martes, 31 de julio de 2018

Mi experiencia con la creación de un Frankenstein

La Libertad, cada vez peor entendida, nos lleva a plantearnos qué es la Vida. Un agnóstico, tal como sería defendido por Huxley, lo tendría claro: con las reglas de lo inerte no se sabe constituir lo vivo. Eso hace que no podamos creer que todo sea inercial y, por tanto, esté tan muerto como un planeta cayendo indefinidamente en su orbital, así como tampoco podríamos creer en un señor con barba que nos haya creado a todos.

Ante la ausencia de creencias resuena una historia llena de intriga: qué es lo que pasó. O: de qué estamos hechos. También se puede plantear de otra manera: ¿qué papel tiene la Libertad frente a la enorme profundidad de las leyes de la física y la química? Nuestra incapacidad para haber terminado de escribir todo lo que pudiéramos ya sea sobre física o sobre medicina nos hará pensar que sería posible dar con la singularidad que se menciona para la informática: la posibilidad de que el ser humano sea capaz de constituir un ente vivo e inteligente, incluido comparable a un ser humano ¿Hasta el punto de hacerlo equiparable en derechos y deberes? He ahí el problema, que no el dilema.

Por trozos de tierra y trapos pintados se ha matado a mucha gente. Por puntos de vista y maneras de pensar también se ha matado. Pensar que una combinación de ingenios y pedazos de minerales no puedan adquirir suficiente valor ético como para equipararse a una vida es negar nuestra historia de la civilización occidental, así como la del resto de las civilizaciones de la Tierra a lo largo de su historia. Es decir, el ser humano tiene poder para justificar lo injustificable: darle valor a lo muerto por encima de la vida. Así que si así se desea, como si queremos darle valor a un diamante, a una mierda de perro o a una montaña sagrada, entonces tendrá el valor que le queramos otorgar.

La ética que nos hace libres es la que nos otorga un poder de interpretación ya sea de nuestro comportamiento personal como del comportamiento ajeno del que empatizamos. De la misma manera, no es posible hablar de justicia sin leyes, porque las leyes se conforman a partir de los contratos fijados por la civilización y la capacidad literaria que tiene ésta para defender sus memes.

Una máquina que no esté en la misma onda memética que el ser humano no empatizará con el mismo. Cualquier perro empatiza con más inteligencia y sentimiento que la más brillante de las inteligencias artificiales. De hecho, puede que esta regla se aplique incluso para cualquier ratón que viva en una vivienda.

Esto quiere decir que hoy día mis colegas informáticos están planteándose errores de bulto a la hora de avanzar con la tecnología. Porque una cosa es plantearse cómo de lejos puede llegar la ingeniería, o el valor de sus operaciones matemáticas, pero otra muy diferente sería invadir el terreno de lo Humano, más allá de lo que él mismo quiera ceder con su condescendencia.

El legislador y el juez poseen poderes que una máquina no puede comprender porque, de crearse una máquina, ésta no sería resultado de la reproducción humana y su propia evolución para conformar la misma teoría de la mente en su aprendizaje personal, sino que sería como aquel chimpancé al que criaron como un ser humano, le enseñaron de manera desordenada y acabó volviéndose sociópata.

La cosa es, ¿cómo pretenden que un coche pueda circular de manera autónoma para decidir sacrificar vidas humanas a partir de sus propios preceptos morales? Cuando veo ese tipo de programaciones lo que entiendo es que la ingeniería se está saltando su propio código deóntico: una persona debe hacerse responsable de los daños personales que lleva a cabo la máquina. Y claro, yo ya intenté publicar esto mismo ante mis colegas. Y me río de las respuestas que recibí..., como si yo fuera el que tiene las ideas desordenadas. En ocasiones me da la impresión de hablar con chimpancés, a los que tengo que dirigirme usando palabras aisladas y simples; además de ayudarme de las manos.

Y me hace gracia: cuando intento publicar se quejan de que mi inglés es supuestamente bajo; pero cuando trabajo en mi tienda de cara al público, todos mis clientes sin excepción dicen (en el peor de los casos) que mi inglés raya la perfección ¿Entonces? Yo lo tengo claro: más allá de que las supuestas frases sin sentido fueran fáciles de analizar y que, por tanto, tampoco lo habrían comprendido de saber ellos castellano y habérselas escrito en mi idioma - cuando se habla con un idiota, se habla con un idiota.

Los pares que promulgaban la obligación de que no pudiera publicar, en vez de criticar los posibles fallos que - bien pensado - no encontraban, solían utilizar argucias que el editor en jefe era capaz de comprobar: uno decía que no entendía de qué iba mi ensayo (era una equivalencia entre una notación matemática conocida a otra que yo usaba mediante un proceso polinomial como bien explicaba en el abstract) y quiso suponer que intentaba demostrar que NP era igual a P, pero como no había mencionado en ningún momento que NP fuera igual a P entonces el artículo era basura (sesgo Chewaka); otro llegó a decir que no entendía porqué tenía que usar una notación diferente a la teoría de grafos para explicar una comunicación entre dos estructuras (ésta sí conectaba NP con P), y que no había querido ni leer la demostración ni entendía a qué venía la afirmación puesta al principio de que sólo podía referenciarse una cosa a la vez al asociarse con un único elemento de la realidad (sesgo de soy un gandúl de mierda y no sé ni para qué me hago par)..., el asunto es que cuando me rechazan un ensayo absolutamente todo lo que me escriben es completa BASURA. Y no hablo de malentendidos, hablo de basura.

Puedo asumir misericordialmente que yo mismo he cometido errores: en mi última relación con los americanos y su fascista punto de vista en relación con la ciencia, aprovechando el tirón de la película sobre Ramanujan, pude sacarle a Ken Ono (un productor asociado de la película) la posibilidad de que me corrigiera una demostración de matemática sencilla sobre la conjetura de Beal. Personalmente, cada respuesta que daba "su equipo" me dejaba más y más mosqueado..., ¿cómo es posible que digan que no entienden algo tan básico? ¿Dónde está el problema? ¿Por qué me llenan de esperanzas y me responden con esa extraña humildad? Una ÚNICA explicación viable tras terminar tales conversaciones: se estaba riendo de mí. Y la cosa es simple: si un par ve un error sólo tiene que decir la línea. Pero si apunta a una línea que no tiene error y lo colorea con tonterías...

En definitiva, si me equivoco se ríen de mí y me hacen perder el tiempo. Si no erro, porque la máquina existe, entonces dicen estupideces que dejan con el culo al aire al editor jefe. Huelga mencionar, otros resultados que nunca han visto la luz y que tienen cierta vistosidad, como la enésima cifra del número pi u otros resultados sobre los números primos que ni me acuerdo. La titulitis y la visceralidad de creerse por encima de los demás y defender a los de su hermandad para mantener la facha lo que hace es destruir el alma de la ciencia, que se vincula con la meritocracia; cuando el meme que se replica se fundamenta en cómo va uno vestido y otros asuntos de poca índole el resultado es una degradación y la muerte de la ciencia. De ahí que algo muerto no pueda generar vida.

La inteligencia de los ensayos se acaban por plasmar en la propia tecnología y la manera que tengamos de interpretarla. Los buenos informáticos no basan todo su trabajo en sus resultados personales: sino que aprovechan librerías que ya resuelvan parte del problema. Tampoco basan todo su trabajo en el trabajo ajeno; insisto, si el trabajo de un divulgador consistiera en referenciar lo que otros ya han hecho, entonces no habría innovación, la ciencia sería llevada por lamers. Y eso es lo que más abunda, de hecho: muchas referencias a otros journals, poca chicha. Cuando se habla de buenos artículos éstos no pasarían el baremo por el que los míos tiene que pasar. Además, no sólo teorizo, también construyo la máquina (el código) y es testeable y repetible. Y además innovo. Pero aún así, prefieren el de sus acólitos buen vestidos: la muerte de la tecnología y la ciencia.

Alguien creerá que un tipo que se puede copiar de otro podrá ofrecer la misma calidad. Pues bien: en eso consiste el deep learning. Si nuestros científicos actúan como lamers, entonces podrán ser sustituidos por una máquina, ya que no son capaces de reconocer el código deóntico y se rigen por preceptos morales.

Luego los neurólogos se quejarán de que no entienden la parte más fascinante de nuestro cerebro: la materia blanca. No veremos a otro Ramón y Cajal que nos ayude a encajar las piezas que faltan para comprender que la materia blanca está más ligada al nacimiento que la materia gris y que, por tanto, la explicación de su funcionamiento está fuertemente implicado con la teoría de la especiación (lo que hace que los animales se distingan entre sí por especies) ¿Y eso por qué? Porque para encajar tales piezas habría que comprender cuándo una célula pasa a hacerse multicelular y cómo se codifica la información genética suficiente como para que se elabore un sistema que pueda replicar el propio estado replicador. Y aquí es cuando entra este informático y os dice que si esperáis un solo experto en informática que os diga cómo se genera un sistema introspectivo a ese nivel cuando el 99'9999% se dedican a replicar trabajos sin escribir código..., yo diré ¡JA! (y el que me cuestione este "ja" le dejo por imbécil ante alguien que no sepa informática, porque argumentos torridamente largos no me faltan).


Y si no existe ni la literatura ni la intención de abordar el lenguaje introspectivo en informática para asumir el control que debe tener la ética dentro de una especie para que no se desborde su moralidad interna, entonces todo esto se convierte en ciencia ficción donde, encima, los puntos clave por los que hay que pasar algunos matemáticos han puesto una señal de prohibido el paso.

Por tanto, es probable que se supere la singularidad y que, en un momento dado, un mayordomo robótico confunda una mosca con un terrorista de alqaeda y decida quemar toda una vivienda con varias personas dentro, por el bien común. Ése es el precio de confundir moralidad con ética.

Por otro lado, yo en mi haber puedo alardear de algo que me consta aunque no me lo quieran admitir: he construido las máquinas más eficientes que existen y, tras hacer esto, he comprobado que los problemas que codifican tales estructuras están dentro de clasificaciones exponenciales. Esta aparente contradicción justifica toda una gama de resultados de difícil entendimiento para los tecnólogos actuales, pero porque no existe tal contradicción si entendemos su procedencia. Pero la ironía de pensar que una estructura (que he localizado y que a los palurdos que no me han aceptado cosas más simples no veo ni la manera de poder explicarles algo como eso) que trabaja de manera casi como azarosa (por lo ineficiente que supone) acabe por devolver resultados eficientes es, a mi juicio, de las máquinas más bonitas que he podido diseñar - aunque a nadie le interese, pues este interés es un constructo conformado por unos ladrillos que no se han aceptado de antemano.

Mientras tanto, los gobiernos seguirán pagando millones de euros en patentes que podrían dejarse por obsoletas en servicios que podrían afectar a la vida o muerte de muchas personas. Demasiado consciente de ello.

Al menos lo digo aquí, así y ahora y me quedo tranquilo.


lunes, 30 de julio de 2018

Entrada décima. Me extraña la idea de Justicia.

Me extraña la idea de Justicia que tiene la gente. Me es curioso cómo podemos encontrar entre las tribus urbanas de Twitter, ya sean versados, curritos o anónimos, cómo algunas personas se arrogan con capacidad para saber cuándo una sentencia es dura o es leve. Me gustaría poder quitarme este discurso de la cabeza, así que probaré a ponérmelo por escrito.

En una sociedad democrática deberíamos de reconocer el valor que tiene la Justicia. Para ello nos valemos de unos científicos de lo social, al que les damos plenos poderes dentro de una orgánica para que interpreten nuestras leyes, escritas a partir de nuestras costumbres o manera de ver el mundo. Es comprensible que, en ocasiones, prefieran buscar de la propia historia del Derecho de nuestro país para dilucidar hacia dónde debe ir un desequilibrio, pero también debería haber alguna ley de derrogue o establezca principios de obsolescencia sobre épocas ya sea pasadas o de pensamientos torridos (como el fascismo).

Está claro que la ley no es como me gustaría en estos momentos, pero lo asumo con su contradicción a la democracia como si estuviera viviendo una transición hacia la democracia. Y la idea de Justicia que espero encontrar no es sólo que se dedique a interpretar acciones particulares, sino que además ayude a interpretar sociedades y su legado histórico, para que se pueda legislar en coherencia con la intepretación oficial que quiera darle un estado democrático de acuerdo con sus leyes. De ahí, una ley de memoria histórica, resuelta por un gabinete judicial que nos ofrezca una versión oficial de lo que significó el franquismo para España y, por consiguiente, qué leyes y qué normativas y qué títulos debían ser considerados o rechazados.

Pero, insisto, eso es lo que habría esperado.

Por el contrario, lo que veo es cómo cada vez los jueces son usados más y más por la prensa para conseguir ese mercado fácil, el del amarillismo. Un mercado que comprará más artículos que puedan encontrarle fallas a los jueces que nos caen mal. Cada vez que una sentencia impacte, aparecerá la idea de que nos debe gustar o no, de que estamos en un bando o en otro. Esa bipolaridad creo que es incompatible con la Justicia. Más que nada porque la interpretación de los hechos, por un lado, es susceptible de ser difícil de apreciar si no se ha estado en el propio tribunal, además de que la mayoría de los que opinan ni se han preocupado en leerse un fallo que tampoco va a ser completamente representativo de lo que hubiera querido expresar el magistrado para lo que al final se acabó por pretender entender.

En este juego mediático el científico tiene todas las de perder: usar una jerga no tiene porqué ser beneficioso, evitarla tampoco. La cosa es que hay unos sesgos cognitivos que podrán ser aprovechados por los medios de comunicación contra los magistrados, y así todos los jueces, independientemente de lo profesionales que sean siempre serán susceptibles de ser tratados como unos peleles.

Ese comportamiento es una de las patas fundamentales que necesita una democracia para enviciarse y convertirse en dictadura. Y yo insisto en que no entiendo porqué se insiste en permitir ese cuñadismo ilustrado, cómo no tienen los jueces algún mecanismo que le protejan de los medios. Y hablo de multas administrativas por permitir titulares  absurdos como la acusación de que un juez ha plagiado otra sentencia (los jueces tienen que copiarse otras sentencias), que ha tachado párrafos (el juez tiene que evaluar qué encaja y qué no encaja en su fallo), y otra serie de comportamientos alegales que trabajan la difamación de un poder que debería de independizarse de la presión de los medios.

Por otro lado, debería de haber mecanismos trasparentes  y válidos (autoritarios) para poder acusar a un juez de prevaricación. Pero esta entrada no se centra en este tema.

El asunto es que a los jueces se les da demasiado poder individual de carácter dogmático. Como el poder de decidir cuánto tiempo va a tener que superar una persona sin su libertad para luego reinsertarse. No lo entiendo. De la misma manera, si le arrebatan a un padre su patria potestad, como si le quitan a una persona su permiso de conducir, a nadie se le ocurre quitárselo por un tiempo..., bueno..., eso es lo que me dice el sentido común. Se supone que una institución independiente sería la encargada de determinar si se le levanta o no la pena.

No entiendo, por tanto, que haya cadenas perpetuas improrrogables, ni tampoco que un científico pueda decirte que la ley le concede capacidad para adivinar cuánto tiempo necesita una persona para reinsertarse o dejar de ser sociópata. Todas esas cosas me sorprenden, por no decir que me parecen altamente dogmáticas y propias de épocas pasadas.

Una sociedad moderna debe permitir que un juez le arrebate el permiso de conducir a quien conduce malamente, la patria potestad a quien usa a sus hijos con fines perversos, el poder trabajar para el estado a quien abusa de lo público, la libertad a quien es peligroso, etc..., pero que esos actos deben hacerse permanentes pues si fue necesario un juez de lo penal entonces no podemos esperar una política por su parte a la hora de adoptar ese tipo de decisiones.

La política exige otro tipo de magistrados. Esos magistrados que son elegidos porque confiamos en ellos y que, según estas fórmulas de hoy día, los elegimos malamente con las urnas. Cosa que ni me gusta por las formas, ni por el poder que les otorgamos.

Un mundo más normal es el que ocupa tres juicios independientes cuando se produce un delito: el juicio que establezca qué faltas demuestran los hechos, el juicio que reconoce los daños a las víctimas y el juicio que reconoce la reinserción tras superar el examen pertinente el preso en cuestión.

Cuando hablamos de una persona que decide que a un trabajador le corresponde una excedencia de un tiempo sin cobrar por una falta cometida, debemos comprender que ese tipo de decisiones forman parte de una política que nos puede gustar más o menos.

Pero si la resolución de un acto proviene de la propia libertad del individuo y su consecuencia debe ser considerada para su reinserción, entonces de lo que hablamos es de un comportamiento que contiene dolo y es sociopático. Creer que con una regla podemos medir cuándo el dolo desaparecerá, o cuándo, en su libertad de acción, el sociópata dejará de ser sociópata equivale a no entender qué es eso de la Libertad o la ética. Ciertamente, las ciencias sociales deberían de tener bien delimitadas sus funciones en virtud del Derecho Natural que nos corresponde como Seres Libres.

En un juicio de faltas, la torpeza es asumible y puede acabar dentro de un contrato. El delito no. El subjuntivo puede usarse grácilmente para que pueda caber en los contratos, pero las lecturas del mismo sonarían estrambóticas a la hora de fijar según qué penas como si se tratara de una cuestión de pagar.

Ciertamente, no debería de confundirse según qué términos pues, si las penas se pagaran, entonces existiría fórmula para la culpabilidad y, de ahí, los informáticos podríamos sustituir al juez y valernos de tales fórmulas para recrear un ente inerte con los mismos derechos que un Ser Humano.


domingo, 29 de julio de 2018

Lírica 3




Dura y hermosa,  rompe la mar morena
porque quien entra  a saco con la vela
quiebra entonces la  lona mayor que en pena
avanza cuando  la nocturnidad pela.

Cuando el timonel  pisa y se pone en vena
respira muy hondo  y esconde la gran panza
que nos propone  compañía serena
para hacerse más  llevadera la andanza.

Aunque cuenta la  moza que fue sirena
cuando al amigo  nunca lo echaba en falta
remonta a vivir  su ser de luna llena
miente al pasado,  tan simple que de él se harta.

Y el timonel le  espeta: "¡Ya, Lorena,
la de la dulce  voz húmeda de escarcha,
mirada quieta  la noche se hace plena!
Endulzame con  toda ella nuestra marcha".

Mas ella ardiente,  de valerosa mena,
cuando más quiebra  cuando más se desvela
antes se vuelve  de nuevo una sirena
amargamente  a la tormenta apela.




Luna fría de un  tormento olvidado
ha caído en su  sufrir por la pérdida
que hubo querido  evitar la pérfida
envidia bruja  que lo haya robado.

Se trataba del  amor de un tormento
que una vez pecó  de joven soñado
pero que al ser un  astro, el amado
sólo se pudo  volver sufrimiento.

Y en el papel de  bruja se ha otorgado
que ella clamara  por ese recuerdo
porque es un sentir  que estaba clavado.

Pero no hay astro  ni magia en el lerdo
pues su amor en el  olvido ha quedado 
que la bruja se  perdió por un cerdo.





Claman todos, ¡qué albricias han venido!
no hay acontecimiento ni mayor clamor
eso que entre todos es conocido
 y es el encuentro de un nuevo amor

Que bien se puede dar por terminado
no olvidemos que una vez se haya tenido
no podrá ser jamás otra vez ignorado
salvo el que por sustitución haya surgido.

Cuando la crispación viene del honor
y cuando el otro individuo amado
descubre con tanto horror
que fue objeto de algo mal atado.

No podrá ser jamás otra vez ignorado.
No olvidemos que una vez se haya tenido:
¡qué bien se puede dar por terminado
salvo el que por sustitución haya surgido!

Claman todos, ¡qué albricias han venido!
 Y es el encuentro de un nuevo amor.
Eso que entre todos es conocido:
no hay acontecimiento ni mayor clamor

Y cuando el otro individuo amado
descubre con tanto horror
que fue objeto de algo mal atado
cuando la crispación viene del honor.
 
No olvidemos que una vez se haya tenido
no podrá ser jamás otra vez ignorado
salvo el que por sustitución haya surgido,
que bien se puede dar por terminado.

No hay acontecimiento ni mayor clamor
eso que entre todos es conocido
 y es el encuentro de un nuevo amor.
Claman todos, ¡qué albricias han venido!






sábado, 28 de julio de 2018

Putos Jipis de la Tolerancia

He dedicado unos segundos en consultar en la RAE cómo se calca la palabra hippie, no pienso dedicar más tiempo en referenciar este despotricamiento contra los referenciadores compulsivos del siglo XXI. Hoy explicaré que esta gente es tóxica y peligrosa, además de que fomentan el odio y la intolerancia; y los extraterrestres le tienen una manía de tres pares de narices. Y hoy lo explico.

¿Os imagináis a un Mortadelo teorizando sobre los iluminati? La idea es que ese personaje tan simpático (y honrado) de Ibáñez bien podría vivir una época oscura y tratar de vender libros aprovechando la imagen de otros para trabajar la difamación compulsiva y una psicosis colectiva contra según qué grupos. Podría convertirse en un manipulador de masas, hasta el punto de creerse su propia mentira - quien sabe, y crear grupos de seguidores de unas ideas absurdas que intentan ver a los famosos como si fueran marionetas del poder o, peor aún, demonios encubiertos. Pues existe, tiene seguidores; y no es el único que cumple ese perfil. Pero quisiera hablar de sus seguidores.

Así empezó Manson. Pero quisiera centrar bien el tiro, quiero que se vea por dónde voy y cómo localizar a esta clase de gente porque, como es de esperar, no se esconden: son fácilmente distinguibles, y muy numerosos - demasiado. 

Todos hemos conocido a amantes de lo que hoy se llama "del misterio". Se trata de amantes de sucesos que, desde mi punto de vista, adoran conocer todos las grandes preguntas (qué, cómo, cuándo...), para poder explicar la que falta: el para qué. Hay gente con vocación de buscar exclusivamente el quién, y se hacen policías. Hay gente con vocación de buscar el por qué, y se hacen psicólogos o científicos (dependiendo de cuál sea el tema). Cuando un OVNI da muestras de haber aparecido responder el quién o el porqué se reduce en crear una lista exhaustiva. Sin embargo, jamás se tendrá un para qué, que es el verdadero objeto de quien juega con qué es exactamente lo que ocurrió. Y es algo que nunca terminará de responderse porque, de poder decir el para qué, entonces (según mi teoría) ya no sería un suceso misterioso, y tendría que contarse para otro grupo de gente.

Pues bien, si seguimos mi teoría se entenderá porqué Manson consiguió a tantos acólitos y éstos, en su casita, fueron capaces de alimentarse su psicosis grupalmente. La idea es simple: les unió las conversaciones donde se generaban listas exhaustivas de quiénes, cómos, qués..., pero nunca los para qués. Éso fue lo que ayudaba a montarse teorías que siempre se alimentaban con una lógica sesgada que parecía sistémica: que parecía una conspiración donde todo encajaba.

Hace poco me encontré con una amiga que se compró mi libro (en realidad se lo compraron sus padres, bien podría haberse comprado ella otro y así me ayudaba un poco..., pero bueno). Me dijo que no podía terminar mi novela porque no podía centrarse y tal (desgraciadamente he conocido a tantos que me han dicho que no la terminaban como los que me han dicho que les apasionaba y que querían más, pero no he conocido a nadie que dijera que fuera basura - así que en general, me sirve para hacer propaganda). Por supuesto no daré pistas de quién es ella, porque hoy despotricaré contra su tribu urbana.

Entre los amantes del misterio resulta que hay un grupo de gente a la que le interesa en especial lo paranormal y, de esa gente, los que intentan hacer paranormal las cosas que tienen explicación sencilla creo que se les llama conspiranoicos. Pues bien, es muy fácil sucumbir a formar parte de esa clase de grupos sin saberlo; digamos que yo mismo he querido jugar en el underground con grupos e historias, y al final hemos alimentado según qué hogueras, hemos tenido malas épocas..., digamos que todos hemos sido adolescentes. Pero creo que, a la hora de la verdad, error más o error menos, en ocasiones hay que asentar la cabeza y los jipis de la tolerancia es una tribu muy, pero que muy, especial: no se trata de simples conspiranoicos (que también). Vamos al meollo.

Para empezar te pueden asaltar en mitad de ninguna parte y atreverse lo que su sabio cerebro les decía que se reprimieran a contar, entonces despotrican (y creo que es bueno que lo hagan) de golpe toda una amalgama de conspiraciones sin fundamento alguno; pero que podrían tener una buena base paranormal. En cualquier caso, vemos cómo desarrollan sus afirmaciones según un cuadro muy específico y que siempre se repite: ellos son la representación de la tolerancia, los famosos trabajan para los arcontes diabólicamente, el que intenta cuestionar es un inmaduro inexperto, nunca ponen de manifiesto palabras ofensivas al que tienen de frente, proyectan cuadros de etapas anteriores sobre quienes les cuestionan, difaman e injurian al famoso, no leen, han tenido (supuestamente) vivencias paranormales, son narcisistas a partir de una falla de su cuerpo y son amantes de la jerga tecnocrática ¿Os ha gustado el cuadro que os he hecho? ¡Para que luego se quejen los psicólogos de que no les doy datos de referencia (de hecho, mis amigos más persistentes han estudiado psicología). Voy a decir una cosa más: el término "jipi de la tolerancia" me lo he inventado yo y, por tanto, no hay que tomarlo como una información contrastada (escribo esto para desahogarme, nada más).

Esta gente, además de cumplir lo dicho, tienen una manera de dirigirse hacia los demás. Resulta que van diciendo que ponen de manifiesto sus teorías, y que cada cual, como un bufete, que coja cuanto guste. Algunas se las creerán y otras no. La cosa es que no es que, a pesar de que hablan como si todo fuera horizontal, en realidad tienen un esquema jerarquizado en su cabeza, donde hay una gregalidad en virtud de quién la tiene más larga. Para establecer la longitud del miembro sólo hace falta, en este caso, tener más vídeos de Youtube y ser capaz de enunciar el mayor número de qué, cómos, etc..., pero ojo: siempre, siempre y siempre los para qués deben ser la conclusión común que marca el invariante de la secta o grupo conspiranoico al que se pertenece. Esto es, nadie se cuestiona lo que no es objeto de discusión. Y, por tanto, hablamos de un lenguaje subversivo altamente sugestionador por parte de aquellos que quieran formar parte de esta clase de grupos (sectas).

Y me apena. He tenido amigos que han sucumbido a este lenguaje. Tan pronto como intentaba darles mi cicerón punto de vista algunos lo encajaban y otros..., proyectaban sus errores en mi comportamiento (me atribuían cosas que habían hecho ellos) y/o simplemente dejaban de hablarme.

¿Qué es lo más irónico del tema? ¿Que los que más hablan sobre arcontes y sobre iluminatis son los que realmente conforman la matrix? Es decir: justo los que más están en contra de las conspiraciones son los que las conforman. Ya se ve en mi propia novela: ¿por qué si no se debe ir con cuidado de darle demasiada información a quienes estén interesados por ésta? Porque la mayoría podría sucumbir a volverse jipis de la tolerancia, te imponen su forma de pensar, te evaluarían dentro de su secta y..., los que no sean así y anden por ahí cerca, serán los aprovechados que han encontrado sexo o negocio. Es lo que se dice del Opus dei y ese grupo de acólitos que se han montado que se publicitan como laicos.

Sin embargo, en estos momentos, los grupos suelen discutir sobre los iconos reales que se ponen en las películas y libros (y algunos iconos que no se ponen y meten a saco), quien se dé cuenta de más cosas por el estilo podrá encontrar la implicación final: esa flecha que apunta al para qué de tu grupo particular.

¿Cómo tratar con esa gente? Si realmente tienen un momento de lucidez y están dispuestos a aceptar tu autoridad: ¿podrías convertirte en su mentor para decirles que puedes ayudarles a potenciar sus poderes e iniciarles? Difícil. Lo habré intentado y saltan conque hay que ser tolerantes ¿Podrías convertirte en su pupilo para preguntarles qué opinan sobre esto y lo otro y hacerte el cicerón? Difícil. Lo habré intentado y saltan conque has hecho cosas que no has hecho ¿Podrías convertirte en su amigo y mostrarles otros para qués posibles? Difícil. Lo habré intentado y saltan con..., no existes.

¿Y si leyeran esta entrada? Bienvenidos sean ¿Servirá de algo?
Ni pajolera idea.

Pero dicho lo dicho, me quedo tranquilo. Sé que Lady Gaga no está chupando energías a nadie, sino que hace que consumamos (gastamos energías hacia donde la mercadotecnia calcula) porque queremos y lo sabemos. De hecho, esos símbolos son usados para que la gente se dé cuenta de que consumimos porque queremos y lo sabemos. Dicho de otro modo, la existencia de tales símbolos es para que la gente trascienda y, por otro lado, siga consumiento, pero disfrutando y sabiendo.

El satanismo ateo es un tema de trascendencia para el individuo, pero claro..., ¿qué os va a decir un nihilista?

viernes, 27 de julio de 2018

Experiencias con los amigos y su corporativismo

¡Ay los amigos! Lo necesarios que son..., o eso dicen. Esta noche, sabiendo que esta manaña empezaría a hablar sobre estos temas, me asaltaron los recuerdos de un jefe de estudios, y cómo debía haber sido el sistema: donde un inspector llegaba y, de forma muy rigurosa, les ponía a caldo a todos esos corruptos que se dedican a la enseñanza. Pero claro, si quiero volver a dormir, debo centrarme en aceptar que las mafias se anidan muy bien en la socialdemocracia, donde los amigos se protegen mutuamente.

En estos momentos un violador asesino, al que le quedaban ocho años de cárcel se ha escapado gracias supuestamente a una funcionaria que era su esposa. Eso de acabar en la cárcel puede ser un chollo cuando consigues atraer, con toda tu imagen de malete, a trabajadoras sociales que, por mucho currículo que tengan, muy profesionales no pueden ser. Pero claro, los permisos penitenciarios funcionan como funcionan; quiero decir, a base de enchufes, de amiguismos. Nada que ver con un sistema basado en la reinserción donde se compense a los más dedicados a la preocupación social.

Pero la gracia es que en los medios, cuando los dos están desaparecidos, se está difundiendo la foto de él, pero no de ella. Y, por lo menos yo, lo tengo bien claro: quien realmente ha perpretado el delito de fuga no es tanto él, como ella, pues ella es la que tiene los medios, ella es la que está fuera y ella es la que conoce la ley, y a los vigilantes de la misma. Ya no digo sus títulos y estudios, su posición social y, por tanto, sus tan variados enchufes y más enchufes..., que, combinado con el hecho de que se liara con un violador asesino, insisto que muy profesional dudo que fuera. Así debía valer su título y sus estudios.

El asunto es que los amigos siempre han existido. Podemos distinguir como dos tipos esencialmente: los que te ponían una pendiente para que la subas y los que te lo hacían todo más fácil. Yo siempre he sido de los primeros. Y no me arrepiento en lo más mínimo, porque en lo que deberíamos de ponérnoslo más fácil es a la hora de luchar contra nuestro enemigo común. En el colegio, por lo pronto, era así como lo dejaba bien claro a mis amigos y amigas.

Supongo que mantenerse firme por lo que uno considera que es la verdad puede llevarte necesariamente por tener que enfrentarte en varias ocasiones contra el cinismo y la hipocresía de las profesoras que trabajan en tales centros. Y es que, efectivamente, la socialdemocracia no posee un sistema de inspección que compruebe que realmente las cosas son como intentan parecer. Una profesora que castiga a los niños poniéndoles de rodillas a partir de motivos arbitrarios para poder rememorar cuando ella estudiaba con las monjas..., o esa otra profesora que chillaba y hablaba como una niña para incitar a la rumorología y crear linchamientos sociales a los alumnos que no le caían bien.

Recuerdo la amiga que era tan inteligente como yo. Sacaba dieces cuando yo seises ¿Por qué? ¿No era yo aplicado? Mentira. Ella era hija de funcionaria. Simple y llanamente. Y no me sentía mal por ello, aunque la profesora solía insistir en ese motivo (lo confesaba en voz alta, ¡ay el subconsciente y cómo se desprecia la consciencia infantil!).

Cuando yo era un amigo duro porque mis bromas podían ser duras, también es cierto que consideraba al profesorado como gente con la que no podía cooperar: razón por la cual me doblegaba por enseñar a mis compañeros cualquier duda de clase. Pero la parte dura la volvía a tener cuando me enfrenté a puñetazo limpio contra un compañero cuando éste me dijo que le había hecho caso a la profesora cuando ella le dijo que yo a él lo consideraba un plato de segundas ¿Su palabra contra la mía? ¿A esa zorra mentirosa? ¡Eso no se hace a un compañero! Nos tuvieron que separar entre cuatro, los dos éramos moles bastante duros y él tenía un año más que yo, y a esas edades eso realmente importaba.

Siempre lo he dejado claro: nunca se debe mentir por mí. Jamás he admitido esa vaina. Siempre me he considerado mucho mejor que el sistema oficial, cuya autoridad me ha parecido demasiado cuestionable por toda esa ramificación de amistades con la que se mueve y llena de castigos a quien no se mueve con tal sistema. Pero, paradógicamente, supe crear una red underground llena de verdades y autenticidades al margen del sistema. Alimenté muchas de esas redes que ya existían, y hay que sentirse orgulloso por ello, pues aprendí de ellas también. Sin el underground ningún país del mundo podría avanzar, pues la socialdemocracia es un fracaso absoluto.

La socialdemocracia se fundamenta en las puertas giratorias. Si no existieran grupos de presión, de financiación y rostros de políticos que poner en los carteles publicitarios entonces la mentiras no funcionarían. Cada vez que vemos un inmigrante subvencionado por ser inmigrante, no lo son todos, sólo él y unos pocos más. Cada vez que vemos una mujer maltratada subvencionada por ser maltratada, no lo son todas, sólo ella y unas pocas más. Cada vez que un autónomo...

Las leyes se hacen descafeinadas y se crean grupúsculos de invisibilidad que, ante una sociedad que no esté superpoblada, podrían contenerse pero, ante la nueva realidad, habría que aceptar un gran cúmulo de suicidios y de problemas de gravedad sin resolver. Es decir: ¿por qué nunca he visto un indigente oriental? ¿por qué sólo he visto un niño marroquí con gafas una vez en mi vida? ¿por qué en España es tan difícil encontrar policías corruptos (los que son expulsados son los que lo denuncian)?

Cuando las estadísticas fallan el problema está en la fórmula social que las interpreta. Desde aquí no sabemos cuánto daño hacen las políticas del fracaso socialdemócrata porque, a diferencia de una renta básica, socialdemocracia significa aceptar el fracaso de no poder ser socialista ni demócrata; la renta básica supondría, como lo fue el sufragio universal, el reconocimiento de un Derecho Fundamental como algo inamovible. Y quien no entienda esto..., es que su idea de amistad es puro cinismo.

Me imagino lo que quieren los socialdemócratas para sus amigos: ¿qué pasará cuando se los encuentre en una esquina bebiendo con pinta de indigentes? El socialdemócrata tiene la lección aprendida: mirar a otro lado. Esa es la filosofía socialdemócrata. Nada de servicios sociales, porque sabemos que son una mentira. Nada de ayuda psicológica, porque sabemos que esa gente se sacó el título en la Rey Juan Carlos. Nada de nada..., no hay sistema. Se mira a otro lado y punto.

Yo, por mi parte, todo dinero que recolecto lo veo con miras de que lo necesitaré para manejarme ante un posible futuro como indigente. Si, por lo menos, las necesidades más básicas las tuviera cubiertas, entonces podría dedicarme a plantearme esquemas de futuro: ¿cómo sería una sociedad donde todas las personas que andan por la calle tuvieran las necesidades cubiertas? No sólo serían clientes en potencia, también serían amigos en potencia: gente a la que podríamos ponerles una dura prueba o gente a la que le ofreceríamos nuestros servicios a cambio de algo.

Pero no vivimos en un mundo así. Sólo puedo sentirme orgulloso de los pocos amigos que me queden (sean quienes sean): deben estar hechos de una maravillosa pasta triunfal.




jueves, 26 de julio de 2018

Novena entrada

Hay quien te habla sin conocer el idioma, centrándose en los errores de diccionario (los ortográficos), sin ser capaces siquiera de apreciar cuándo el error lo aportan ellos mismos.


El palurdismo es acuciante, 
pero en mi barca navegamos 
siempre con rumbo hacia adelante
aunque eso haga que nos perdamos

Allá donde las olas vamos
no importa ni roca ni excepción
está el palurdo que ignoramos:
aparece su imitación.

Los vemos todos y avistamos
evitamos tantos escollos
y así, tan pronto continuamos,
continúa anclado en sus rollos.


Lo más gracioso es la gran cantidad de gente que quiere sentirse afín a esa forma de ser. Pero mi entrada no va a ser sobre los palurdos, sino sobre algo más genérico y que me vale más la pena: ¿Es posible que la falta de celo científico en la ciencia oficial haya provocado la ausencia de fuerza en enseñanzas sobre el correcto camino del escéptico por evitar el encontrar una excepción a todo? Esas ganas de decir no a todo es más propio de niños pequeños.

Cuando una persona se desmarca, automáticamente aparecen los pelotas de turno con el chiste inocente fácil lleno de ignorancia. Cuando alguien se comporta así sabes que jamás dirá algo que te representará algún interés de carácter autoritario; es decir, no puedes aprender, a partir de ciertas edades, ya nada de cierta clase de gente. Por tanto, sólo nos queda ignorarlos para intentar seguir adelante.

Para eso sirvió la mielización: no podemos permitirnos el lujo de seguir dando palos de ciego con personas que se comportan como niños y con tan reducida educación. De los niños se aprende mucho por cómo se comportan, un reflejo de cómo somos: sobretodo con esos adultos que no evolucionan y que más vale tenerlos bien lejos de ellos.

En un momento dado, el adolescente aprende a no echarle la culpa de todo al mundo y a no ver teorías de cosnpiración en todas partes; las quejas se reducen y se aprende a ser más constructivo. Entonces no es un no a todo, ahora es intentar entender porqué se dijo o se hizo lo que ocurrió; y no nos importará, como hace el buen turista, las taras del viaje.

Es de eso de lo que va la entrada.
Bienvenidos si han leído hasta aquí.

miércoles, 25 de julio de 2018

Leyendas urbanas 3

París, medianoche. Se oyen a jóvenes de fiesta nocturna. Pero ella se ha encerrado en casa. Los recuerdos vuelven a aprisionarla y esta vez no piensa tomarse otra de esas pastillas, no esta vez, quiere estar lúcida para cuando se dirija al resto del mundo. El ordenador se convierte en una nueva prisión y los estertores de la máquina exhalan ruidos a la conversación para inundar el silencio que atrona el lamento de quien necesita evadirse en esas redes sociales para volver una y otra vez a atacarles a ellos.

Cuando aquellas que fueron sus amigas y amigos le intentaban convencer que lo que hacía era seguirle el juego a la opresión, que se estaba encerrando en su propia prisión, entonces bloquea otra historia que no le interesa. Y otra más. Otra historia que no es lo que quiere oir. Una y otra va conformando su realidad social mientras bloquea de su mente, una y otra vez, todas las conversaciones que sistémicamente hacen reminiscencia de una tesis de mundo mucho más diáfano que el que ella se marca en su cabeza.

Falsos y mentirosos, invoca una y otra vez a su infierno particular, pero no se tomará las pastillas, quiere estar lúcida para responder. La noche invoca desde la máquina, los únicos sonidos del teclado y su propia respiración se confunde con los sonidos restantes del equipo que, en un momento dado, emite un "saaa...", seguido de otro "sa....".

La tarjeta de sonido, en  mitad de la noche, un lamento inoportuno de un programa mal ubicado. Apaga el equipo por un momento y, mientras las últimas luces del mismo iluminan la estancia, antes de encender el móvil para echarle un ojo al Whatsapp, la habitación se oscurece por completo para, de un flashazo observar la silueta de una mujer invadiendo su habitación.

Procede a encender la luz, pero no hay nada. Ahora quiere despotricar contra el mundo, como hace el alfa que quiere dominar a su prole, o como hace el líder de la secta que, si no puede tolerar su falta de autoridad, siempre le quedará el suicidio colectivo. Porque, está claro, es imposible aceptar otra realidad. Antes la muerte..., y escucha "saa...".

- Comment ca va?

 Pero no hay respuesta. Algo le reconcome, procede a escribir una nota, contra toda amistad que conoció, contra todo ser existente en la faz de la tierra; todo odio en su cuerpo. Piensa luego publicarlo para hacer que todo aquel que lo lea tenga la necesidad de morirse como lo siente ella. Quiere que todos sufran como ella ha sufrido y está sufriendo por cada una de las historias que no consigue quitarse de la cabeza y que niegan una y otra vez lo que hace, lo que le hace a las suyas.

Y otra vez: "saaa...". Se le ocurre apagar la luz y procede a abrir la ventana para intentar dilucidar si los sonidos vienen de fuera. Así, con las luces de la noche de esa gran ciudad, cree percibir en un rincón de su habitación una oscuridad que no consigue reconocer. Y adivinándose de esa oscuridad la figura de una mujer desnuda. Así que recoge el móvil, una vez encendido, y apunta a la esquina.

Rápidamente la figura espectral se abalanza, pero no deja rastro de su presencia. Sólo queda la voluntad rota de una suicida y una nota que todos interpretarán como sus últimos suspiros.





martes, 24 de julio de 2018

Hoy me meto con los antropocentristas

Ha llegado la hora de tocar fondo y conseguir demostrar lo nihilista que soy, así como el poco apego que le tengo a la realidad que me toca vivir. Considero que es más que probable que, en cuanto diga lo que tengo que decir sobre la consciencia, la humanidad, el arte..., voy a conseguir que los pocos aliados que me quedaban me acaben por mandar a la porra. Pero claro, se trata de un juego de probabilidades: dudo que realmente esa puerta terminara alguna vez de abrirse del todo.

Creen muchos que por como hablo el antropocentrista sería yo, sobretodo por ese enorme ego acuñado por el cuñadismo super cuñado que tengo asociado por cómo le hablo a todo el mundo, incluso a mis cuñados, con una prepotencia de creer saber incluso de lo que no he estudiado o trabajado para dar consejo a todo quisqui. El antropocentrismo, lo podemos ver como un comportamiento reaccionario, dentro del buen uso de la palabra, que no quiere aceptar los avances de la ciencia para obcecarse en que todo debe estudiarse en la medida de cómo ve el hombre el mundo.

Por supuesto, no habría que confundir el principio antrópico, que pone a la ciencia en su sitio, al darle valor a las cosas en virtud de la imposibilidad de tener una referencia objetiva a la hora de hacer cálculo de probabilidades. De hecho, los que vienen defendiendo que existe tal criterio objetivo en realidad, al negar el principio antrópico, lo que hacen es coger la medida humana para medir todas las proporciones del universo, y eso es antropocentrismo. Por tanto, lo contrario al antropocentrismo es el principio antrópico.

El antropocentrismo no es una filosofía. Es, como la misoginia, una reacción negativa que nació desde una época para cuando la sociedad evolucionó de forma natural. En el caso del antropocentrismo la Revolución fue la Coperniquiana, en el de la misoginia la Revolución Francesa. El principio antrópico sería la pedagogía contra los antropocéntricos, igual que el feminismo es la pedagogía contra los misóginos. Aún así no hay que descartar malos usos del principio antrópico, como ocurre con el feminismo, que puedan llevar al sujeto a defender el antropocentrismo como para provocar que haya personas que no quieran identificarse ni con el antropocentrismo ni con la idea que han entendido del principio antrópico.

En cualquier caso, algo contra lo que van a tener que luchar los informáticos hasta el día en el que me muera es contra los antropocentristas. Existen muchos grandes misterios, sin embargo: ¿es posible que ya hayamos dado con la revolución que explique de forma clara algunos de ellos y nuestro antropocentrismo lo esté negando? Quisiera centrarme en la consciencia, nuestra libertad de maniobra y ética dentro de ella.

Igual que hoy día hay quien piensa que la Tierra es plana, no negaré que las pruebas necesarias para demostrar que no es así no las he ejecutado personalmente, entre otras cosas porque un mundo tan obsesivamente conspirativo donde tantas personas tuvieran por necesidad que estar tan implicadas sin ganar nada por ello no me encaja. Tan fácil como preguntarles por un mapa de la Tierra, dibujar una diagonal y recoger cuatro lugares del mundo lo más alejados posibles en los dos hemisferios según la idea de Tierra redonda, más allá de entender que las estrellas giran en un sentido o en el contrario, los marinos portugueses entendieron fácilmente cómo se ubicaba la Tierra en la bóveda celeste, cualquier hijo de vecina lo deduce mirando al cielo en distintos puntos del planeta. Y, en cuanto a que es una trivialidad, por eso no necesito deducir ni calcular nada.

Pues el asunto es que en lo relativo a la consciencia y el cerebro ya tenemos bastantes estudios. Yo diría que los suficientes. Tenemos a los más grandes eruditos que pueden nombrarte cada rincón del cerebro con nombres de lo más variopintos, con más nombres de los que yo jamás habré recordado para nombrar a mis amigos. Hablamos, por tanto, de auténticos expertos que en civilización y estudios sobrepasarán a los antiguos marinos portugueses tan llenos de miedos por la existencia del Kraken que, paradógicamente, sí debía existir.

En mi haber tengo un código y unos conocimientos, se sabe cómo segmentar las técnicas para que luego sea la propia máquina la que se encargue de hacer un "entrenamiento profundo", sólo falta introducir un patrón (eso se hace con determinar el invariante de lo que se pretende conseguir - programación que se enseña en la universidad de toda la vida). Al final puedes generarte un esquema neuronal que se adapte a una intención de condición impuesta por un programador. A partir de cierto instante dejaremos a la máquina seguir funcionando por sí misma, para que evolucione por su cuenta, y se adapte al medio que le facilitemos.

A todo esto, ¿qué es la consciencia? La consciencia es el último bastión de los antropocentristas que no quieren admitir que en realidad es un escollo para la ciencia. Se trata de un término anticientífico y, como tal, es incompatible con el principio antrópico. De hecho, ya lo comentaba yo mismo en la facultad con mis colegas: que podíamos definir la consciencia a conveniencia de la ingeniería para delegar a la religión el completarla a su gusto. Es decir, la consciencia, como ha sido apuntado ya por los suficientes neurólogos, no es más que un engaño y, como tal, nos movemos dentro de dicho engaño para darle el uso que más nos conviene. Pero si partimos del supuesto de que la consciencia es un algo, entonces negamos el principio que nos protege de tal subjetividad.

En mi novela puse un ejemplo: un extraterrestre congela a dos amigos que están juntos hablando en el parque, entonces los desplaza para que al despertar de su congelación se vean a sí mismos besándose. Al descongelarlos ellos se montarán la historia de que decidieron besarse porque, en teoría, estaban enamorados: ¡aunque no fuera cierto porque fue la acción del extraterrestre la que provocó la unión!

Pues bien, el papel de la consciencia consiste en crear historias para la supervivencia de la especie. Eso quiere decir que, como decía Alan Turing, pues no añado nada nuevo al respecto con respecto a su más famoso ensayo, una máquina sólo necesita tener el comportamiento subversivo que tiene el ser humano para considerarla desde el punto de vista científico tan válido como otro ser humano. Finito.

¿Eso quiere decir necesariamente que la máquina que supere el test de Turing irá al paraíso? - No.
¿Significa necesariamente que cuando destruyamos una máquina de esas características estaremos matando? - No.

Y digo no porque son conceptos independientes de la ciencia. Es decir: la ciencia social no puede meterse en porqué decidimos lo que decidimos. Yo a eso en mi novela lo llamé la ética de los ganadores. Que es justo lo que no puede hacer la ciencia, donde no se puede meter. Y aquí hablo de nuestras decisiones últimas sobre qué es lo que entendemos por libertad y ética.

Sin embargo esto era una crítica a los antropocentristas dentro del hartazgo que pretendo generar contra mi persona por escribir lo que escribo, y es que no he ni empezado.

Volvamos al tema central: ¿pero QUÉ es la consciencia? Sería bastante gracioso que yo aquí y ahora dijera, ¡qué demonios! Pues a la mierda: os lo digo. Total: si pretendiera ir con artificios para no caer bien ahora mismo no servirían absolutamente de nada. Ni tampoco espero conseguir nada ni por decirlo ni por dejarlo de decir; sin embargo, ver cómo una y otra y otra y otra vez no paran de darse de hostias en mi presencia...... Quedaré como un cuñado, pero ¿y el peso que me quito?

Hace mucho tiempo ya implementé cuatro o cinco líneas de código en Python para representar la consciencia, como este blog no es de los que uso para referenciar nada, pues a quien le interese que lo busque. La consciencia es un concepto que, como ya se ha apuntado en tantos expertos, tiene muchas escalas, pero es tratada a través de una única palabra. Y eso es lo que desconcierta.

Yo, para resumirlo todo puedo hablar de la consciencia alfa (la que marca la filosofía de toda la regeneración de la misma para decir que no se convierte en otra palabra) y la consciencia última (que marca el último eslabón y final). Aquí me evadiré de explicar incompatibilidades que serían peligrosas para conformar sociedades aunque, en virtud de lo que me ha llevado a escribir esto... En cualquier caso, la consciencia última es la más sencilla de definir: parece que decimos que el sistema de información adquiere ese nivel de consciencia cuando es capaz de etiquetar y programar cada una de sus partes de manera que la película que se monta en su interior podría ser incluso un mundo más eficiente y perfecto que el exterior y, tirando de una locura que viene del género ecci en plan ciencia ficción, a saber si eso podría provocar un plan de complementación, recreación universal haciendo uso de la termodinámica...

Creo que en este punto ya he conseguido el cuñadismo extremo. Lo que pasa es que no hay que olvidar un pequeñito detalle: estoy hablando de ciencia ficción; la consciencia no existe. Y si el científico usa un concepto imaginario el resultado será constituir ideas que, en su estado supremo, acaben siendo lo más descomunalmente increibles que seamos capaces de imaginar.

En una realidad llena de universos paralelos y realidades posibles, la consciencia viaja más allá de las luces y las formas; el engaño se convierte en un cambio de recipiente. Pero insisto en que lo que no es medible no va a ser objeto de lo que pretendo aquí.

Volviendo. Cuando leemos la segunda ley de la termodinámica podemos comprender cuál es el verdadero papel de la consciencia dentro de un ser vivo en su estado más primigenio. Todo sistema termodinámico tiende al desorden. Por lo que un ser vivo se define por su pretensión de orden dentro de su ámbito (por llevar a cabo esos actos calienta el sistema en su conjunto, por lo que no se incumple el principio). El aumentar el orden le permite a un sistema ser más eficiente y sobrevivir. Éste es el papel primigenio de la consciencia generativa: contradecir el bucle.

El bucle es lo que hace la máquina. Mismo estado, misma actuación. Si los seres vivos (incluidas las plantas y los microbios, pero no los virus) reaccionaran ante una misma entrada percibida con una misma actuación, entonces el ente sería usado por otro como si fuera un instrumento, y sus energías no serían aprovechadas para evolucionar más allá. Su autoengaño no le sería beneficioso y perdería la consciencia.

Cuando hablamos de criminales que actúan bajo un instinto oculto, ésto parece contradecir las teorías expuestas más arriba: es innegable que saldrán perdiendo por salirse del redil, pues no mejorarán social ni espiritualmente. Tampoco sabemos de un psicópata que, una vez hechos esos actos, se volviera un haz de luz y nos diera a todos una lección marchándose en un carro de fuergo..., aunque Elias bien genocida que era, pero bueno, será cosas de puntos de vista.

No, lo que impulsa los estados alterados de decisión dentro de la consciencia puede ser un estímulo que proviene de las glándulas basales por la activación del miedo en la amígdala por inacción. Es decir, el último bastión lo tiene la presencia de un miedo por reiteración de un coste de oportunidad producido por una mala gestión en las glándulas basales. Es decir, este cuñado os está diciendo que hay que tratar a las malas personas como se trata a los epilépticos ¡Anda que no se estarán partiendo el culo los expertos en la materia!

Podría hablaros de mi maravillosa experiencia con un psicótico que actuaba con mala fe y siempre me atacaba..., pero tarde o temprano me tocará cagarme otra vez en los jueces y profesores de universidad. Hoy no.....

Es por ello que todavía la gente no se da cuenta de que la civilización constituye una consciencia propia donde la falta de trascendencia por parte de sus integrantes provoca que puedan ser víctimas de sus propios..., yo los he llamado arcontes. Es aquí donde se ve al pequeño nihilista que tengo dentro. Estas criaturas son resultado de nuestra mentira al conformar una sociedad. Por lo que existe una consciencia literada que, al mismo tiempo, trasciende a otras formas que son muy conocidas, estudiadas y referenciadas por los artistas; que son los recursos literarios.

Como ejemplo de lo dicho, toda esa consciencia que no alcanza el último nivel de magnificencia, tenemos la entrada anterior donde pongo en cuestión las partes que necesita el protolenguaje animal (que usa para orientarse), sin mencionar el código que se necesita para anidar tal protolenguaje (Broca), así como el código que se necesita para unificar lo que viene de fuera y codificarlo (Wernicke). Son distintas lecturas que obedecen a distintas acepciones que factorizan nuestra idea de consciencia, junto con el dolor...

Pero creo que esta entrada me está saliendo demasiado larga..., y eso de escribir durante una hora, mientras atiendo la tienda, las interrupciones..., suficiente, supongo.


Total, no va a servir de nada.
Al menos podré volver a escuchar tales declaraciones con sensación de que ya estuvo dicho.



 


lunes, 23 de julio de 2018

Mi experiencia como escritor

Escribir es fácil. Escribir de cualquier manera es algo que quizá vemos en demasía. Es como si todo el mundo tuviera ganas de sacarse algo de dentro. Vemos tertulias televisivas donde la gente aprovecha que es considerada para atacar y así hacer que sus valoraciones son más interesantes, más impactantes y, en cuanto a que nadie lo refute, más impunes. Es difícil conseguir que ante toda esa maraña de opiniones y libros se encuentre algo que valga la pena. Realmente difícil.

Pero la principal razón de ello no es tanto por la falta de seriedad o la falta de sinceridad, que bien podría ser por ello, la cosa en sí es que los libros y opiniones sinceras están llenas de basura sentimentaloide personal. Algo así como mi actual blog, del que ni me preocupo de nada pues ya nada puedo esperar de quien lo quiera leer, si llega hasta el final.

Mi experiencia en el mundo de la literatura, en la venta de mi primera novela, es que mi libro pudo ser muy fácil de escribir en la medida de que tenía algo que decir, un esquema que seguir, unos personajes por desarrollar, una época por escenificar, un lugar que describir, unos objetos por mencionar, unos puntos de vista que exponer, una razón que me motivaba, unos destinatarios a mi obra y una manera de desarrollarla. Lo extraño era creer que quien escribe no tiene método, y menos aún con tanta experiencia acumulada que tenía yo por detrás sobre el mundo del arte.

Sin embargo no cuajó. Al final venderé más de lo que gasté..., pero no lo veo productivo. Es una obra maestra; sí, está mal que lo diga, pero más allá de los errores que cometía debido a mi exaltación y prisas, así como a cualquier teoría de conspiración que quiera inculcarle a todo esto, la novela era bastante hermosa y me quitó un enorme peso de encima. Además de que me ocupé de que la historia estuviera hilada en consideración con los problemas del espacio-quien y tiempo. Demasiado complejo de explicar, pero mis esquemas no fueron pocos, para quien quisiera adivinarlos.

La conclusión de todo esto bien pudiera ser lo que he llegado a ver hacia otros autores. Como ocurre con el existencialismo; ¿qué era lo que decían?  "Ellos aseguran que si quiero ser una mariposa puedo ser una mariposa", ¡si Simone de Beauvoir o Sartre levantaran la cabeza! Para citar a alguien, si es para refutarlos, hay que usar la mejor de sus citas y desarrollarlas de la mejor manera para demostrar que no va a ninguna parte. Cuando se hace al contrario sólo se está creando un muñeco de paja, y se está difamando.

Esas malas tertulias es como un mal libro, es lo que más abunda porque es más fácil cambiar de canal o elegir el vídeo corto siguiente que se pueda citar como uno piensa. Es muy difícil ver cómo alguien compra un libro, pero si se hace preferirán que el autor sea de su mismo color político..., ¿y eso? Quizá quieran aprovechar las citas del libro en sus conversaciones pero, ¿y si del libro a penas nada puedes citarlo porque tales citas son conversaciones marcadas en un mundo anómalo y oscuro?

Parece que lo que más gusta a la gente citar es la poesía. Pero no es cierto que se compren muchos libros de poesía; y para la lírica también existen métodos y formas..., el verso libre, sometido a la ironía de sus palabras puede llevarnos a mundos extraños: sólo hay que elegir dos palabras al azar, descubrir sus rasgos comunes y contrarios, describir lo común y, al llegar al punto del prestigio (el nudo de las películas) poner de manifiesto un comportamiento discriminante. Entonces hacer poesía profunda puede ser trivial también: un juego de niños...

Cacerola y pimiento

He caído en la cuenta que 
no me quedaba más menaje
hecha la ensalada ha sido 
como una cacerola de homenaje

El sentimiento que nos pueda producir un simple verso va a depender de si realmente ha centrado sus objetivos en algo que nos importa algo más que un pimiento y si está bien ubicado de forma sistémica en lo que se dice. Si no hay motivos para escribir poesía nadie escribe poesía; si no hay alguien a quien dirigirla, en nada queda. En cualquier caso, cuando tenemos el qué, quién, cómo, porqué, cuándo, dónde, para qué, según quién..., el hecho de que sea imposible saber de uno de ellos es lo que hace que la historia entre dentro de uno de sus correspondientes géneros - es el género que llena a nuestro cliente, porque es la portada que le llamó la atención.

La portada de mi libro era la correcta: respondía a todas las preguntas esenciales de un suceso bien contado salvo una, la que correspondía a su género natural. "Luces y Espectros", ¿para qué tales luces y tales espectros? Genero misterio. Género misterioso. Podemos saber quiénes hacen lo que hacen y de dónde vienen sus actos, pero no sus motivaciones reales. Se bordea toda la situación para que justo lo que nadie necesita conocer no sea nunca conocido. Sabemos que eso es lo que más os gusta: por eso los novelistas nos preocupamos de que los periodistas amantes del misterio nunca tengan un misterio completamente resuelto. Somos los hombres de negro del buen gusto, el pimiento de la ensalada... Y así la novela siempre estará viva infundiendo cultura, alimentando vocaciones, avivando llamas y, curiosamente, potenciando en nuestro cerebro especialmente esa parte de la perspectiva animal que tenemos y que muchos desprecian: descubrir el para qué de las cosas.

¡Ay si los tertulianos se plantearan el para qué de sus opiniones!
¡Ay si los científicos se plantearan el para qué de sus indagaciones!
¡Ay si los escritores se centraran en el para qué de sus obras!

Entonces todos los para qués se darían por resueltos y seríamos mucho más de lo que somos ahora. Me río de ese youtuber que se ríe de los que él considera magufos, y se está poniendo de moda, porque llama prepotentes con un canuto en mano mientras acusa de cuñados a toda las tribus de Youtube. Dice: "¿qué hacen que no nos enseñan a los aliens esos? ¿por qué se ocultan tanto...?". Y sí: me río: literalmente, porque no aguanta ni dos datos seguidos.

Pero nada..., aquí me quedo // a la espera // al cliente que yo quiero...


Sed buenos y compradme mi libro...

domingo, 22 de julio de 2018

La octava.

Estabilidad y aceptación es lo que nos va quedando a medida que va pasando el tiempo y asumimos lo que nos toca a cada uno. Cuando se trata de terminar proyectos, el aburrimiento ataca debido a que las indecisiones sobre cómo diseñar las cosas hacen que no valga la pena el esfuerzo. Sin embargo, cada acción no llevada a cabo es una decisión de diseño que supone un avance.

Mientras tanto, el paro estructural, el reducido poder adquisitivo y las taimadas maneras de los distintos mercados que quiera imaginarme que existan echan para atrás proyectos que serán recogidos por quienes tienen crédito para intentarlo veinte veces antes de que alguna les haga ganar una vez más aún más dinero ¡Viva el libremercado y su mecanismo de defensa natural basado en los apadrinamientos!

El ser humano es imaginativo y ambicioso por naturaleza; bien se le puede obligar a quedarse calladito y arrinconado. Pero no sabemos hasta qué punto el que gasta tantas energías en destruir a alguien se está forjando con el tiempo no una rivalidad, sino unos enemigos muy poderosos de por vida y que, al mismo tiempo, le atacarán desde el anonimato.

Por eso, por muy oscura que sea la época, aunque uno muera antes de que la luz vuelva al final del tunel, la mezquindad no tiene más remedio que hundirse junto con aquellos que la defiendan.

Me ha venido a la mente el modelo económico que defiendo considerando la realidad de la superpoblación y el avance civilizado de la misma. Me supongo que eso es justo lo que nos encontraremos: una mayor automatización, personas más especializadas para tratar los problemas de mantenimiento y una paulatina persecución de la obsolescencia programada porque, vamos, perseguir a las empresas que regalan bolsas de plástico, en vez de a los fabricantes que no usan mecanismos ecológicos..., ¡cuánta cobardía! ¡Y cuánta dejadez!

Ahora que no ha ganado en la oposición la tecnocracia, y sí el facherío, temo que volvamos hacia atrás y que la política vuelva a buscar el titular fácil para obtener el caramelito socialdemócrata que justifique la financiación de su campaña..., nos retrotraemos, volvemos a lo de siempre. En cuanto Pedro Sánchez fracase como presidente y, gente como Pedro Duque, fracase como tecnócrata, las apariencias y el facherío se impondrán con la dictadura de las apariencias y los títulos en falso. El que fuera mal estudiante en una universidad, se convertirá en estudiante genial y brillante nada más dedicarse a la política o tener un padre alto funcionario.

Esta fue mi octava primera gran verdad. Que nadie se lo tome como un dogma, bastantes religiones tenemos ya y lo que aquí se escribe lo hago para no sucumbir a la demencia.

sábado, 21 de julio de 2018

Historias 3

Gordo y calvo, escribe en 2200 de nuestra era, siempre de lo que tiene presente, historias de nuestro tiempo. Su país, ahora bastante comunista, dentro de la que cabe, ha sabido planificarse y marcarse sus golpes y, entre golpe y golpe, un bombero retirado ansioso de manifestarse por escrito.

#historiasDeBomberos

Retirado sólo quedan las memorias que, proveniente de un individuo que no es de letras poco importarán y a nadie le interesará más allá de sus ambientes más locales. Pero ha decidido abrirse más allá o, al menos, hasta quien quiera leer su drama que, si bien estará edulcorado, no dudará en quedarse en sus escritos lo que siempre se repite para transmitir el mensaje oportuno: lo que le rompe el alma por dentro que su medio ambiente no tenga superado.

"Como en toda revolución, todas arrancan con una sonrisa negándose a trabajar para la cadena de mando. Entonces, sus compañeros, aceptan la idea misma y proceden a ocupar una por una las distintas instituciones que albergan alguna clase de poder coercitivo ¿Que hay barrios y zonas donde la gente muestra su repulsa? La cosa es bien sencilla: muestras tu arma y, con una sonrisa, tendrá que apaciguarse o, repliégate, que ya cuando seamos los suficientes seremos el apoyo y seremos cardinales a la hora de determinar quién defenestra a quién."


Recordaba los rostros de esas personas por las que dio su vida. Entonces, siendo joven, toda su musculatura se ponía al servicio de niños y ancianos que se veían encerrados. Los ancianos se lo agradecían, por los años y los años de los años..., los niños crecían y se olvidaban, triunfaban e incluso se endurecían ante posibles roces. Era la marca de su destino, y ahora sólo le quedaba escribir sobre los pasados, algunas verdades.

"Arráncate las entrañas para dejar caer el valor que de ti aún queda, tiñe tu bandera ahora y que nadie pueda decir que no tenéis nombre. Ellos, orgullosos de su estirpe, que se etiquetan entre los hombres para adecuar su valía a través de la valentía o de estar entre los que ocuparon los hechos más gloriosos ¿Y nosotros? En el pleno anonimato y a la espera de un símbolo, vale la pena cualquier desgarro con el fin de clamar a los tuyos que tenemos objeto de orgullo y que nuestra reclamación es por una lucha hacia adelante, de rechazar a los reaccionarios que desean centralizar todo su poder contra los menos, de rechazar decisiones que se imponen mientras se ríen en nuestro rostro."

Muchos llamaban por teléfono para asuntos ridículos. Los mejores era para rescatar a quien se había perdido en el monte. Era una competición: a ver quién lo encontraba primero con las pistas que daba. Como si fuera una jinkana, en la era de los móviles con o sin cobertura, la búsqueda insaciable por ayudar desde el más débil al más aburguesado fue algo tan básico como el poder comer todos los días.

"Burgueses y aburguesados llevan al pueblo a una dirección a la que nadie había acordado. Todo para el pueblo, dicen; es por vosotros, y para mejor. Para mejor, bien: pero se valen de medios que supondrá sacrificios cuyo contrato nunca fue acordado con las clases más bajas. Valientes los que se quedan, y necios al ver que están mejor organizados que allá donde sus vidas no habrían sido condenadas."

Pero los años no perdonan, y a este ahora escritor le hace mella sus canas, sus huesos osteosporosos, su encorvada mirada marcada por la depresión de unas amistades que se han ido. Así como la sensación de que ya ha quedado todo dicho y no hay nada más por conseguir en la conquista de nuevas amistades.

"La búsqueda del apoyo internacional o, incluso, su enfrentamiento en nombre de sus propios enemigos. La mentira continua, la confrontación de los cobardes y la traición más trapera para acabar con la primera gran víctima y dejarla completamente prostituida y vejada: la información. Ya nadie podría creer los titulares condescendientes, lo que decían o lo que callaban, lo que enarbolaban..., ni los mismos revolucionarios ni los contrarrevolucionarios podrían creer jamás toda la mierda que todo ellos sin excepción, desde su bando, estaban contando."

Entonces quedarán las fotos, las hojas y hojas impresas de historias, el mirar atrás con orgullo por todos los que ya no le hablan porque hizo posible que no lo pudieran hacer, el observar casas que no son ruinas ni reflejo de que jamás lo fueran, árboles que te dan las gracias a su manera y observas la basura del turista borracho que ha conseguido burlar al que lo protege de su propia estupidez.

"Por cientos y cientos han caído, y más de mil habrán entre los muertos, nació como repulsa a la falta de una confederación más apropiada y justa, pero quizá también por el hecho de que ese proyecto habría sido posible de haber obtenido el reconocimiento internacional. Te pueden sitiar los tuyos, y salir fortalecido por ello. Pero lo que no puede ocurrir nunca es que te acorralen los que jamás has conocido, entonces es cuando todo acaba en la ruina."

El acto heroico se convierte en un gesto revolucionario cuando lo que ha salido de tu mano emanaba y sobresalía de las entrañas de tu corazón ¿Cómo podía un individuo atreverse a acometer algún acto duro con hacha en mano, romper una puerta y atravesarla bajo el fuego arrollador sin estar seguro desde sus entrañas de saber cómo y porqué hacerlo?

"Nunca desde La del Bronce el ser humano pudo revolucionar desde las clases más bajas y ser coherente con ello. Marx no pudo, y el comunismo también fracasó en su empeño ¿Es posible que en alguna isla de las Américas? Difícil de decir. Pero sería como decir que no ha habido, por tanto, nunca una revolución que empezara desde lo más bajo y, por tanto, que arrasara hasta el punto de que su lucidez mantuviera los ecos de sus maneras más allá de las injerencias extranjeras para la defensa de una soberanía que acabara proviniendo de su pueblo."

Punto final a esta novela. No lo contratarán ni lo leerán, pero ahora sus fantasmas le dejarán en paz por unos días. Clamará al cielo para que nunca le falte de nada ya que eso mismo ya no podrá depender ya más de sí mismo.




viernes, 20 de julio de 2018

Atención a los GCNI (Grupos Cuñados No Identificados)

Poco a poco me voy estabilizando en la nueva realidad que me toca: la posible futura indigencia en el anonimato. Mientras tanto, aún tengo medios para tener relaciones sociales debido a las paradojas que nos ofrece la socialdemocracia: disponer de muchos medios tecnológicos, muchas deudas y los suficientes ingresos para mantenerme a flote y sin posibilidades de adquirir vivienda o vida propias.

En el trascurso de este periplo peculiar, donde día tras día me planteo si la cárcel sería hasta mejor: considerando que ni viajo, ni me relaciono, ni veo incentivos en nada. Aún me queda tener la oportunidad de observar entre los que me rodean: la única realidad social que me queda, a distintos GCNI (Grupos Cuñados No Identificados).

Atrás quedaron las maravillosas relaciones sociales, donde importaba más tener a un amigo, que te miraba a los ojos y conversabas con él. Ahora mismo lo que existen son los cuñados que, si bien es cierto que defienden lo que defenderían en un bar, con las nuevas tecnologías hasta se creen que están documentados, cuando no. Por eso, en un bar cuando alguien se inventa o habla de una manera u otra es más fácil de identificar; en Intenet, debido a que las conversaciones podrían hacerse más técnicas entonces es cuando florece la mentira patológica, el no querer admitir que se actúa de manera indocumentada.

Y el caso no es que sean cuñados, en quienes me tengo que desahogar ahora es en esos grupos que se forman y que atacan en plan ad hominem por no ser de su grupo. Y, como son cuñados, suelen jugar entre el ad ignorantiam y el ad autoritas, aunque prefieren el ad autoritas con esos expertos que se han sacado del buffet libre. Y, a pesar de que tienen un lenguaje en plan autosuficiente, ninguneando a los que no sean de su grupo y repitiendo consignas que, si bien no fueran suficientemente refutadas, al menos no han sido correspondientemente respondidas, hablan como si tuvieran la clave que resuelve el conflicto, con el mesianismo oportuno, y así dar con las claves de dar lecciones a quien sea.

Sin embargo no quería centrarme en un grupo evidente. Ayer mismo me encontré con uno de esos hippies de la ciencia que pretendía asegurar que era capaz de mejorar mi tecnología basada en máquinas virtuales. Entonces me convencieron de chatear por Facebook y, para ello, abrieron un grupo en el que conversarían conmigo. Fue nada más empezar a hablar y comprobar que el sujeto no sólo no tenía ni la más mínima base de informática, sino que encima no pasaba ni el baremo fundamental por el cual podría ser un programador siquiera. Curiosamente había cogido un documento sobre una ecuación que exige serios compromisos a la hora de desarrollarla y este hombre la estaba masturbando junto con otros enunciados de las matemáticas, la física, etc...

La cosa es, ¿cómo saber quién es el cuñado? ¿quién es el autosuficiente? Trivial:
- Cuando le preguntaba por documentación que le permitiera relacionar dos conceptos que no tenían nada que ver me ignoraba.
- Cuando le preguntaba qué documento había leído y mejorado me ignoraba.
- Cuando le preguntaba sobre conceptos básicos de la materia me ignoraba.

¿Qué clase de mejoras pretendía poner un tipo que lo mismo hablaba de máquinas de Turing como que lo mismo mete la masa molecular del hidrógeno y dice que eso corresponde con la distancia de la Luna con el Sol? Obviamente era un zumbao.

Sin embargo, hablando con ese tipo no me costó reconocer a esos otros GCNI que se encuentran en las universidades. Concretamente: cuando presenté ante ese programa llamado Collaboret..., o algo así, ante los grupos de IEEE en esa red social y tal..., así como en journals, un documento que hablaba sobre cómo podía ponerse en riesgo la seguridad informática la respuesta que obtuve fue que no usé los términos habituales en seguridad informática.

Y es que los hay paletos y los hay más que tontos, si reciben un documento técnico que cuestiona la seguridad de manera matemática y clara lo propio es no tomar en cuenta que se haya hecho en mejor o peor manera un buen uso de la literatura de la seguridad. Pues no se trataba de evaluar hasta qué punto la seguridad se veía en un brete, sino el hecho consumado de que había un boquete como un piano en ciertos sistemas convencionales, cuya denominación marqué en su momento..., y ya me da igual cómo se llamaban (no pienso buscarlo).

La cosa es que el cuñado puede ser muy remilgado con la nomenclatura hasta el punto de negar la necesidad de ser práctico, o simplemente puede quedarse como hablando con sus propias palabras y teorías alucinatorias, siempre y cuando no haya que hacer prácticas sus poyeces. Esos cuñados no son capaces de inventar, que es la crítica que una y otra vez lanzo al 90% de los señores que cobran grandes cantidades de dinero para publicar en Journals documentos que no transmiten innovación alguna. Pero que quedan muy estéticos, muy de desarrollo y de combinación de conceptos mientras referencian a cientos de documentos que también entran en el desarrollo y combinación de otras tantas demencias que no llegan a ninguna parte.

Esos son los GCNI, viven del estado la mayoría y, con la llegada de Internet, los que no han conseguido tener nada que hacer y tienen un ordenador delante acaban opinando desde el anonimato de cualquier tema que se les antoge  y con completa autosuficiencia.

Creo que ha sido muy pretencioso crearme un acrónimo que sólo voy a usar yo y para esta entrada.
Lo cierto es que me habrá servido para desahogarme un poco de la única realidad que me toca por vivir: si es cierto que si acabara en la cárcel sería más difícil encontrarme con estos autosuficientes, porque lo único que tienes que hacer es preguntarles los temas que intentan evitar y, al final, ellos mismos te evitan. Cuando tienes que compartir una estancia cerrada con alguien economizas mucho los motivos de vergüenza..., ¿es cosa mía o este pequeño republicanito está justificando las checas para cierta clase de energúmenos? Jeje, no debería de bromear con respecto a lo que no conozco.




jueves, 19 de julio de 2018

Donde experimentamos la impunidad

Pocas cosas hay que tener presentes, y lo que me ha atacado esta mañana son las sensaciones de impunidad que nos atosigan a todos. Se trata de aquellos recovecos donde lo oficial carece de sentido, donde el juez o el policía no llegará. Tan pronto como un policía puede darle una hostia gratuita a un fotoperiodista, luego puede usar su placa para salir corriendo de la escena del crimen, de la censura política considerando que se trata de un periodista no afín a las loas a Franco por parte del cuerpo, para luego ver cómo el periodismo en general no hace eco de este acto terrorista.

Muchos verán algunos sucesos como algo anecdótico, y es posible que tengan en ocasiones razón. El problema es cuando no la tengan. Es como negar el consentimiento sistemático de organizaciones que se mueven bajo la connivencia de que podrán hacer según qué cosas ya que saben que no van a ser perseguidos por ello.

Es como si dijéramos que se ve que cuando un juez se sale de su vereda habitual, siempre y cuando no sea de izquierdas, todo seguirá su curso y miraremos a otro lado. Sin embargo, debe ser interesante descubrir cómo es posible que tengamos tantos jueces y tan pocos casos de corrupción en ellos: ¿tenemos superjueces? Ni un solo juez acusado por sus vínculos con la droga, curioso, yo creía que España era de las primeras en tráfico y que, por supuesto, los estudiantes eran muy propensos a la cultura de saber qué meterse en el cuerpo para sobrellevar los torridos exámenes.

No es difícil imaginar que en una ingeniería (o en matemáticas) los estudiantes necesitan estar lúcidos para cuando lleguen al examen. Por lo que ciertos tráficos dependerán mucho de la materia. Pero en España lo que existe es más la vista gorda. Este país, el de Indultalia, se permite el lujo de colocar altos cargos para ir apadrinando a quienes van a seguir el camino y el ritmo. Se trata de un juego de procedimientos, quien destaque se queda fuera.

Esto me recuerda la vez en la que me crucé en el pasillo con tres profesores de historia, en el instituto, estaban discutiendo un tema y se me ocurrió el enorme sacrilegio ya no solo de lanzar una pulla objetiva, sino encima de marcharme al observar un enorme silencio. Formaba parte de la conversación y dejaba supuestamente mal a algún profesor. Se me comunicó que no aprobaría historia ese año y, efectivamente, ni para Junio, ni para Septiembre. Y daba igual que tuviera un resguardo que dijera que tenía derecho a revisar nada: no tuve ni derecho a revisar mi examen porque buscaron la manera de esconderse y de traspapelar dónde se revisaba. Total impunidad.

Al final me presenté en selectividad con esa asignatura que, obligatoriamente, me tenía que puntuar al 60%, con la consiguiente bajada de nota final: siempre supe que todo eso no era más que una farsa. Y tampoco había manera de denunciar todo ese cúmulo de despropósitos, que no eran ni mucho menos aislados. Porque peor era el departamento de física y química: unos auténticos perturbados, ¿se salva alguno? Uno o dos, sí. Pero la manera que tienen de decidir que un alumno suspenderá sí o sí, sin importar nada, ese fue el mensaje. El alumno tiene que pactar, dialogar con esos perdonavidas. Es así como funciona. Lo académico siempre fue completamente secundario y, para sostener la mentira, los montajes, las traiciones, los "ay no me di cuenta"..., etc, etc, etc...

Puedes estar encima, y puede que esa sea la solución cuando acabas en una de esas listas: algo así como empezar a insistir y obligar a que todo el mundo tenga conocimiento de que Fulanito de tal tiene envidia de Menganito de tal. Lo malo es cuando todo un seminario se pone de acuerdo: ¿realmente es tan buena idea ir por lo oficial? No hay otra, debe ser así.

Existen modelos educativos mucho más adecuados, donde los profesores no ejercen de perdonavidas. Entonces el alumno bien podría tener que pasar algún examen, pero quien le examina no tiene que ser quien le dio clase. Son formas más objetivas de conseguir mejores resultados. Sin embargo todos sabemos porqué no se hace: cualquier cosa que sea menos que la impunidad total es siempre incómodo para los corruptos.

Por eso aún veremos a los seguratas de los aeropuertos comportarse con completa impunidad, así como a los dentistas ponerse de acuerdo entre ellos, veremos a los distribuidores pactar precios y apadrinar clientes, veremos a familiares de guardias civiles saltarse STOPs, a conocidos de médicos saltarse listas de espera, a amigos del Opus saliendo de la cárcel por ponerse un capirote aun siendo asesinos o violadores, a políticos no saber sumar para luego conseguir que el alcalde que los expone sea puesto en la picota..., eso es lo que me dice la experiencia y los hechos.

Veremos cómo los medios de comunicación, en especial los privados, entran en el juego de apalear a los que se revuelvan, a los que expongan la corrupción, a los que se salgan del redil..., y también crearán falsos avances para que la sociedad tenga la imagen de que son progresistas: disidencia controlada. Como lo que ocurre con ese feminismo de bote que se mueve por el odio al varón y a la realidad y que, por supuesto, sucumbirá ante la coherencia del Patriarcado para alimentar el neomachismo...

Tales medios ya han sido advertidos, incluso desde siempre, pero hacer flacos a favor del progresismo es un negocio a favor de la misoginia, de los auténticos reaccionarios. Ponen en nómina a reaccionarios del progreso como tertulianos, para alimentar el discurso de la difamación y el odio, y no tenemos leyes contra los que objetivamente sabemos que mienten y distorsionan con fines manipulativos y de merma de la imagen. Los jueces están más centrados en perseguir tuiteros que hacen bromas sobre el primer astronauta español.

Sin embargo, la revolución cultural llegará en el mismo instante en el que el funcionario tenga la sensación de que es prescindible y que, por tanto, no va a ser protegido como ocurrió con los McCann cuando fueron protegidos por el gobierno británico del gobierno portugués a la hora de determinar la desaparición de Madeleine. Es lo que tiene ser imprescindible: el gobierno se corrompe - pero por pura inercia, ya no porque crea que sale ganando por ello.

Y por pura inercia lo denuncio. No porque vaya a conseguir nada por ello.

miércoles, 18 de julio de 2018

Mi séptima entrada. Educación

En estos momentos Pedro Duque parece que se está poniendo de moda. Eso es bueno, puede recordar a la meritocracia. Sin embargo nuestro sistema no es muy meritocrático, no sabemos hasta qué punto aquellos que están en la palestra como "los mejores" muy probablemente..., pero no me gustaría descubrir que me repito en mis despotricamientos: pues eso significaría que este blog sería una obsesión. No, este blog es para cerrar heridas, no para alimentarlas.

Por eso aprovecharé para hablar sobre qué me habría gustado a mí esperar de un modelo educativo.

Para mí el sistema universitario debería de haber sido un proceso de diálogo continuo por parte de cada uno de los matriculados. Mediante una programación y un acceso a los recursos, los alumnos se presentan en clase desarrollando las unidades temáticas bajo la tutela (o no) de alguien con más cátedra. De esa manera, se presentan los contenidos o esquemas de lo enseñado al resto del alumnado y servirá para dar el pase por defecto. Es decir, que para que se le obligue a un alumno a tener que repetir tiene que haberse caído un meteorito o algo por el estilo.

Porque todos son adultos, el nivel lo tienen que poner ellos mismos. Si quieren organizarse un examen para distinguirse entre ellos como machitos, eso debe ser como un trofeo o concurso personal. Algo en plan olimpiadas, con las debidas organizaciones oficiales y estándares oportunos.

Mi experiencia con las olimpiadas a las que he participado (de lo que sea) es que es un cúmulo de corrupción nada trasparente, donde por no decirte no te dicen ni quién gana. O te dicen que cierta información está en un panel, cosa que no es cierto; y pueden ponerse incluso muy nerviosos, ponerse a chillarte..., como si yo no supiera distinguir la ausencia de un papel informativo.

Las olimpiadas extraacadémicas en España siempre han sido una farsa. Una farsa muy bien remunerada. Es como la farsa de los exámenes: primero hacen una lista de los que van a aprobar con nota, luego los que aprobarán porque somos perdonavidas, luego los que suspenderán seguro y, finalmente a los que les corregirán el examen. Después de tantos años he podido comprobar cómo la mayoría de los profesores tienen la última lista más exhaustiva; pero siempre hay alguien al que apoyarán incondicionalmente, y otro al que darle caña.

Las hermandades universitarias en universidades privadas es la fórmula que ha sobrevivido en EEUU tras tantos años de socialdemocracia. Es a lo que tienden los países que siguen manteniendo este tipo de fórmula donde el profesor es un perdonavidas y ni el juez ni el Ministro toman cartas en el asunto.
Si eres de una hermandad, y tu profesor también, puedes relajar el esprinter..., ya no digo cuando termines la universidad: que un director ejecutivo pueda ser de tu hermandad te da garantías de que puedas ser un asesor ejecutivo. Fingir que se trabaja y que formas parte del engranaje. Por eso en EEUU la masonería está bien vista. En España el Opus Dei es el que hace la misma función, el mismo engaño.

Bueno, ya he dicho algo al respecto.
Espero así poder zanjar el tema y que no me invada de nuevo en la mente.



martes, 17 de julio de 2018

Lirica 2



Creen y dicen  tantos liberales 
que su mundo es más  obvio y divertido
que hay total libertad  por todas partes
que todo lo que  ven es lo que ha sido.

Pero algún día  darán conque nada
es cuanto queda  de lo especulado
es debido a que  todo mermelada
es de lo que se han  pringado y emperrado.







Me acaba de venir una - franquista menstruación
cago sangre por la nariz - me sabe cual panceta
en barbacoa tejera - le baja la bragueta
Franco y su gran puta madre - a la Constitución.


Y me cuentan que más vale - ahora policía
que por Franco se comulga - que quien a la expresión
me libere, aun se exponga. - Sepa que la hablación
abra o cierre su canal - demuestra porquería.


Bien provenga de una grande - libremente se encierra
la Libertad de partirla - la, si gusta el brón,
boca que calla y se llena - que mutila y emperra.


Al terminar este día - enculó su maleta
cagarle un mal juramento  - el día que fue su acción
 encima cobarde en placa: - maricón de libreta.
 






Vuelve el día y no hay agenda
ni por hacer ni por empezar
esa de social quien la entienda
la demos te vuelve a ignorar.


Quiere un ingreso mensual
nadie va a dar a un periodista
golpes si le hacen algún mal
dan saldo si es para el artista.


Pero prefieren que unos pocos
se den en representación
dan al resto sólo los mocos
ellos los dan con ilusión.



lunes, 16 de julio de 2018

Mi experiencia cometiendo errores

Pues sí, me acabo de dar cuenta de lo antiestético que resulta la entrada anterior: bien habría quedado mejor que hubiera hablado antes de mi experiencia cometiendo errores, pero el aburrimiento me ha hecho cometer un error.

A lo largo de mi vida he cometido muchas clases de errores, recuerdo un error que me llamó la atención: estaba aprendiendo a conducir, el instructor estaba muy ocupado con su ego gritándome tonterías que le salían, y entonces el coche de delante pegó un frenazo - así que, por la presión, confundí el pedal y frené yo también a saco en vez de aprovechar todo el espacio que me quedaba por delante. Esto propicionó un golpe al instructor, cuyo cometido, ya que no le daba la gana de ponerse el cinturón, era estar atento a la carretera. Un capón bien dado que también provocó una acusación inherente: ¿desde cuándo este hombre comete esta clase de errores? Un ataque desde el subconsciente, pensaba: me quiere matar.

La mayoría de los errores que cometo, si no todos, están basados o en una conspirativa manía que tenían los profesores de inducir afirmaciones en falso para confundirlas con las respuestas verdaderas, o simplemente una obsesión por parte de mi cerebro de querer simplificar un acto obsesivamente sospechoso y que relajaba y resolvía la situación cometiendo un error.

Es curioso cómo el cerebro nos emite señales de error, y pensamos que es porque chochea, o algo así. Que no hay conspiración mental u orgánica pero..., ¿en qué consistían los errores que intentaban inducirte tus propios profesores? Recuerdo cuando nos hacían una pregunta de matemáticas a unos alumnos de primaria: nunca existía respuesta correcta si el que respondía no era una persona de su agrado. El error era cooperar. O incluso pararse a pensar como si fuera algo relevante o en serio.

Otra manera que tienen los profesores de que nuestro cerebro prefiera desconectar cuando nos dicen algo que nos interesa es repitiendo hasta la saciedad justo lo que ya sabemos. Lo único que consiguen, en el mejor de los casos, es que los niños nos demos cuenta de los errores en la manera que tienen de explicarse porque, si se centraran los alumnos en el contenido no tendrían más remedio que confundirse (por aplicar una filosofía diferente a la hora de explicar lo mismo).

Cada mente tiene una manera de organizarse y almacenar; si sabes que te van a explicar algo dos veces el error es escuchar atentamente a la primera. Todos los seres humanos, y el resto de los animales, tienen (más que seguro, segurísimo) esta lección aprendida por puro instinto - porque no hay otra. Y claro..., luego vienen los errores. Es cuestión de preguntarse de dónde provienen.

Cuando la profesora nos preguntaba las tablas de multiplicar yo ya me las sabía..., pero debido a que me discriminaba y usaba formas diferentes de corresponder con la sanción de la respuesta, entonces también provocó que mi buena fe hacia esa señora se asociara con un aumento de la fatiga, con un sobreesfuerzo innecesario. Definitivamente nuestras cabezas están mucho mejor formadas que las instituciones públicas en los colegios, y los niños tienen que aprender a despreciar a sus profesores antes de que sean contaminados por el odio que procesan algunos a su vocación sin que la inspección educativa nunca tome partido por ello.

Los errores, por tanto, están asociados al aburrimiento. La concentración evita la aparición de errores. Un acierto por parte de los profesores más antiguos de mi colegio fue el promover el baloncesto, así como otras actividades que fomentaban la concentración. Eso era inteligente, propio de científicos que aman la pedagogía.

Pero las veces en las que más se me acumularon los errores fue en la etapa universitaria: debí darme cuenta de ello. Los múltiples intentos, uno detrás de otro, de dar con la demostración matemática del teorema de Fermat, durante años, desarrollando técnicas diversas para enlazar con la teoría de números y así que sea viera lo que creía ver..., ese tipo de errores sólo es asociable con el brote psicótico. Es decir, un recuerdo, una operación mental persistente, que está fuera de lugar y tiempo. Como un cortapega que se produce porque es una relajación de una situación de enorme fatiga.

He tenido la oportunidad de intentar dinamizar a amigos que han sufrido una enorme depresión. La situación de éstos sucumbía a tener que ser tutorizados por el médico especialista en cuestión. Pero el factor común de lo que les sucedía era el mismo: su entorno estaba obsesionado conque debía de dejar de estresarse, o trabajar, y tenían que ser protegidos dentro de una burbuja de vacaciones permanentes. Yo a éstos en cuestión, me los llevo a hacer una instrucción militar y vuelven sin necesidad de pastillas ni leches..., pero claro, es una teoría, seguro que más de un neurólogo se estará llevando las manos a la cabeza. Y, por otro lado, ¿no sería interesante poner a prueba tal teoría?

En definitiva, los errores podemos asociarlos a la depresión, al mal flujo de las emociones más internas, al aburrimiento, a la obsesión de nuestros instructores de proyectar en nosotros sus problemas, etc..., casi diría: ¿acaso eso no es exactamente lo mismo? ¿acaso no son sinónimos este listado exhaustivo de elementos? La depresión tiene por maestro la materia gris, ¿qué pasa cuando el instructor intenta proyectar hacia la amigdala todo un cúmulo de miedos sin salida posible? Me parece normal que la manera más adecuada sea sacando al sujeto de su ambiente nocivo y llevarlo a un lugar donde se reentrenen los miedos para que se vuelva más autónomo.

Pero es sólo una opinión basada en mi experiencia.
Y ahí quedará.