cuco". Cada vez siento menos aprecio por cómo se desarrolla todo..., pero también es cierto que, aunque no haya nadie con conversación, ya sea de política o tecnología o cultura...., al final ya sólo queda un resquicio: mientras no tengan controlada la manera de controlar la consciencia, la vida, aún se mantendrá el misterio dentro de nuestra bazofia sociedad generadora de basura constante de información, de ideas, de maneras, de dogmas y de basura misma.

Y algo es algo.

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