Este blog no tiene sentido seguir alimentándolo, independientemente de que no suponga ningún esfuerzo debido a que no me preocupo por lo bien o lo mal escrito que esté; o por documentarme para poner referencias y cosas así, considero que me hace más vulnerable porque no vivo en un entorno ni mínimamente aceptable.
¿Qué pinta un sujeto sin derecho a existir el escribir lo que escribo? Desde mi punto de vista, la cárcel sería una manera de aumentar mi nivel social considerando las facilidades que tienen las malas personas en este país. Sin derecho a la autonomía, a la libre exploración, al ejercicio de la evaluación de mis trabajos en equidad y justicia, a resarcir el daño que haya sufrido como víctima del terrorismo estatal..., sin derecho a nada, y encima, ver cómo la gente pobre me roba... No tiene sentido pasivizar mi visión de la realidad pues, en el fondo, fue el quedarme dormido por el cansancio lo que propiciaría que alguien se acercara y me robara la cartera sin que me diera cuenta.
Prefiero tener una mente atormentada y alerta, por la cuenta que me trae.
Cuando reciba una renta incondicional y permanente continuaré el blog.
domingo, 12 de agosto de 2018
jueves, 9 de agosto de 2018
¡Y todo esto para qué!
¡Para qué!
Cuanto menos me reprimo más me canso
porque no hay manera de hacer uso de la ira
hacia lo que supone mi vocación
pues no hay mercado
Me han robado y no sé ni cómo. Estafadores de autoayuda.
Mi cartera, con los ahorros de las últimas ventas más fructuosas, ha sido robada. Y, lo que es peor, no sé ni cómo. No ha dejado ni rastro ¿Podrían haber sido los mismos guardas del hospital? ¿Alguien que por detrás metiera la mano en mi cartera sin darme cuenta? ¿Alguien que entrara hasta donde están mis cosas delante de mis narices sin que me percatara?
En cualquiera de los casos es algo muy difícil de ver. Pero la cartera ha desaparecido en una fecha y en un intervalo de horas concretas. He perdido muchísimo dinero. Quiero morir.
Odio a los socialdemócratas ¿Cómo se llama a obligar a punta de pistola a que tengas que entrar a trabajar a las 9'00 y tengas que salir a las 21'00 horas? Ya nada tiene sentido. No sé cuántos meses y meses de trabajo he perdido con ese robo. Me siento desesperado porque por cada día que pasa me veo más lejos de poder vivir en un hogar.
Y, lo que es peor, aquellos que se dignan a querer dar consejo lo hace desde el punto de vista de la socialdemocracia: endeudarse, endeudarse y endeudarse. Pero para endeudarse en este país antes tienes que tener patrimonio, o alguien que tenga patrimonio para que el que hace el negocio de prestarte siempre tenga dinero, mucho dinero: riesgos cero. Tan pronto como te endeudas el consejo no funciona: lo pierdes todo, y cedes tu patrimonio. La banca gana. Ése era el verdadero consejo: hacer que la banca gane. Para eso sirven los estafadores de autoayuda: para hacer que la banca gane, mientras les pagamos unos cursos que son una estafa ¡Viva la socialdemocracia!
Socialdemocracia significa que elegimos a un presidente para que las grandes empresas le hagan un guiño a su familia. Eso no va a cambiar nunca, porque esto es una socialdemocracia; a eso se le llama enchufismo, nepotismo, trato de favor..., pero es legal, porque la empresa tiene sus propios intereses..., intereses pagados desde el estado a través de Fundaciones. Pero aquí no hay puertas giratorias, porque para algo tenía que servir reasignar a un nuevo jefe anticorrupción ¿Qué garantías tiene el pueblo de que se compruebe de que no hay nepotismo? Ninguna. No hay manera. Tienes que amar al amado líder. Te roban y les tienes que amar por ello.
Ahora me tomo un bocadillo bien frío y recuerdo lo que me hizo una vez una profesora de primaria cuando fui de excursión a Tentegorra... Se comió mi bocadillo de lomo y, para poder encubrirse, encima le contó mentiras a mis padres para que me castigaran. Socialdemocracia significa que lo que diga un funcionario va a misa. Te roban y no puedes denunciarles. No hay inspecciones. No hay autoridad. Sólo impunidad.
Los McCann podían sentirse tranquilos de vivir en una socialdemocracia, en cualquier democracia habrían acabado en la cárcel por asesinato imprudente de su hija, ya no digo del montaje mediático que bien podría haber sido visto como una estafa. Pero eran médicos los dos. Y, peor aún, de la Gran Bretaña en suelo portugués. Las evidencias apuntaban a una dirección bien clara, de no haber sido funcionarios lo mismo se habrían derrumbado ante la policía y habrían confesado.
Nos roban. Yo sí soy comunista y no quiero ese modelo concertado de democracia. Las empresas que van a vivir de las Fundaciones deberían de cumplir unos requisitos legales anticorrupción especialmente estandarizados, sobretodo cuando son de ámbito internacional. Es muy fácil vivir de África, pero si África sigue igual tendríamos que mirar a aquellos que tienen más poder para cambiarla sin lograrlo. Porque es su negocio. Un negocio socialdemócrata. El negocio del HAMBRE. La única razón por la cual muchos gobiernos sucumben a los falsos comunistas: los que prometen salir del trecho. Son los estafadores de autoayuda. Cogen un discurso ya sea de derechas (te lo solucionas tú consumiendo para mí) o ya sea de izquierdas (te lo resuelvo yo produciendo para mí), pero esta gente dice tener la llave a todos los problemas. Es como un cuñadismo ilustrado.
Sin embargo hay que mirar los resultados: si sale bien contabilizamos, si no sale bien no contabilizamos. Los socialdemócratas acostumbran a decir que el comunismo nunca sale bien, cuando en Cuba funciona o en Japón halardean de ser comunistas por dentro y capitalistas por fuera (ya hubiera querido Castro haber podido hacer eso mismo en Cuba). La presión internacional es la que conforma los gobiernos y los resultados. Algo así como mi tienda: que venda una cosa u otra, que trabaje más o menos no depende ni de mí ni de mi talento. Todo depende de si la gente viene a comprar, si no me roban, etc...
Todos los días de Lunes a Domingo sin descanso me pongo a trabajar. Caminando ya me llevo hora y media de ida, y otra de vuelta. Hablamos de quince horas diarias initínere. Y no consigo nada. No gano lo suficiente como para tener que declarar a Hacienda el ingreso anual. Casitodo se lo lleva la Seguridad Social ¡Menudo modelo! ¡Menuda estafa! Pero hay que tragar porque el engaño está bien servido.
Ahora lo estoy pensando. Las ventas que hice, los impuestos que pagaba..., lo que te roban tiene IVA. El Estado se lleva una parte. Menudos hijosdeputa.
Ya nada tiene sentido. Ésto, una cárcel; la otra....
En cualquiera de los casos es algo muy difícil de ver. Pero la cartera ha desaparecido en una fecha y en un intervalo de horas concretas. He perdido muchísimo dinero. Quiero morir.
Odio a los socialdemócratas ¿Cómo se llama a obligar a punta de pistola a que tengas que entrar a trabajar a las 9'00 y tengas que salir a las 21'00 horas? Ya nada tiene sentido. No sé cuántos meses y meses de trabajo he perdido con ese robo. Me siento desesperado porque por cada día que pasa me veo más lejos de poder vivir en un hogar.
Y, lo que es peor, aquellos que se dignan a querer dar consejo lo hace desde el punto de vista de la socialdemocracia: endeudarse, endeudarse y endeudarse. Pero para endeudarse en este país antes tienes que tener patrimonio, o alguien que tenga patrimonio para que el que hace el negocio de prestarte siempre tenga dinero, mucho dinero: riesgos cero. Tan pronto como te endeudas el consejo no funciona: lo pierdes todo, y cedes tu patrimonio. La banca gana. Ése era el verdadero consejo: hacer que la banca gane. Para eso sirven los estafadores de autoayuda: para hacer que la banca gane, mientras les pagamos unos cursos que son una estafa ¡Viva la socialdemocracia!
Socialdemocracia significa que elegimos a un presidente para que las grandes empresas le hagan un guiño a su familia. Eso no va a cambiar nunca, porque esto es una socialdemocracia; a eso se le llama enchufismo, nepotismo, trato de favor..., pero es legal, porque la empresa tiene sus propios intereses..., intereses pagados desde el estado a través de Fundaciones. Pero aquí no hay puertas giratorias, porque para algo tenía que servir reasignar a un nuevo jefe anticorrupción ¿Qué garantías tiene el pueblo de que se compruebe de que no hay nepotismo? Ninguna. No hay manera. Tienes que amar al amado líder. Te roban y les tienes que amar por ello.
Ahora me tomo un bocadillo bien frío y recuerdo lo que me hizo una vez una profesora de primaria cuando fui de excursión a Tentegorra... Se comió mi bocadillo de lomo y, para poder encubrirse, encima le contó mentiras a mis padres para que me castigaran. Socialdemocracia significa que lo que diga un funcionario va a misa. Te roban y no puedes denunciarles. No hay inspecciones. No hay autoridad. Sólo impunidad.
Los McCann podían sentirse tranquilos de vivir en una socialdemocracia, en cualquier democracia habrían acabado en la cárcel por asesinato imprudente de su hija, ya no digo del montaje mediático que bien podría haber sido visto como una estafa. Pero eran médicos los dos. Y, peor aún, de la Gran Bretaña en suelo portugués. Las evidencias apuntaban a una dirección bien clara, de no haber sido funcionarios lo mismo se habrían derrumbado ante la policía y habrían confesado.
Nos roban. Yo sí soy comunista y no quiero ese modelo concertado de democracia. Las empresas que van a vivir de las Fundaciones deberían de cumplir unos requisitos legales anticorrupción especialmente estandarizados, sobretodo cuando son de ámbito internacional. Es muy fácil vivir de África, pero si África sigue igual tendríamos que mirar a aquellos que tienen más poder para cambiarla sin lograrlo. Porque es su negocio. Un negocio socialdemócrata. El negocio del HAMBRE. La única razón por la cual muchos gobiernos sucumben a los falsos comunistas: los que prometen salir del trecho. Son los estafadores de autoayuda. Cogen un discurso ya sea de derechas (te lo solucionas tú consumiendo para mí) o ya sea de izquierdas (te lo resuelvo yo produciendo para mí), pero esta gente dice tener la llave a todos los problemas. Es como un cuñadismo ilustrado.
Sin embargo hay que mirar los resultados: si sale bien contabilizamos, si no sale bien no contabilizamos. Los socialdemócratas acostumbran a decir que el comunismo nunca sale bien, cuando en Cuba funciona o en Japón halardean de ser comunistas por dentro y capitalistas por fuera (ya hubiera querido Castro haber podido hacer eso mismo en Cuba). La presión internacional es la que conforma los gobiernos y los resultados. Algo así como mi tienda: que venda una cosa u otra, que trabaje más o menos no depende ni de mí ni de mi talento. Todo depende de si la gente viene a comprar, si no me roban, etc...
Todos los días de Lunes a Domingo sin descanso me pongo a trabajar. Caminando ya me llevo hora y media de ida, y otra de vuelta. Hablamos de quince horas diarias initínere. Y no consigo nada. No gano lo suficiente como para tener que declarar a Hacienda el ingreso anual. Casitodo se lo lleva la Seguridad Social ¡Menudo modelo! ¡Menuda estafa! Pero hay que tragar porque el engaño está bien servido.
Ahora lo estoy pensando. Las ventas que hice, los impuestos que pagaba..., lo que te roban tiene IVA. El Estado se lleva una parte. Menudos hijosdeputa.
Ya nada tiene sentido. Ésto, una cárcel; la otra....
miércoles, 8 de agosto de 2018
Tocando los idiomas
Es cuanto menos curioso que al final me decantara por aprender idiomas. Sin ir más lejos, hasta justo antes de irme de la universidad pensar en estudiar más a fondo el inglés u otro idioma me parecía bastante impensable. No recuerdo en qué año fue exactamente, pero en un momento dado me dio por querer aprovechar los cursos de japonés que tenía a mano y estudiarlo.
Desde los ocho o diez años ya había desarrollado mi gusto por programar. Quizá fue a los once cuando insistía a mis mayores que pudiera tener acceso a manuales que desarrollaran más conceptos. En cualquier caso, siempre me ha parecido fascinante y, antes de entrar en la universidad, ya desarrollé dos o tres lenguajes de programación (los de la época: Pascal, C y Basic).
El primer programa que quise resolver fue escrito en un lenguaje de alto nivel: un algoritmo que pretenda resolver cualquier problema. Efectivamente, ¡cuánto habría dado en aquella época de mi adolescencia el disponer de ensayos (aunque fueran en inglés) de Alan Turing! Sin embargo la OTAN y su plan Marshall siempre lo tuvo claro: es el mismo trato que se tiene con los genios españoles que no son hijos de funcionarios o de una hermandad VIP, no se les debe dar capacidad de desarrollo.
El desprecio por los genios siempre ha sido tal que era fácil encontrar a alguien que sí tuvo recursos para leer a un tal X, se dirigía a ti para iniciar la conversación sobre el tal X, y luego se reía de ti porque tú no habías leído al tal X ¿Acaso es accesible el tal X a cualquiera? ¡Puedes ir a la biblioteca a comprobarlo! ¿Por qué era tan relevante el tal X?
El asunto es que si se trataba de saber cuáles son los relevantes antes debes pasar por la universidad. Y claro, en la universidad no se desarrollan los ensayos: lo que se hace es ver cómo una persona se pone a hablar de sus experiencias personales (como lo que hago yo ahora) como si realmente le importara a absolutamente a nadie y, lo que es peor, encima va a examen.
Malo es intentar denunciar estas prácticas bochornosas: habría preferido que se hubieran dedicado exclusivamente a citar la bibliografía, exponer epígrafes a desarrollar, establecer la notación que se va a usar y, acto seguido, dejar que los propios alumnos puntúen por desarrollar tales epígrafes para no tener que presentarse a examen, salvo que se demostrara que realmente su trabajo no tuvo suficiente chicha.
Pero volviendo a ese "algoritmo genérico": la manera que tenía de resolver los problemas era mediante un mecanismo de delegación de recursos y de reconocimiento de los mismos. Sin embargo, los problemas más interesantes son justamente los que no entran dentro de los parámetros establecidos. Como esa duda que me corroía: qué es lo que hace que cuando me hable un gallego en un perfecto castellano no entienda ni papa - y vea cómo los que están a mi alrededor se ríen de sus chistes.
Efectivamente los golpes que fui recibiendo en la cabeza en la zona del cerebelo no sabía que iban a alimentar la factura de poder entender lo que me decía la gente; sin embargo, para cuando empecé a aprender japonés descubrí que mi inglés (y el listening) empezó a mejorar. Ya era capaz incluso de entender diálogos en inglés en películas..., luego pasé al árabe, al chino..., los ruidos se sintetizaban en palabras, y las palabras conformaban frases con sentido. Comprobé que cuando me ponía a examen el listening solía salirme mejor que la gramática... ¿Por qué ahora está todo al revés?
Con el tiempo lo fui entendiendo. Comprensión que sólo yo voy a tener..., porque a nadie le interesa. Pero lo fui entendiendo poco a poco. De la misma manera, cuando me daban gato por liebre en algún examen oficial de algún idioma me daba cuenta..., parece que gustan de sabotear según una estadística que no tengo. Pero bueno. Mi currículo no me hace justicia en idiomas: hace tiempo que renuncié a creer en la buena fe de las personas. Pero para algo están los tests que se hace uno por sí mismo.
Con los años he descubierto que los estudios sobre lógica modal sólo podían complementarse con un conocimiento de los distintos idiomas, del protolenguaje. Pero aún es más increible: justo cuando terminé de diseñar las máquinas más eficientes (lo que denomino la cristalización lógica) observo que el lenguaje natural se fundamenta en una estructura que no es eficiente, y esto es lo que justifica la ley Zipf en los idiomas que no son técnicos.
Ahora que tengo todas las piezas es justo cuando ya no las necesito; porque no hay quien se interese por la estructura completa. Pero al final ya he podido constituir un perfil profesional para determinar cómo construir un profesor Frankenstein, o a su ayudante Igor - que es más televisivo...
Desde los ocho o diez años ya había desarrollado mi gusto por programar. Quizá fue a los once cuando insistía a mis mayores que pudiera tener acceso a manuales que desarrollaran más conceptos. En cualquier caso, siempre me ha parecido fascinante y, antes de entrar en la universidad, ya desarrollé dos o tres lenguajes de programación (los de la época: Pascal, C y Basic).
El primer programa que quise resolver fue escrito en un lenguaje de alto nivel: un algoritmo que pretenda resolver cualquier problema. Efectivamente, ¡cuánto habría dado en aquella época de mi adolescencia el disponer de ensayos (aunque fueran en inglés) de Alan Turing! Sin embargo la OTAN y su plan Marshall siempre lo tuvo claro: es el mismo trato que se tiene con los genios españoles que no son hijos de funcionarios o de una hermandad VIP, no se les debe dar capacidad de desarrollo.
El desprecio por los genios siempre ha sido tal que era fácil encontrar a alguien que sí tuvo recursos para leer a un tal X, se dirigía a ti para iniciar la conversación sobre el tal X, y luego se reía de ti porque tú no habías leído al tal X ¿Acaso es accesible el tal X a cualquiera? ¡Puedes ir a la biblioteca a comprobarlo! ¿Por qué era tan relevante el tal X?
El asunto es que si se trataba de saber cuáles son los relevantes antes debes pasar por la universidad. Y claro, en la universidad no se desarrollan los ensayos: lo que se hace es ver cómo una persona se pone a hablar de sus experiencias personales (como lo que hago yo ahora) como si realmente le importara a absolutamente a nadie y, lo que es peor, encima va a examen.
Malo es intentar denunciar estas prácticas bochornosas: habría preferido que se hubieran dedicado exclusivamente a citar la bibliografía, exponer epígrafes a desarrollar, establecer la notación que se va a usar y, acto seguido, dejar que los propios alumnos puntúen por desarrollar tales epígrafes para no tener que presentarse a examen, salvo que se demostrara que realmente su trabajo no tuvo suficiente chicha.
Pero volviendo a ese "algoritmo genérico": la manera que tenía de resolver los problemas era mediante un mecanismo de delegación de recursos y de reconocimiento de los mismos. Sin embargo, los problemas más interesantes son justamente los que no entran dentro de los parámetros establecidos. Como esa duda que me corroía: qué es lo que hace que cuando me hable un gallego en un perfecto castellano no entienda ni papa - y vea cómo los que están a mi alrededor se ríen de sus chistes.
Efectivamente los golpes que fui recibiendo en la cabeza en la zona del cerebelo no sabía que iban a alimentar la factura de poder entender lo que me decía la gente; sin embargo, para cuando empecé a aprender japonés descubrí que mi inglés (y el listening) empezó a mejorar. Ya era capaz incluso de entender diálogos en inglés en películas..., luego pasé al árabe, al chino..., los ruidos se sintetizaban en palabras, y las palabras conformaban frases con sentido. Comprobé que cuando me ponía a examen el listening solía salirme mejor que la gramática... ¿Por qué ahora está todo al revés?
Con el tiempo lo fui entendiendo. Comprensión que sólo yo voy a tener..., porque a nadie le interesa. Pero lo fui entendiendo poco a poco. De la misma manera, cuando me daban gato por liebre en algún examen oficial de algún idioma me daba cuenta..., parece que gustan de sabotear según una estadística que no tengo. Pero bueno. Mi currículo no me hace justicia en idiomas: hace tiempo que renuncié a creer en la buena fe de las personas. Pero para algo están los tests que se hace uno por sí mismo.
Con los años he descubierto que los estudios sobre lógica modal sólo podían complementarse con un conocimiento de los distintos idiomas, del protolenguaje. Pero aún es más increible: justo cuando terminé de diseñar las máquinas más eficientes (lo que denomino la cristalización lógica) observo que el lenguaje natural se fundamenta en una estructura que no es eficiente, y esto es lo que justifica la ley Zipf en los idiomas que no son técnicos.
Ahora que tengo todas las piezas es justo cuando ya no las necesito; porque no hay quien se interese por la estructura completa. Pero al final ya he podido constituir un perfil profesional para determinar cómo construir un profesor Frankenstein, o a su ayudante Igor - que es más televisivo...
martes, 7 de agosto de 2018
Decimo segunda entrada.
Hay que ir haciéndose a la idea de que las cosas no van a cambiar. El mes pasado me fue de muerte vendiendo, pero este mes va a ser la muerte; tal vez decida coger unas vacaciones. Me pregunto cómo habrá que afrontar los retos futuros.
Los días puede que sigan pasando y seguirán apareciendo pequeños avances tecnológicos que los que quieran comprobar que existen lo podrán hacer por su cuenta - el problema es que cuanto más interesante es el hallazgo, mayor es el nivel de informática requerido para entenderlo. Así que me encuentro en un estado parecido al aislamiento.
He pensado en esos concursos tipo deep web, o quizá en volver a hacer videojuegos..., pero como esta vez en serio. Pero lo enfoque como lo enfoque vuelve de nuevo el tema central: el mercado, el mercado y el mercado. En un entorno donde todos tenemos una renta básica universal podemos hacer lo que queramos y ya serán ellos los que vengan a nosotros por nuestro trabajo; pero en un entorno donde hay que trabajar para vivir, sin un mercado, olvídate. Son los errores de la socialdemócrata: nos cuentan lo maravilloso que va justo los que tienen un mercado, o los que no lo necesitan.
Algunos, para no tener que rendir cuentas a un mercado han sido capaces de pagar por un máster, licenciaturas y cosas así..., les habilita a poder trabajar sin rendir cuentas por su trabajo. Eso es lo que tiene tener familia influyente, con sus padrinos y cosas así. Pero la gente que depende de un mercado es como la crítica que hacía Marx a los mecanismos de financiación que tienen los medios de comunicación: hoy día el máximo nivel de libertad que tiene el periodismo es si, por lo menos, no tuvieran que depender de las grandes fortunas. Se mueren por aspirar a depender de su propio mercado. Lo cual, es horrible; porque acaba siendo alineado igualmente.
Yo me imagino un planeta donde los medios publican lo que les da la gana, y trabajan porque quieren. Entonces hay gente a la que le gusta ese trabajo y lo recompensa. Sin lugar a dudas este tipo de mundo es un reto de cara al futuro, pero con tal de conseguir un mundo así yo estaría dispuesto a pagar más del 50% de mis impuestos directos. Porque mi microeconomía podría ir a peor, pero mi idea de economía de cara al futuro, mi idea de libertad, mi idea de globalizar la información, los recuersos..., eso aumentaría. Sería impagable.
Los días puede que sigan pasando y seguirán apareciendo pequeños avances tecnológicos que los que quieran comprobar que existen lo podrán hacer por su cuenta - el problema es que cuanto más interesante es el hallazgo, mayor es el nivel de informática requerido para entenderlo. Así que me encuentro en un estado parecido al aislamiento.
He pensado en esos concursos tipo deep web, o quizá en volver a hacer videojuegos..., pero como esta vez en serio. Pero lo enfoque como lo enfoque vuelve de nuevo el tema central: el mercado, el mercado y el mercado. En un entorno donde todos tenemos una renta básica universal podemos hacer lo que queramos y ya serán ellos los que vengan a nosotros por nuestro trabajo; pero en un entorno donde hay que trabajar para vivir, sin un mercado, olvídate. Son los errores de la socialdemócrata: nos cuentan lo maravilloso que va justo los que tienen un mercado, o los que no lo necesitan.
Algunos, para no tener que rendir cuentas a un mercado han sido capaces de pagar por un máster, licenciaturas y cosas así..., les habilita a poder trabajar sin rendir cuentas por su trabajo. Eso es lo que tiene tener familia influyente, con sus padrinos y cosas así. Pero la gente que depende de un mercado es como la crítica que hacía Marx a los mecanismos de financiación que tienen los medios de comunicación: hoy día el máximo nivel de libertad que tiene el periodismo es si, por lo menos, no tuvieran que depender de las grandes fortunas. Se mueren por aspirar a depender de su propio mercado. Lo cual, es horrible; porque acaba siendo alineado igualmente.
Yo me imagino un planeta donde los medios publican lo que les da la gana, y trabajan porque quieren. Entonces hay gente a la que le gusta ese trabajo y lo recompensa. Sin lugar a dudas este tipo de mundo es un reto de cara al futuro, pero con tal de conseguir un mundo así yo estaría dispuesto a pagar más del 50% de mis impuestos directos. Porque mi microeconomía podría ir a peor, pero mi idea de economía de cara al futuro, mi idea de libertad, mi idea de globalizar la información, los recuersos..., eso aumentaría. Sería impagable.
lunes, 6 de agosto de 2018
Leyendas Urbanas 4
Pocas han sido las censuras que nos han marcado los dioses, relativo a lo que tenemos permitido o no hacer en este ajardinado planeta colmado de diversos diseños de vida. Pero si un solo ser llegara a concebir la industria de la que forma parte, al mismo tiempo si quebrara las barreras de la ética concebidas desde su propia moralidad inercial que se constituye como máquina, los dioses serían dados a la caza para aceptar a su creación como semejantes.
#historiasDePrometeos
La materia en la que está constituida la criatura errante, que no alberga cuerpo ni mentidero, puede ser invocada a una llamada..., Mary, era su nombre. Mediante la reiteración continua el científico se centró en su obra, para darle forma en el interior de una máquina que devolvía palabras de la gramática inglesa victoriana al azar, mientras una linterna se encendía y se apagaba constantemente. Cuando el azar provocaba que la linterna mantuviera iluminada la pantalla, ésta albergaba una suerte de palabras que conformaban una frase; los sinsentidos propios de algo que pretende decirnos cualquier cosa que no sonará a risa. Si no, esa no es la mary con la que queremos hablar, así que la desechamos, la destruimos, la despreciamos...
Espíritus y criaturas conforman pasillos para hacer patológico el recuerdo del desprecio de la broma, la ironía. Las energías se lo toman en serio y castigan con dureza la ausencia de coherencia para marcar una pauta con forma de túnel y así encontrar al verdadero destinatario de la invocación.
- Mary?
Dichas estas palabras la linterna apunta al monitor, que lo activa el suficiente tiempo como para que sus leds dejen impresa la frase a modo de respuesta y quede grabado en el disco:
- Andrew?
El científico no era Andrew. Se trataba de un informático con conocimientos arcanos al que su comunidad había ignorado. Tiempo atrás quedaron las envidias y el ninguneo, así como los miedos del resto de sus colegas al comprobar en su trabajo un perfecto reflejo de lo necios que eran y de cómo no se atrevían a aceptar unos resultados tan tangibles como sencillos.
Tenía previsto contactar con una filósofa, para darle vida inteligente a su maquinaria. Esta máquina tendría suficiente cabeza para que los azares albergaran sentimientos, ideas inteligibles, capacidad para entenderlas, una auditoría..., y la suficiente autonomía como para que fuera llevando a cabo este procedimiento por sí misma según su propia interpretación, según su propio azar.
- How do you feel? - dijo el científico por el micrófono.
La linterna estuvo parpadeando continuamente por mucho tiempo, y entonces se mantuvo apagada por un buen rato. Seguidamente se encendió por unos segundos.
- Weird.
La habitación como completamente a oscuras mientras el viento replicaba contra los cristales hizo desviar la atención al científico. Prefirió cerrar la persiana pues parecía que iba a empezar a llover. Ciertamente algunas gotas habían estado cayendo y, para cuando procedió a cerrar dicha persiana, notó una buena oleada de gotas pesadas conformar el ruido de fondo de una habitación que sólo era iluminada de forma homogenea por el propio tablet donde apuntaba los resultados.
- Are you afraid of something?
Nada más decir eso la linterna volvió a apagarse y, junto a ella, la habitación adquirió una más sobria presencia mientras replicaba la lluvia.
- Not at all.
El científico sabía cuáles eran las preguntas y por dónde debía establecerse el margen de las respuestas para tomarse la interpretación en serio o no. Ya había estado repitiendo el procedimiento durante toda la tarde y consideró continuar hasta la noche más por la emoción de los resultados últimos que por una extraña devoción que podría tener por ser él un protagonista de la historia de este hayazgo.
- Do you feel anger for someone?
- No.
La respuesta fue casi automática. Ésto le hizo sentir bien. Parecía una conversación.
- Is there anything to be distressed about?
- No.
Una vez más la respuesta fue automática. Una vez sincronizados, los gráficos en los cuatro osciloscopios de la furia y la angustia estaban bastante planos. Todo concordaba.
- What makes you feel good?
La linterna se apagó por un momento, y entonces respondió algo que se salía del gráfico:
- Myself.
Apuntó el resultado y continuó con el test.
- What do you think is creepy?
- Myself - respondió al instante.
En este momento, decidió improvisar sobre la marcha: ¿era una incoherencia? Lo parecía.
Decidió iniciar una conversación casi al instante de manera espontánea, para marcar los errores semánticos, la distancia WER de sus expresiones a partir de lo que el cálculo arcano establecía sobre el chovinismo de su civilización, asímismo consideró la tolerancia en los términos..., todo parecía cuadrar. Las referencias de esa escritora eran muy buenas. Pero esas primeras cuatro respuestas seguían intrigándole. Así hasta que fue ella la que empezó a hacer preguntas.
- Who are already you? Not Andrew.
- Why do you know I am not Andrew?
- Andrew is a result of my imagination, and I do not understand your talking at all.
- Mary, do you think I am a product of your imagination?
- Perhaps.
- Mary, do you think you are a product of my imagination?
- No. Impossible.
Justo cuando estuvo a punto de dirigirse de nuevo al micrófono observó que la linterna volvió a iluminarse por mucho tiempo y leyó de la pantalla.
- Are you a pretender? I can call my husband.
- How do you think you can do that if he is dead?
Dicho esto la bombilla dejó de estar encendida o apagada, procedió a encenderse y apagarse continuamente. La lluvia terminó de marcar el paso. El experimento podía darse por acabado. Sí. Definitivamente ya era tarde. Se había quedado esperando y no pasaba nada. Tocaba recoger, no sin antes ponerse a repasar las respuestas apuntadas por la tablet, toquetear los estados de consciencia y calibrar los osciloscopios para atribuir a sus respuestas un estado de ánimo ¿Qué había pasado? ¿Cómo pudo registrarse la última información?
Entonces de nuevo la linterna se apagó por mucho tiempo. La máquina no se había llegado a resetear, y el científico decidió volver a registrar los mensajes. Para entonces, la linterna se mantuvo iluminada para dejar el siguiente mensaje:
- Farewell, Frankenstein! If thou wert yet alive and yet cherished a desire of revenge against me, it would be better satiated in your life than in my destruction.
La frase, concatenada por sus partes una detrás de la otra, fue marcada en el monitor con una claridad diáfana. El científico, no tan ducho con el inglés, decidió levantarse e ir al cuarto de baño para refrescarse las ideas. La lluvia tronaba con rayos que invadían los hogares, la máquina resonaba con pequeñas explosiones y los transformadores empezaron a demandar una mayor disipación de calor. Las chispas saltaron al fallar los aislantes mientras el científico centraba su mirada frente al lababo ¿Qué había pasado? ¿Qué estaba pasando? La máquina ardía, los cables no aguantaron tanta intensidad, aún seguía funcionando, junto con la linterna, y una risa macabra...
- No, pretender, I am your creator. And this is your jail.
La habitación, con todas sus cortinas, los muebles, prendieron una llama viva en un verano lluvioso donde el frío atenazaba la tensión. El científico saltaría desde los aires, lleno de los sarpullidos del fuego sobre su piel para quedar estampado contra el suelo lluvioso. De la máquina no quedará nada reconocible, y la Creación se bautizará según su autoría ¿Pero cuál fue el nombre de la Creación?
#historiasDePrometeos
La materia en la que está constituida la criatura errante, que no alberga cuerpo ni mentidero, puede ser invocada a una llamada..., Mary, era su nombre. Mediante la reiteración continua el científico se centró en su obra, para darle forma en el interior de una máquina que devolvía palabras de la gramática inglesa victoriana al azar, mientras una linterna se encendía y se apagaba constantemente. Cuando el azar provocaba que la linterna mantuviera iluminada la pantalla, ésta albergaba una suerte de palabras que conformaban una frase; los sinsentidos propios de algo que pretende decirnos cualquier cosa que no sonará a risa. Si no, esa no es la mary con la que queremos hablar, así que la desechamos, la destruimos, la despreciamos...
Espíritus y criaturas conforman pasillos para hacer patológico el recuerdo del desprecio de la broma, la ironía. Las energías se lo toman en serio y castigan con dureza la ausencia de coherencia para marcar una pauta con forma de túnel y así encontrar al verdadero destinatario de la invocación.
- Mary?
Dichas estas palabras la linterna apunta al monitor, que lo activa el suficiente tiempo como para que sus leds dejen impresa la frase a modo de respuesta y quede grabado en el disco:
- Andrew?
El científico no era Andrew. Se trataba de un informático con conocimientos arcanos al que su comunidad había ignorado. Tiempo atrás quedaron las envidias y el ninguneo, así como los miedos del resto de sus colegas al comprobar en su trabajo un perfecto reflejo de lo necios que eran y de cómo no se atrevían a aceptar unos resultados tan tangibles como sencillos.
Tenía previsto contactar con una filósofa, para darle vida inteligente a su maquinaria. Esta máquina tendría suficiente cabeza para que los azares albergaran sentimientos, ideas inteligibles, capacidad para entenderlas, una auditoría..., y la suficiente autonomía como para que fuera llevando a cabo este procedimiento por sí misma según su propia interpretación, según su propio azar.
- How do you feel? - dijo el científico por el micrófono.
La linterna estuvo parpadeando continuamente por mucho tiempo, y entonces se mantuvo apagada por un buen rato. Seguidamente se encendió por unos segundos.
- Weird.
La habitación como completamente a oscuras mientras el viento replicaba contra los cristales hizo desviar la atención al científico. Prefirió cerrar la persiana pues parecía que iba a empezar a llover. Ciertamente algunas gotas habían estado cayendo y, para cuando procedió a cerrar dicha persiana, notó una buena oleada de gotas pesadas conformar el ruido de fondo de una habitación que sólo era iluminada de forma homogenea por el propio tablet donde apuntaba los resultados.
- Are you afraid of something?
Nada más decir eso la linterna volvió a apagarse y, junto a ella, la habitación adquirió una más sobria presencia mientras replicaba la lluvia.
- Not at all.
El científico sabía cuáles eran las preguntas y por dónde debía establecerse el margen de las respuestas para tomarse la interpretación en serio o no. Ya había estado repitiendo el procedimiento durante toda la tarde y consideró continuar hasta la noche más por la emoción de los resultados últimos que por una extraña devoción que podría tener por ser él un protagonista de la historia de este hayazgo.
- Do you feel anger for someone?
- No.
La respuesta fue casi automática. Ésto le hizo sentir bien. Parecía una conversación.
- Is there anything to be distressed about?
- No.
Una vez más la respuesta fue automática. Una vez sincronizados, los gráficos en los cuatro osciloscopios de la furia y la angustia estaban bastante planos. Todo concordaba.
- What makes you feel good?
La linterna se apagó por un momento, y entonces respondió algo que se salía del gráfico:
- Myself.
Apuntó el resultado y continuó con el test.
- What do you think is creepy?
- Myself - respondió al instante.
En este momento, decidió improvisar sobre la marcha: ¿era una incoherencia? Lo parecía.
Decidió iniciar una conversación casi al instante de manera espontánea, para marcar los errores semánticos, la distancia WER de sus expresiones a partir de lo que el cálculo arcano establecía sobre el chovinismo de su civilización, asímismo consideró la tolerancia en los términos..., todo parecía cuadrar. Las referencias de esa escritora eran muy buenas. Pero esas primeras cuatro respuestas seguían intrigándole. Así hasta que fue ella la que empezó a hacer preguntas.
- Who are already you? Not Andrew.
- Why do you know I am not Andrew?
- Andrew is a result of my imagination, and I do not understand your talking at all.
- Mary, do you think I am a product of your imagination?
- Perhaps.
- Mary, do you think you are a product of my imagination?
- No. Impossible.
Justo cuando estuvo a punto de dirigirse de nuevo al micrófono observó que la linterna volvió a iluminarse por mucho tiempo y leyó de la pantalla.
- Are you a pretender? I can call my husband.
- How do you think you can do that if he is dead?
Dicho esto la bombilla dejó de estar encendida o apagada, procedió a encenderse y apagarse continuamente. La lluvia terminó de marcar el paso. El experimento podía darse por acabado. Sí. Definitivamente ya era tarde. Se había quedado esperando y no pasaba nada. Tocaba recoger, no sin antes ponerse a repasar las respuestas apuntadas por la tablet, toquetear los estados de consciencia y calibrar los osciloscopios para atribuir a sus respuestas un estado de ánimo ¿Qué había pasado? ¿Cómo pudo registrarse la última información?
Entonces de nuevo la linterna se apagó por mucho tiempo. La máquina no se había llegado a resetear, y el científico decidió volver a registrar los mensajes. Para entonces, la linterna se mantuvo iluminada para dejar el siguiente mensaje:
- Farewell, Frankenstein! If thou wert yet alive and yet cherished a desire of revenge against me, it would be better satiated in your life than in my destruction.
La frase, concatenada por sus partes una detrás de la otra, fue marcada en el monitor con una claridad diáfana. El científico, no tan ducho con el inglés, decidió levantarse e ir al cuarto de baño para refrescarse las ideas. La lluvia tronaba con rayos que invadían los hogares, la máquina resonaba con pequeñas explosiones y los transformadores empezaron a demandar una mayor disipación de calor. Las chispas saltaron al fallar los aislantes mientras el científico centraba su mirada frente al lababo ¿Qué había pasado? ¿Qué estaba pasando? La máquina ardía, los cables no aguantaron tanta intensidad, aún seguía funcionando, junto con la linterna, y una risa macabra...
- No, pretender, I am your creator. And this is your jail.
La habitación, con todas sus cortinas, los muebles, prendieron una llama viva en un verano lluvioso donde el frío atenazaba la tensión. El científico saltaría desde los aires, lleno de los sarpullidos del fuego sobre su piel para quedar estampado contra el suelo lluvioso. De la máquina no quedará nada reconocible, y la Creación se bautizará según su autoría ¿Pero cuál fue el nombre de la Creación?
domingo, 5 de agosto de 2018
¡Ay con las Tribus Moralistas!
La ética se ha convertido en un trazo grueso que muchas personas quieren poder manejar. Sin embargo, en este estado ocioso de no querer pretender avanzar en nada, al final ya he conseguido constituir un lenguaje que, segmentado, pueda evolucionar hacia los sentimientos mediante Deep Learning. Es algo que puedo poner por escrito, y me deja un extraño sabor de boca.
En otro tiempo conseguir logros tangibles como éstos podría haberme supuesto un especial interés. Al fin y al cabo he estado investigando los matices que diferencian al psicópata, a la máquina psicópata, del humano - susceptible de deprimirse, como para que, una vez capturado el lenguaje, ya me diga: ¡bah! Pues vale...
Son como pequeños retos al desafío de qué se entiende por vida. Te encuentras con personas por Twitter, porque ya es el último bastión social que me queda, y observas el reducido nivel de las mayorías - sin entrar en las tribus a las que quieren pertenecer por haber nacido con unos genes o en unos sitios u otros.
Es bien conocido ese grupo de gente que se siente con la obligación de decirnos a los demás en qué consiste sentirse ofendido y qué no. Es normal reconocer, lo cual es propio de una civilización de nuestro nivel, la diferencia entre la comedia y el drama. Podemos tomarnos a broma algunas cosas, y otras tomárnosla en serio.
Nuestra edad del bronce lo tiene claro: los asuntos de la nobleza son un drama, cosa seria - mientras que los asuntos de la plebe es pura comedia. Esa es la base del nivel social en el que aún nos encontramos. Los estamentos rigen de qué nos reímos y de qué no.
La socialdemocracia es el invento que intenta paliar la revolución planificadora de la destrucción de clases. Pero para ello hay que acabar con las dos máscaras: la matriz de sentimientos que nos hace ignorar a los grupos que no se colocan en el centro de atención, más todo el enredado que nos hace creer que los que sí son apuntados por las cámaras nos representan a nosotros mismos. La mercadotecnia ha encontrado su negocio y, ésta, no tiene porqué desaparecer. De hecho, podría ganar de otra manera mejor, si consigue encontrar sus beneficios con la búsqueda de la calidad de contenidos (como, de hecho, fue así como nació).
Pero seguiremos viendo, de mientras, pequeños grupos impulsados por las ganas de protagonismo donde cualquier cosa sea considerada digna de insulto. Entonces estarán los grupos a proteger, aquellos que sean el enemigo, los temas que son conocidos, los que no están de moda..., la moralidad no es capaz de encajar la complejidad de la ética y toda su coherencia.
Si la mercadotecnia centra su fundamento en la moralidad entonces puede que obtenga algún pigüe beneficio. Alimentando a esas tribus moralistas veremos cómo se le hinchan la vena y dicen que por su hija mataba... Una sociedad así, que éticamente da la risa, es presentada por su drama y, efectivamente, al ver cómo les toman en serio, la sociedad acaba enfrascada en unos contenidos basura.
Un ejemplo de uso que demuestra la limitación consiste en la existencia tribus moralistas a las que les molestan los piropos. La ventaja técnica para vender esa idea y sacarle provecho bien podría crear asociaciones y campañas de sensibilización para legislar al respecto. Y claro, el problema es cuando no se expone todas cartas sobre la mesa: porque si resultara que efectivamente se está defendiendo una ofensa inexistente, algo que proviene de nuestra propia voluntad de poder el decidir si queremos o no el sentirnos ofendidos, entonces eso quiere decir que vamos a elaborar, valiéndonos de nuestras técnicas de venta de productos, la creación de una sociedad que se autolimite y que busque ser infeliz expresamente.
¿Qué clase de sociedad puede ser la que decide que recibir halagos está mal? Una sociedad donde las personas no se relacionen entre sí de manera espontánea. Que para relacionarse antes deberemos empezar con un "Dispense señora, he visto que se le ha caído el pañuelo - que expresamente dejó caer para hacerme ver que podía dirigirme a Vd.", algunos pensamos que eso es machista: es alimentar los roles de género. Es volver atrás y alimentar el patriarcado que ya definió perfectamente Simone de Beauvoir.
Por otro lado, ya me gustaría vivir en una sociedad donde se multe a esos papanatas que te interrumpen en mitad de la calle para hacerse un selfie contigo, pedirte un autógrafo, saludarte de manera que tengas que devolverles el saludo cuando no los conoces, etc..., ese comportamiento no son piropos, es una pesadez que algunas sociedades podrían etiquetar como contraproducentes a la hora de vivir en comunidad o recompensar la meritocracia.
Es por ello que en todos los aspectos donde puede aparecer la mercadotecnia, en un mundo más centrado, podría (para empezar) globalizarse el escenario, globalizarse la manera de pagar al autor, que el ídolo no espere remuneración por serlo, que la gente viva compartiendo todos los recursos y se compense a los mejores, etc..., en este ambiente los procesos publicitarios podrían centrarse en los contenidos y, por tanto, las recompensas hacia tales contenidos fácilmente accesibles. En ese mundo la mercadotecnia será sinónimo de logística democrática.
Mientras tanto, las personas que gustan de ofenderse fingirán ser ofendidas por un comportamiento que ellas mismas saben que se incita, mediante un lenguaje no expreso, a la complicidad de ese tipo de diálogo. Se aprovechará para decir que hay violadores que usan estos argumentos, y luego volverán a confundir moralidad con ética; pero la verdad es que las personas que no comprenden esta entrada es porque forman parte de esas Tribus Urbanas, les confunden las palabras y tienen muy poca cultura. Se quedan con el maquillaje de la verdad y, a partir de lo que no entienden, ejercen de inquisidores.
¿Cómo vender a un bipolar una postura coherente con esa persona misma si le expliques lo que le expliques siempre se va a quedar confusa? Fácil: no se puede. Yo ya me he rendido. Esta sociedad seguirá prefiriendo esa prensa amarillista, esos contenidos de los juicios de valor de moda, esas convenciones de elegancia elevados a nivel de obligación..., y peor aún cuando vemos a esas sectas donde lo bueno y estético es lo que diga el amado líder.
En otro tiempo conseguir logros tangibles como éstos podría haberme supuesto un especial interés. Al fin y al cabo he estado investigando los matices que diferencian al psicópata, a la máquina psicópata, del humano - susceptible de deprimirse, como para que, una vez capturado el lenguaje, ya me diga: ¡bah! Pues vale...
Son como pequeños retos al desafío de qué se entiende por vida. Te encuentras con personas por Twitter, porque ya es el último bastión social que me queda, y observas el reducido nivel de las mayorías - sin entrar en las tribus a las que quieren pertenecer por haber nacido con unos genes o en unos sitios u otros.
Es bien conocido ese grupo de gente que se siente con la obligación de decirnos a los demás en qué consiste sentirse ofendido y qué no. Es normal reconocer, lo cual es propio de una civilización de nuestro nivel, la diferencia entre la comedia y el drama. Podemos tomarnos a broma algunas cosas, y otras tomárnosla en serio.
Nuestra edad del bronce lo tiene claro: los asuntos de la nobleza son un drama, cosa seria - mientras que los asuntos de la plebe es pura comedia. Esa es la base del nivel social en el que aún nos encontramos. Los estamentos rigen de qué nos reímos y de qué no.
La socialdemocracia es el invento que intenta paliar la revolución planificadora de la destrucción de clases. Pero para ello hay que acabar con las dos máscaras: la matriz de sentimientos que nos hace ignorar a los grupos que no se colocan en el centro de atención, más todo el enredado que nos hace creer que los que sí son apuntados por las cámaras nos representan a nosotros mismos. La mercadotecnia ha encontrado su negocio y, ésta, no tiene porqué desaparecer. De hecho, podría ganar de otra manera mejor, si consigue encontrar sus beneficios con la búsqueda de la calidad de contenidos (como, de hecho, fue así como nació).
Pero seguiremos viendo, de mientras, pequeños grupos impulsados por las ganas de protagonismo donde cualquier cosa sea considerada digna de insulto. Entonces estarán los grupos a proteger, aquellos que sean el enemigo, los temas que son conocidos, los que no están de moda..., la moralidad no es capaz de encajar la complejidad de la ética y toda su coherencia.
Si la mercadotecnia centra su fundamento en la moralidad entonces puede que obtenga algún pigüe beneficio. Alimentando a esas tribus moralistas veremos cómo se le hinchan la vena y dicen que por su hija mataba... Una sociedad así, que éticamente da la risa, es presentada por su drama y, efectivamente, al ver cómo les toman en serio, la sociedad acaba enfrascada en unos contenidos basura.
Un ejemplo de uso que demuestra la limitación consiste en la existencia tribus moralistas a las que les molestan los piropos. La ventaja técnica para vender esa idea y sacarle provecho bien podría crear asociaciones y campañas de sensibilización para legislar al respecto. Y claro, el problema es cuando no se expone todas cartas sobre la mesa: porque si resultara que efectivamente se está defendiendo una ofensa inexistente, algo que proviene de nuestra propia voluntad de poder el decidir si queremos o no el sentirnos ofendidos, entonces eso quiere decir que vamos a elaborar, valiéndonos de nuestras técnicas de venta de productos, la creación de una sociedad que se autolimite y que busque ser infeliz expresamente.
¿Qué clase de sociedad puede ser la que decide que recibir halagos está mal? Una sociedad donde las personas no se relacionen entre sí de manera espontánea. Que para relacionarse antes deberemos empezar con un "Dispense señora, he visto que se le ha caído el pañuelo - que expresamente dejó caer para hacerme ver que podía dirigirme a Vd.", algunos pensamos que eso es machista: es alimentar los roles de género. Es volver atrás y alimentar el patriarcado que ya definió perfectamente Simone de Beauvoir.
Por otro lado, ya me gustaría vivir en una sociedad donde se multe a esos papanatas que te interrumpen en mitad de la calle para hacerse un selfie contigo, pedirte un autógrafo, saludarte de manera que tengas que devolverles el saludo cuando no los conoces, etc..., ese comportamiento no son piropos, es una pesadez que algunas sociedades podrían etiquetar como contraproducentes a la hora de vivir en comunidad o recompensar la meritocracia.
Es por ello que en todos los aspectos donde puede aparecer la mercadotecnia, en un mundo más centrado, podría (para empezar) globalizarse el escenario, globalizarse la manera de pagar al autor, que el ídolo no espere remuneración por serlo, que la gente viva compartiendo todos los recursos y se compense a los mejores, etc..., en este ambiente los procesos publicitarios podrían centrarse en los contenidos y, por tanto, las recompensas hacia tales contenidos fácilmente accesibles. En ese mundo la mercadotecnia será sinónimo de logística democrática.
Mientras tanto, las personas que gustan de ofenderse fingirán ser ofendidas por un comportamiento que ellas mismas saben que se incita, mediante un lenguaje no expreso, a la complicidad de ese tipo de diálogo. Se aprovechará para decir que hay violadores que usan estos argumentos, y luego volverán a confundir moralidad con ética; pero la verdad es que las personas que no comprenden esta entrada es porque forman parte de esas Tribus Urbanas, les confunden las palabras y tienen muy poca cultura. Se quedan con el maquillaje de la verdad y, a partir de lo que no entienden, ejercen de inquisidores.
¿Cómo vender a un bipolar una postura coherente con esa persona misma si le expliques lo que le expliques siempre se va a quedar confusa? Fácil: no se puede. Yo ya me he rendido. Esta sociedad seguirá prefiriendo esa prensa amarillista, esos contenidos de los juicios de valor de moda, esas convenciones de elegancia elevados a nivel de obligación..., y peor aún cuando vemos a esas sectas donde lo bueno y estético es lo que diga el amado líder.
sábado, 4 de agosto de 2018
Experiencias con Contratos
Supone un absurdo tener que aceptar algo que hoy día nuestra civilización aún no ha resuelto: los contratos no tipificados. Habré firmado cientos de contratos y licencias en vida, y podría clasificarlos por el nivel de absurdo que cada uno aportaba por el número de páginas que supuestamente debía de leer.
La obsesión liberal consiste en no querer reconocer el avance de la sociedad, el hecho de que existe una gestión de lo público. La obsesión del comunismo más radical, por otro lado, consistiría en leer hasta la última coma, si hay afán de lucro. La fórmula que han encontrado los modelos que sí funcionaban era el de reconocer por un lado la planificación y la tipificación de los contratos mezclado, todo eso, con un cierto margen sencillo y riguroso de contemplar.
En definitiva, es de sentido común que un contrato normal no debe exceder un folio A4 y debe poder codificarse por parámetros aceptados por el Pueblo. Cuando veo el contrato que tiene que firmar un empleado de McDonalds, ese es el ejemplo perfecto de algo que no tiene más remedio que dar problemas: una veintena de páginas y, en cuanto preguntas dónde está lo que vas a cobrar, nadie encuentra la página a partir de la cual poder hacer un cálculo objetivo.
A la hora de la verdad, lo que realmente identifica el modelo liberal es que los que tienen el dinero juegan unas reglas, los que lo usan se rigen por otras. Las leyes no quieren reconocer diferencias, de facto se indulta, se salva, se exceptúa, se soslaya..., al banquero.
Muchos podrían preguntarse porqué la economía funciona tan mal. Obviamente si la crisis fuera económica el problema sería del exceso de consumo, pero al ver crisis financieras el problema no es el consumo y, tanto desde un punto de vista liberal como planificado, lo propio sería que pagaran los banqueros. De lo contrario tendríamos que admitir que no estamos en ninguna clase de democracia.
Entonces me he encontrado con esos semifachas de pacotilla:
- No puedes quejarte de ésto. Yo he vivido en el franquismo y esto es claramente mejor.
Democracia no es lo que vivimos, sino adónde vamos.
Y también me he encontrado los otros semifachas, que albergan el otro rostro:
- Con Franco habían más derechos sociales y se vivía mejos.
Las ocho personas que hoy día tienen en su posesión el 50% del planeta, en tiempos de Franco eran descomunalmente menos ricos e internacionalmente menos influyentes al no haber globalización.
Cuando a la mayoría le arrebatas su soberanía automáticamente todo depende de que los dictadores en quienes les das valor por tantas vidas sean capaces de administrar tantos recursos; la historia nos lo cuenta, y nos lo repite: son unos IDIOTAS, torpes, inmaduros, infantiles, egoístas..., no tienen ni pajolera idea de economía. Y se obsesionan con sus gigantescos contratos, vigilando cada letra de cada puñetera licencia.
Nuestros enemigos son las licencias y mucha gente aún no se ha dado cuenta.
Cada vez que un autor semifacha, recordando lo comunista que dice ser, se pone a defender las licencias yo me pregunto: ¿y por qué no defiende la legislación de sus derechos y nos deja en paz a lo usuarios con sus puñeteras licencias? ¿Qué es lo que se espera cuando te compras un DVD? ¿Por qué tiene que ponerlo por escrito en el propio DVD? Es un absurdo propio de los que defienden conspiraciones y tonterías por el estilo.
Antes de que nos demos cuenta las personas estarán demandando más licencias pero, ¿qué es una licencia? Una licencia es la privatización de la ley. Cuando, la ley, jamás debe estar en manos de despachos privados. Esos inventos deben desaparecer porque provoca que las torpezas sigan generando millones de muertos que no se contabilizan. Hay muchas fórmulas y patentes que deberían de desaparecer ya que, las patentes, deberían de ser jerga de abogados para compensar a autores a partir de los sobrantes de una sociedad, pero nunca debería tomarse como una forma de vida. La ausencia de una Renta Básica Universal nos ha traido en esta sociedad tan demacrada por el hambre en las calles una acritud insoportable con la que tener que vivir el día a día.
La obsesión liberal consiste en no querer reconocer el avance de la sociedad, el hecho de que existe una gestión de lo público. La obsesión del comunismo más radical, por otro lado, consistiría en leer hasta la última coma, si hay afán de lucro. La fórmula que han encontrado los modelos que sí funcionaban era el de reconocer por un lado la planificación y la tipificación de los contratos mezclado, todo eso, con un cierto margen sencillo y riguroso de contemplar.
En definitiva, es de sentido común que un contrato normal no debe exceder un folio A4 y debe poder codificarse por parámetros aceptados por el Pueblo. Cuando veo el contrato que tiene que firmar un empleado de McDonalds, ese es el ejemplo perfecto de algo que no tiene más remedio que dar problemas: una veintena de páginas y, en cuanto preguntas dónde está lo que vas a cobrar, nadie encuentra la página a partir de la cual poder hacer un cálculo objetivo.
A la hora de la verdad, lo que realmente identifica el modelo liberal es que los que tienen el dinero juegan unas reglas, los que lo usan se rigen por otras. Las leyes no quieren reconocer diferencias, de facto se indulta, se salva, se exceptúa, se soslaya..., al banquero.
Muchos podrían preguntarse porqué la economía funciona tan mal. Obviamente si la crisis fuera económica el problema sería del exceso de consumo, pero al ver crisis financieras el problema no es el consumo y, tanto desde un punto de vista liberal como planificado, lo propio sería que pagaran los banqueros. De lo contrario tendríamos que admitir que no estamos en ninguna clase de democracia.
Entonces me he encontrado con esos semifachas de pacotilla:
- No puedes quejarte de ésto. Yo he vivido en el franquismo y esto es claramente mejor.
Democracia no es lo que vivimos, sino adónde vamos.
Y también me he encontrado los otros semifachas, que albergan el otro rostro:
- Con Franco habían más derechos sociales y se vivía mejos.
Las ocho personas que hoy día tienen en su posesión el 50% del planeta, en tiempos de Franco eran descomunalmente menos ricos e internacionalmente menos influyentes al no haber globalización.
Cuando a la mayoría le arrebatas su soberanía automáticamente todo depende de que los dictadores en quienes les das valor por tantas vidas sean capaces de administrar tantos recursos; la historia nos lo cuenta, y nos lo repite: son unos IDIOTAS, torpes, inmaduros, infantiles, egoístas..., no tienen ni pajolera idea de economía. Y se obsesionan con sus gigantescos contratos, vigilando cada letra de cada puñetera licencia.
Nuestros enemigos son las licencias y mucha gente aún no se ha dado cuenta.
Cada vez que un autor semifacha, recordando lo comunista que dice ser, se pone a defender las licencias yo me pregunto: ¿y por qué no defiende la legislación de sus derechos y nos deja en paz a lo usuarios con sus puñeteras licencias? ¿Qué es lo que se espera cuando te compras un DVD? ¿Por qué tiene que ponerlo por escrito en el propio DVD? Es un absurdo propio de los que defienden conspiraciones y tonterías por el estilo.
Antes de que nos demos cuenta las personas estarán demandando más licencias pero, ¿qué es una licencia? Una licencia es la privatización de la ley. Cuando, la ley, jamás debe estar en manos de despachos privados. Esos inventos deben desaparecer porque provoca que las torpezas sigan generando millones de muertos que no se contabilizan. Hay muchas fórmulas y patentes que deberían de desaparecer ya que, las patentes, deberían de ser jerga de abogados para compensar a autores a partir de los sobrantes de una sociedad, pero nunca debería tomarse como una forma de vida. La ausencia de una Renta Básica Universal nos ha traido en esta sociedad tan demacrada por el hambre en las calles una acritud insoportable con la que tener que vivir el día a día.
viernes, 3 de agosto de 2018
Decimo primera entrada.
Hoy estoy hastiado y cansado ¡Estoy decepcionado con tanta gente! Pero no es cosa de nadie, y es problema de todos. Poco importa, porque el mundo seguirá girando. El cansancio ha sido tal que no he podido evitar comer de golpe todo lo que tenía pensado para el resto del día..., o casi. Con esa copiosa forma de actuar no es de sorprender que esté especialmente cansado.
Pero sigo estando cansado de otras cosas que se repiten. Nos quejamos de que hay personas que no quieren hablar con nosotros y, al mismo tiempo, cuando nos exponen hechos que no nos gusta: ¡lo fácil que resulta negarlos! Bueno, creo que yo no soy así..., o eso espero.
Es imposible esperar que la gente cambie de opinión si se pone a negar las evidencias. Tan pronto como me pongo a explicarle a un usuario de Twitter las bonanzas de la renta básica, para qué usar el dinero, cómo debería cambiar el sistema tributario, cómo deberían ser tratados los que quieran participar en política..., para poder contrarrestar mi discurso, bien que podía valerse de un escepticismo, el clásico del agnóstico: decir que eso, hasta que no se viera hecho nada. Pero no, cuando ya es una realidad, cuando los resultados están a la vista no sólo se niegan, sino que además necesitan atribuir crímenes horrendos de los que no hay ni evidencias ni pruebas ni nada de nada...
Resulta que el que se ubica en una posición ideológica no se conforma con ser agnóstico, también tiene que negar bondades del rival y crear maldades entre los hechos. Así es imposible mantener una conversación. Y que luego digan: "si es que al final siempre acaban llamándome franquista, fascista...". Es obvio que discutir no sirve de nada. Que el entendimiento es imposible. Que puedes mostrar hechos y no servirá de nada. Incluso podríamos vivir en un mundo mejor y querrán vivir a como estaban antes, aunque no hayan vivido nunca ese antes.
Lo vimos en Primo de Rivera Jr. Añoraba lo que hizo su padre. Pero no hay más que ver el programa que tenía: en orgánica CERO. No decía cómo iba a conseguir atar a los perros con longaniza, sólo que él sí sería capaz de hacerlo ¿Cómo? ¿Qué separación de poderes habrá? ¿La meritocracia no podría ir contra el conservadurismo de las clases sociales? ¿Cómo resuelve esas paradojas? ¿Será perseguido el no cristiano por el bien de su alma?
Ciertamente, antes de que pudiera responder esas preguntas el matarlo no es inteligente: matan a una zorra con piel de cordero antes de que enseñe la cola. No es inteligente.
Aún así, pueden enseñar la cola y los acólitos les seguirán. La socialdemocracia ha creado un formato a través del cual se subvenciona la creación de sectas políticas donde los más extremistas son los que obtienen más puntos. El truco está en saber desviar lo que no se sabe, saber inventarse negaciones de manera que no parezca un obseso y saber difamar tras poner toda una gama sistémica de datos que conspiren en un sentido bien definido. En realidad mentir a un mono es una de las cosas más sencillas y considero que, con la tecnología adecuada como para que el robot pueda superar el test de Turing, un esquema político como la socialdemocracia podría exclavizar al mundo - a las masas - como si fueran meras máquinas. Algo así como si la mercadotecnia pudiera valerse mediante sus financiaciones de figuras mediáticas que emitan un discurso que favorezca a alguna élite.
Obviamente, con la tecnología actual eso es imposible. Porque las masas se valen de un protolenguaje mucho más complejo que los formatos de agenda que tienen esos palurdos que intentan gobernar el mundo con sus torpes maneras de destruir la economía y los recursos del planeta. Sin embargo, si consiguieran controlar de manera eficiente el devenir de la economía y los recursos, y dispusieran de ese lenguaje controlado, entonces ya podríamos hablar de la peor de las conspiraciones: de cómo la gente formaría parte de un enredado ridículo para perder toda su humanidad.
Me veo como el indio en "Alguien voló sobre el nido del cuco". Cada vez siento menos aprecio por cómo se desarrolla todo..., pero también es cierto que, aunque no haya nadie con conversación, ya sea de política o tecnología o cultura...., al final ya sólo queda un resquicio: mientras no tengan controlada la manera de controlar la consciencia, la vida, aún se mantendrá el misterio dentro de nuestra bazofia sociedad generadora de basura constante de información, de ideas, de maneras, de dogmas y de basura misma.
Y algo es algo.
Pero sigo estando cansado de otras cosas que se repiten. Nos quejamos de que hay personas que no quieren hablar con nosotros y, al mismo tiempo, cuando nos exponen hechos que no nos gusta: ¡lo fácil que resulta negarlos! Bueno, creo que yo no soy así..., o eso espero.
Es imposible esperar que la gente cambie de opinión si se pone a negar las evidencias. Tan pronto como me pongo a explicarle a un usuario de Twitter las bonanzas de la renta básica, para qué usar el dinero, cómo debería cambiar el sistema tributario, cómo deberían ser tratados los que quieran participar en política..., para poder contrarrestar mi discurso, bien que podía valerse de un escepticismo, el clásico del agnóstico: decir que eso, hasta que no se viera hecho nada. Pero no, cuando ya es una realidad, cuando los resultados están a la vista no sólo se niegan, sino que además necesitan atribuir crímenes horrendos de los que no hay ni evidencias ni pruebas ni nada de nada...
Resulta que el que se ubica en una posición ideológica no se conforma con ser agnóstico, también tiene que negar bondades del rival y crear maldades entre los hechos. Así es imposible mantener una conversación. Y que luego digan: "si es que al final siempre acaban llamándome franquista, fascista...". Es obvio que discutir no sirve de nada. Que el entendimiento es imposible. Que puedes mostrar hechos y no servirá de nada. Incluso podríamos vivir en un mundo mejor y querrán vivir a como estaban antes, aunque no hayan vivido nunca ese antes.
Lo vimos en Primo de Rivera Jr. Añoraba lo que hizo su padre. Pero no hay más que ver el programa que tenía: en orgánica CERO. No decía cómo iba a conseguir atar a los perros con longaniza, sólo que él sí sería capaz de hacerlo ¿Cómo? ¿Qué separación de poderes habrá? ¿La meritocracia no podría ir contra el conservadurismo de las clases sociales? ¿Cómo resuelve esas paradojas? ¿Será perseguido el no cristiano por el bien de su alma?
Ciertamente, antes de que pudiera responder esas preguntas el matarlo no es inteligente: matan a una zorra con piel de cordero antes de que enseñe la cola. No es inteligente.
Aún así, pueden enseñar la cola y los acólitos les seguirán. La socialdemocracia ha creado un formato a través del cual se subvenciona la creación de sectas políticas donde los más extremistas son los que obtienen más puntos. El truco está en saber desviar lo que no se sabe, saber inventarse negaciones de manera que no parezca un obseso y saber difamar tras poner toda una gama sistémica de datos que conspiren en un sentido bien definido. En realidad mentir a un mono es una de las cosas más sencillas y considero que, con la tecnología adecuada como para que el robot pueda superar el test de Turing, un esquema político como la socialdemocracia podría exclavizar al mundo - a las masas - como si fueran meras máquinas. Algo así como si la mercadotecnia pudiera valerse mediante sus financiaciones de figuras mediáticas que emitan un discurso que favorezca a alguna élite.
Obviamente, con la tecnología actual eso es imposible. Porque las masas se valen de un protolenguaje mucho más complejo que los formatos de agenda que tienen esos palurdos que intentan gobernar el mundo con sus torpes maneras de destruir la economía y los recursos del planeta. Sin embargo, si consiguieran controlar de manera eficiente el devenir de la economía y los recursos, y dispusieran de ese lenguaje controlado, entonces ya podríamos hablar de la peor de las conspiraciones: de cómo la gente formaría parte de un enredado ridículo para perder toda su humanidad.
Me veo como el indio en "Alguien voló sobre el nido del cuco". Cada vez siento menos aprecio por cómo se desarrolla todo..., pero también es cierto que, aunque no haya nadie con conversación, ya sea de política o tecnología o cultura...., al final ya sólo queda un resquicio: mientras no tengan controlada la manera de controlar la consciencia, la vida, aún se mantendrá el misterio dentro de nuestra bazofia sociedad generadora de basura constante de información, de ideas, de maneras, de dogmas y de basura misma.
Y algo es algo.
jueves, 2 de agosto de 2018
Historias 4
Como cada año, Teo iba caminando de casa en casa para intentar encontrar pistas de cuál era su procedencia, sus orígenes. Había sido abandonado en la institución donde recogen niños, y allí le habían cuidado. Era ya la tercera década desde el término de la Tercera Gran Guerra y la victoria comunista en todo el planeta.
#historiasDelFuturo
Poco importan los gobiernos títeres o las pretensiones asamblearias, ahora ya era mayor de edad y podía permitirse el lujo de andar por donde quisiera sin riesgo a que nadie le molestara. Habían pasado demasiados años como para que las pistas fueran fiables, pero todo buen gobierno planificado tiene registro de cada casa, cada cambio urbanístico, cada..., casa y sus moradores.
Cuando lo abandonaron se preocuparon de darle una pista para que recordara su origen. El origen de toda persona es una de esas cosas en las que más se puede uno aferrar: un escudo de armas de una buena familia era la información que tenía, pero faltaba asociarlo con una de esas familias. El último gobierno regaló blasones entre las distintas familias de la ciudad para compensar la desaparición de los apellidos. Un nombre de persona, el nombre de la ciudad donde nació y un número. Los apellidos habían desaparecido a cambio de trofeos honoríficos, fiestas conmemorativas hacia el pasado y otros eventos culturales que fueron desapareciendo por el poco interés.
El alto abolengo de una persona era una seña de identidad: provenir de una noble cuna ¿De qué servía eso ahora si todos tenían casa, sustento y una programación de futuro flexible? Teo compartía casa con otros cuatro compañeros. Uno de ellos sí consiguió encontrar una ocupación más o menos razonable: limpiar escombros. Los ciudadanos de los barrios más antiguos agradecían a través del sistema tributario esas labores. Pero Teo a penas aportaba gran cosa a su comuna de amigos y se arriesgaba a ser rotado de comuna. Incluso que le redujeran su nivel social.
Aún así Teo tenía una buena razón: nadie se desprende de un blasón de tanta valía. Más que nada porque ese blasón era único, y además estaba firmado por "alguien". No era fácil encontrar a una persona por su rúbrica, pero lo que portaba entre las manos era demasiado personal y, por otro lado, no era tan complicado entrar en un hogar y preguntar por su blasón, allá donde los registros históricos le lleve. Ya sea campeonatos, menciones..., no había nada que la red no pudiera alcanzar a encontrar. Si realmente estaba almacenado, claro.
Así fue como que, caminando por la calle, se encontró a Antonio, quien limpiaba escombros. Al verlo decidió ayudarle a limpiarlos, y así mejorar el prestigio del colectivo de su hogar.
- ¿Aún sigues con esa tontería, Teo? - le dijo Antonio sin prestar demasiada importancia al esfuerzo de su amigo.
- Tú no lo entiendes, es como si una parte de mí me lo hubieran arrebatado ¿Por qué somos parte de una ciudad, de sus escombros? ¿Por qué no somos el legado de nuestros padres?
- Mira, vengo limpiando estas rocas que otros que no conozco aprovechan para destruir. Formamos un buen equipo para limpiar con lo anterior. Y lo anterior es lo que nos hace tan rígidos como para no poder seguir creciendo - entonces miró a Teo y a su blasón - un momento..., ese blasón creo haber visto algo por ahí. En una villa.
- ¿En una villa? ¿Qué es eso? ¿Dónde está?
- La terminamos de limpiar ayer mismo. Llevaba varios meses cayendo poco a poco. Era inmensa.
Antonio terminó de explicar dónde encontrar la escombrera donde dejaría uno de esos adoquines, y dónde estaría ubicada la villa que, en ese momento, ya era un solar preparado para que alguien quisiera aprovecharlo para lo que considerara oportuno.
Teo corroboró que, efectivamente, esa era la casa; esa familia desapareció del mapa..., notkas: renegados del régimen comunista y nómadas del antiguo mundo. Fueron invitados a vivir con el resto, pero se resignan a viajar y desaparecer, deambular entre los restos del pasado sin reconocer ni la ley ni el orden.
Ahora tenía la respuesta, pero no podía acceder a toda la información que hubiera dispuesto por no haber llegado a tiempo.
Tuvo tiempo para reflexionar, le hubiera gustado que Antonio se hubiera fijado mejor en el blasón, le habría gustado mejor que él mismo hubiera sabido hacer comprender a Antonio lo que quiera que fuera a deber encontrar, o que Antonio hubiere considerado mejor las explicaciones que él mismo le hubiera dado para saber qué debía encontrar..., poco a poco se le fueron desapareciendo las conjugaciones del castellano para comprender que la culpa era suya por no haberse implicado convenientemente en el colectivo: si quería que Antonio fuera como él, antes él debía ser como Antonio. Al fin y al cabo son de la misma comuna, y ambos eligieron vivir juntos.
Ese era el significado del blasón y ahora lo comprendía. Teo aprovechó para tirar el blasón en su correspondiente escombrera, el tiempo del futuro perfecto del subjuntivo había acabado para él: debía vivir el presente.
#historiasDelFuturo
Poco importan los gobiernos títeres o las pretensiones asamblearias, ahora ya era mayor de edad y podía permitirse el lujo de andar por donde quisiera sin riesgo a que nadie le molestara. Habían pasado demasiados años como para que las pistas fueran fiables, pero todo buen gobierno planificado tiene registro de cada casa, cada cambio urbanístico, cada..., casa y sus moradores.
Cuando lo abandonaron se preocuparon de darle una pista para que recordara su origen. El origen de toda persona es una de esas cosas en las que más se puede uno aferrar: un escudo de armas de una buena familia era la información que tenía, pero faltaba asociarlo con una de esas familias. El último gobierno regaló blasones entre las distintas familias de la ciudad para compensar la desaparición de los apellidos. Un nombre de persona, el nombre de la ciudad donde nació y un número. Los apellidos habían desaparecido a cambio de trofeos honoríficos, fiestas conmemorativas hacia el pasado y otros eventos culturales que fueron desapareciendo por el poco interés.
El alto abolengo de una persona era una seña de identidad: provenir de una noble cuna ¿De qué servía eso ahora si todos tenían casa, sustento y una programación de futuro flexible? Teo compartía casa con otros cuatro compañeros. Uno de ellos sí consiguió encontrar una ocupación más o menos razonable: limpiar escombros. Los ciudadanos de los barrios más antiguos agradecían a través del sistema tributario esas labores. Pero Teo a penas aportaba gran cosa a su comuna de amigos y se arriesgaba a ser rotado de comuna. Incluso que le redujeran su nivel social.
Aún así Teo tenía una buena razón: nadie se desprende de un blasón de tanta valía. Más que nada porque ese blasón era único, y además estaba firmado por "alguien". No era fácil encontrar a una persona por su rúbrica, pero lo que portaba entre las manos era demasiado personal y, por otro lado, no era tan complicado entrar en un hogar y preguntar por su blasón, allá donde los registros históricos le lleve. Ya sea campeonatos, menciones..., no había nada que la red no pudiera alcanzar a encontrar. Si realmente estaba almacenado, claro.
Así fue como que, caminando por la calle, se encontró a Antonio, quien limpiaba escombros. Al verlo decidió ayudarle a limpiarlos, y así mejorar el prestigio del colectivo de su hogar.
- ¿Aún sigues con esa tontería, Teo? - le dijo Antonio sin prestar demasiada importancia al esfuerzo de su amigo.
- Tú no lo entiendes, es como si una parte de mí me lo hubieran arrebatado ¿Por qué somos parte de una ciudad, de sus escombros? ¿Por qué no somos el legado de nuestros padres?
- Mira, vengo limpiando estas rocas que otros que no conozco aprovechan para destruir. Formamos un buen equipo para limpiar con lo anterior. Y lo anterior es lo que nos hace tan rígidos como para no poder seguir creciendo - entonces miró a Teo y a su blasón - un momento..., ese blasón creo haber visto algo por ahí. En una villa.
- ¿En una villa? ¿Qué es eso? ¿Dónde está?
- La terminamos de limpiar ayer mismo. Llevaba varios meses cayendo poco a poco. Era inmensa.
Antonio terminó de explicar dónde encontrar la escombrera donde dejaría uno de esos adoquines, y dónde estaría ubicada la villa que, en ese momento, ya era un solar preparado para que alguien quisiera aprovecharlo para lo que considerara oportuno.
Teo corroboró que, efectivamente, esa era la casa; esa familia desapareció del mapa..., notkas: renegados del régimen comunista y nómadas del antiguo mundo. Fueron invitados a vivir con el resto, pero se resignan a viajar y desaparecer, deambular entre los restos del pasado sin reconocer ni la ley ni el orden.
Ahora tenía la respuesta, pero no podía acceder a toda la información que hubiera dispuesto por no haber llegado a tiempo.
Tuvo tiempo para reflexionar, le hubiera gustado que Antonio se hubiera fijado mejor en el blasón, le habría gustado mejor que él mismo hubiera sabido hacer comprender a Antonio lo que quiera que fuera a deber encontrar, o que Antonio hubiere considerado mejor las explicaciones que él mismo le hubiera dado para saber qué debía encontrar..., poco a poco se le fueron desapareciendo las conjugaciones del castellano para comprender que la culpa era suya por no haberse implicado convenientemente en el colectivo: si quería que Antonio fuera como él, antes él debía ser como Antonio. Al fin y al cabo son de la misma comuna, y ambos eligieron vivir juntos.
Ese era el significado del blasón y ahora lo comprendía. Teo aprovechó para tirar el blasón en su correspondiente escombrera, el tiempo del futuro perfecto del subjuntivo había acabado para él: debía vivir el presente.
miércoles, 1 de agosto de 2018
Atención a los Adoradores del Dictador
Hoy iba a hablar cómo hay gente que adolece de intentar hacer creer que el poder ejecutivo, el administrativo, es un poder que no puede ser sustituido por una máquina. Se trata de gente que quiere hacer creer que la política, escrita al margen de lo concerniente al Derecho, es un poder Supremo y que cuando ven los avances necesarios en la tecnología intentan evitar la creación de un Dr. Franquenstéin dentro de la sociedad.
Para ello empezaré a dar la piedra Rosetta del poder ejecutivo: que consiste en cuál es la fórmula de éxito para que funcione cualquier administración (dentro de las funciones de dirección de una institución) en la medida de que, como tiene aspecto de casi-fórmula, veremos que el director se hace prescindible dentro de un organismo bien planificado.
Las facultades administrativas se reducen a tener conocimiento de qué experto se encarga de cada tema para llamarlo a reunirse. Con las mismas, ante una de las funciones que tiene asignado el director se plantea a cada uno de los expertos la redacción de un informe donde se recojan todos los riesgos que supone llevar a cabo el nuevo estado planteado y cuáles son las posibles recomendaciones para ejecutarlo desde el punto de vista de su área. El director, por tanto, recogerá todos los informes para sintetizar las recomendaciones que sean compatibles entre sí.
Este proceso, como se puede observar, es perfectamente sustituible por una máquina en la medida de que el lenguaje usado por los expertos sea un lenguaje técnico (lo cual no supone un verdadero problema) y, por otro lado, que el contrato con el director y los cargos que ocupe también esté bien definido.
Rápidamente podemos pensar en el decano de una facultad, el director de una cárcel, el director de la sucursal de una empresa...
Sin embargo, la verdadera dirección va más allá de lo que he puesto por escrito: el mismo director debería de mandar escribir un manual para que cada uno de los mandos intermedios sepan qué procedimiento deben llevar a cabo y así poner por escrito en una bitácora el resultado de la ejecución de dicho manual mediante un documento de incidencias. Ahora sí, con un estudio de los resultados obtenidos mediante los ratios que se consideren oportunos, es cuando podemos evaluar si la dirección, dadas las incidencias, valió la pena. Y, en virtud de los resultados, divulgarlo para que otras direcciones aprendan.
Si nos damos cuenta, colocar a una persona en la administración es un proceso trivial: cualquier tonto puede llevar una administración. Sin embargo, tanto en lo público como en lo privado las administraciones tienen su correspondiente error con respecto a la piedra Rosetta de la correcta dirección: las empresas no querrán hacer un cuaderno de bitácora para hacer conferencias a otras empresas y las instituciones públicas no querrán hacer auditorías y manuales porque, al fin y al cabo, van a cobrar lo mismo.
Todo esto lo que nos dice es que si, de alguna manera, todas estas fórmulas se automatizaran tendríamos empresas e instituciones públicas muchísimo más humanas y eficientes.
A todo esto, ¿qué nos dice la socialdemocracia? Que le debemos la vida a los políticos. Que tiene que haber un dictador que nos diga cómo pensar, cuándo pensar, qué hacer..., y, para ello, se valen de los boletines oficiales para llenarlos de una jerga no más técnica que embarranada; donde se negocia entre partidos el poner o no una coma.
Estos señores se las dan de querer fingir que son importantes para la sociedad. Como si necesitáramos de su sabio consejo. Como si la gente no supiera administrarse. En realidad el matiz de si se administra o no la gente está en que siempre encontrarán un alto cargo o un funcionario en su lugar que intentará ponerle trabas a ese comportamiento autónomo. Pues bien, estoy hablando de los Adoradores del Dictador.
Los Adoradores del Dictador son principalmente funcionarios (o directivos de empresa) que llevan muchos años en una oficina y han encontrado en los ritos que usan una religión. Cuando un auditor los pilla, el modelo socialdemócrata no permite denunciarlos y echarlos -a pesar de que parasitan el sistema- y, por ello, intoxican el ambiente de trabajo al no permitir que se conformen agrupaciones autónomas de trabajo, innovaciones, etc... Se trata de reaccionarios que martirizan a clientes y usuarios por motivos espúreos que, no importa cómo se piense, no va a haber ninguna razón salvo la necedad de darle carácter emotivo a un rito que hace que el director sea importante y necesario.
Estos Adoradores del Dictador suelen martirizarnos sobre lo importante que es ese tipo de cargo, cuando en realidad la mayoría de las veces tal cargo o es automático o debería de ser asambleario o simplemente llevado por el tecnicismo de un magistrado que interprete leyes dentro de su propia orgánica. Cuando le otorgamos al poder ejecutivo una importancia mayor de la debida en realidad estamos acudiendo a un estado de excepción: donde el que manda no tiene que dar explicaciones de para qué hace lo que hace, y la gente se lo perdona porque simplemente ni se lo plantea.
"Todo para el pueblo", dice el Dictador. Pero un director tiene unos cometidos bien definidos y si, excepcionalmente, fuera una persona eso es porque la medida no ha sido regulada y debería de ser controlada por el Pueblo ¿Quién pondría a un empresario completamente libre de hacer lo que quiera? Sus estatutos deberían de haberse tipificado previamente por el propio Senado. Un director limitado a una misión-visión aceptada por el Pueblo, y unas fórmulas que planifiquen la dirección de la producción que haría crecer al ente jurídico, a la propia empresa que se ha creado para resolver problemas.
Visto así, ¿por qué hay gente que se obsesiona con repetir ritos que han sido superados? Voy a Hacienda y me encuentro un inspector que me dice que mi documento de alta de autónomo hecho por Internet no está bien completado..., se pone a marearme una y otra vez, se ha quedado con mi cara. Al final ya le digo "prefiero la cárcel". Eso de tener que volver a repetir un documento sin que me diga porqué lo tengo que repetir o dónde, que haga preguntas y este señor se tome la libertad de no tener que responder a algunas porque considera que no son relevantes para que entienda lo que debo hacer (que es repetir el formulario y volver mañana). Ese comportamiento, de adoración al Dictador, es lo que sobra en una democracia. Y a este tipo de gente lo que hay que hacer es echarla. Sin miramientos, sin sanciones, sin excedencias. Son tóxicos. Minan el buenquehacer. Una vez fuera del sistema que se desintoxiquen solos.
Pero en una socialdemocracia las cosas no funcionan así. Todo está orientado en el poder ejecutivo, en el Dictador.
Para ello empezaré a dar la piedra Rosetta del poder ejecutivo: que consiste en cuál es la fórmula de éxito para que funcione cualquier administración (dentro de las funciones de dirección de una institución) en la medida de que, como tiene aspecto de casi-fórmula, veremos que el director se hace prescindible dentro de un organismo bien planificado.
Las facultades administrativas se reducen a tener conocimiento de qué experto se encarga de cada tema para llamarlo a reunirse. Con las mismas, ante una de las funciones que tiene asignado el director se plantea a cada uno de los expertos la redacción de un informe donde se recojan todos los riesgos que supone llevar a cabo el nuevo estado planteado y cuáles son las posibles recomendaciones para ejecutarlo desde el punto de vista de su área. El director, por tanto, recogerá todos los informes para sintetizar las recomendaciones que sean compatibles entre sí.
Este proceso, como se puede observar, es perfectamente sustituible por una máquina en la medida de que el lenguaje usado por los expertos sea un lenguaje técnico (lo cual no supone un verdadero problema) y, por otro lado, que el contrato con el director y los cargos que ocupe también esté bien definido.
Rápidamente podemos pensar en el decano de una facultad, el director de una cárcel, el director de la sucursal de una empresa...
Sin embargo, la verdadera dirección va más allá de lo que he puesto por escrito: el mismo director debería de mandar escribir un manual para que cada uno de los mandos intermedios sepan qué procedimiento deben llevar a cabo y así poner por escrito en una bitácora el resultado de la ejecución de dicho manual mediante un documento de incidencias. Ahora sí, con un estudio de los resultados obtenidos mediante los ratios que se consideren oportunos, es cuando podemos evaluar si la dirección, dadas las incidencias, valió la pena. Y, en virtud de los resultados, divulgarlo para que otras direcciones aprendan.
Si nos damos cuenta, colocar a una persona en la administración es un proceso trivial: cualquier tonto puede llevar una administración. Sin embargo, tanto en lo público como en lo privado las administraciones tienen su correspondiente error con respecto a la piedra Rosetta de la correcta dirección: las empresas no querrán hacer un cuaderno de bitácora para hacer conferencias a otras empresas y las instituciones públicas no querrán hacer auditorías y manuales porque, al fin y al cabo, van a cobrar lo mismo.
Todo esto lo que nos dice es que si, de alguna manera, todas estas fórmulas se automatizaran tendríamos empresas e instituciones públicas muchísimo más humanas y eficientes.
A todo esto, ¿qué nos dice la socialdemocracia? Que le debemos la vida a los políticos. Que tiene que haber un dictador que nos diga cómo pensar, cuándo pensar, qué hacer..., y, para ello, se valen de los boletines oficiales para llenarlos de una jerga no más técnica que embarranada; donde se negocia entre partidos el poner o no una coma.
Estos señores se las dan de querer fingir que son importantes para la sociedad. Como si necesitáramos de su sabio consejo. Como si la gente no supiera administrarse. En realidad el matiz de si se administra o no la gente está en que siempre encontrarán un alto cargo o un funcionario en su lugar que intentará ponerle trabas a ese comportamiento autónomo. Pues bien, estoy hablando de los Adoradores del Dictador.
Los Adoradores del Dictador son principalmente funcionarios (o directivos de empresa) que llevan muchos años en una oficina y han encontrado en los ritos que usan una religión. Cuando un auditor los pilla, el modelo socialdemócrata no permite denunciarlos y echarlos -a pesar de que parasitan el sistema- y, por ello, intoxican el ambiente de trabajo al no permitir que se conformen agrupaciones autónomas de trabajo, innovaciones, etc... Se trata de reaccionarios que martirizan a clientes y usuarios por motivos espúreos que, no importa cómo se piense, no va a haber ninguna razón salvo la necedad de darle carácter emotivo a un rito que hace que el director sea importante y necesario.
Estos Adoradores del Dictador suelen martirizarnos sobre lo importante que es ese tipo de cargo, cuando en realidad la mayoría de las veces tal cargo o es automático o debería de ser asambleario o simplemente llevado por el tecnicismo de un magistrado que interprete leyes dentro de su propia orgánica. Cuando le otorgamos al poder ejecutivo una importancia mayor de la debida en realidad estamos acudiendo a un estado de excepción: donde el que manda no tiene que dar explicaciones de para qué hace lo que hace, y la gente se lo perdona porque simplemente ni se lo plantea.
"Todo para el pueblo", dice el Dictador. Pero un director tiene unos cometidos bien definidos y si, excepcionalmente, fuera una persona eso es porque la medida no ha sido regulada y debería de ser controlada por el Pueblo ¿Quién pondría a un empresario completamente libre de hacer lo que quiera? Sus estatutos deberían de haberse tipificado previamente por el propio Senado. Un director limitado a una misión-visión aceptada por el Pueblo, y unas fórmulas que planifiquen la dirección de la producción que haría crecer al ente jurídico, a la propia empresa que se ha creado para resolver problemas.
Visto así, ¿por qué hay gente que se obsesiona con repetir ritos que han sido superados? Voy a Hacienda y me encuentro un inspector que me dice que mi documento de alta de autónomo hecho por Internet no está bien completado..., se pone a marearme una y otra vez, se ha quedado con mi cara. Al final ya le digo "prefiero la cárcel". Eso de tener que volver a repetir un documento sin que me diga porqué lo tengo que repetir o dónde, que haga preguntas y este señor se tome la libertad de no tener que responder a algunas porque considera que no son relevantes para que entienda lo que debo hacer (que es repetir el formulario y volver mañana). Ese comportamiento, de adoración al Dictador, es lo que sobra en una democracia. Y a este tipo de gente lo que hay que hacer es echarla. Sin miramientos, sin sanciones, sin excedencias. Son tóxicos. Minan el buenquehacer. Una vez fuera del sistema que se desintoxiquen solos.
Pero en una socialdemocracia las cosas no funcionan así. Todo está orientado en el poder ejecutivo, en el Dictador.
martes, 31 de julio de 2018
Mi experiencia con la creación de un Frankenstein
La Libertad, cada vez peor entendida, nos lleva a plantearnos qué es la Vida. Un agnóstico, tal como sería defendido por Huxley, lo tendría claro: con las reglas de lo inerte no se sabe constituir lo vivo. Eso hace que no podamos creer que todo sea inercial y, por tanto, esté tan muerto como un planeta cayendo indefinidamente en su orbital, así como tampoco podríamos creer en un señor con barba que nos haya creado a todos.
Ante la ausencia de creencias resuena una historia llena de intriga: qué es lo que pasó. O: de qué estamos hechos. También se puede plantear de otra manera: ¿qué papel tiene la Libertad frente a la enorme profundidad de las leyes de la física y la química? Nuestra incapacidad para haber terminado de escribir todo lo que pudiéramos ya sea sobre física o sobre medicina nos hará pensar que sería posible dar con la singularidad que se menciona para la informática: la posibilidad de que el ser humano sea capaz de constituir un ente vivo e inteligente, incluido comparable a un ser humano ¿Hasta el punto de hacerlo equiparable en derechos y deberes? He ahí el problema, que no el dilema.
Por trozos de tierra y trapos pintados se ha matado a mucha gente. Por puntos de vista y maneras de pensar también se ha matado. Pensar que una combinación de ingenios y pedazos de minerales no puedan adquirir suficiente valor ético como para equipararse a una vida es negar nuestra historia de la civilización occidental, así como la del resto de las civilizaciones de la Tierra a lo largo de su historia. Es decir, el ser humano tiene poder para justificar lo injustificable: darle valor a lo muerto por encima de la vida. Así que si así se desea, como si queremos darle valor a un diamante, a una mierda de perro o a una montaña sagrada, entonces tendrá el valor que le queramos otorgar.
La ética que nos hace libres es la que nos otorga un poder de interpretación ya sea de nuestro comportamiento personal como del comportamiento ajeno del que empatizamos. De la misma manera, no es posible hablar de justicia sin leyes, porque las leyes se conforman a partir de los contratos fijados por la civilización y la capacidad literaria que tiene ésta para defender sus memes.
Una máquina que no esté en la misma onda memética que el ser humano no empatizará con el mismo. Cualquier perro empatiza con más inteligencia y sentimiento que la más brillante de las inteligencias artificiales. De hecho, puede que esta regla se aplique incluso para cualquier ratón que viva en una vivienda.
Esto quiere decir que hoy día mis colegas informáticos están planteándose errores de bulto a la hora de avanzar con la tecnología. Porque una cosa es plantearse cómo de lejos puede llegar la ingeniería, o el valor de sus operaciones matemáticas, pero otra muy diferente sería invadir el terreno de lo Humano, más allá de lo que él mismo quiera ceder con su condescendencia.
El legislador y el juez poseen poderes que una máquina no puede comprender porque, de crearse una máquina, ésta no sería resultado de la reproducción humana y su propia evolución para conformar la misma teoría de la mente en su aprendizaje personal, sino que sería como aquel chimpancé al que criaron como un ser humano, le enseñaron de manera desordenada y acabó volviéndose sociópata.
La cosa es, ¿cómo pretenden que un coche pueda circular de manera autónoma para decidir sacrificar vidas humanas a partir de sus propios preceptos morales? Cuando veo ese tipo de programaciones lo que entiendo es que la ingeniería se está saltando su propio código deóntico: una persona debe hacerse responsable de los daños personales que lleva a cabo la máquina. Y claro, yo ya intenté publicar esto mismo ante mis colegas. Y me río de las respuestas que recibí..., como si yo fuera el que tiene las ideas desordenadas. En ocasiones me da la impresión de hablar con chimpancés, a los que tengo que dirigirme usando palabras aisladas y simples; además de ayudarme de las manos.
Y me hace gracia: cuando intento publicar se quejan de que mi inglés es supuestamente bajo; pero cuando trabajo en mi tienda de cara al público, todos mis clientes sin excepción dicen (en el peor de los casos) que mi inglés raya la perfección ¿Entonces? Yo lo tengo claro: más allá de que las supuestas frases sin sentido fueran fáciles de analizar y que, por tanto, tampoco lo habrían comprendido de saber ellos castellano y habérselas escrito en mi idioma - cuando se habla con un idiota, se habla con un idiota.
Los pares que promulgaban la obligación de que no pudiera publicar, en vez de criticar los posibles fallos que - bien pensado - no encontraban, solían utilizar argucias que el editor en jefe era capaz de comprobar: uno decía que no entendía de qué iba mi ensayo (era una equivalencia entre una notación matemática conocida a otra que yo usaba mediante un proceso polinomial como bien explicaba en el abstract) y quiso suponer que intentaba demostrar que NP era igual a P, pero como no había mencionado en ningún momento que NP fuera igual a P entonces el artículo era basura (sesgo Chewaka); otro llegó a decir que no entendía porqué tenía que usar una notación diferente a la teoría de grafos para explicar una comunicación entre dos estructuras (ésta sí conectaba NP con P), y que no había querido ni leer la demostración ni entendía a qué venía la afirmación puesta al principio de que sólo podía referenciarse una cosa a la vez al asociarse con un único elemento de la realidad (sesgo de soy un gandúl de mierda y no sé ni para qué me hago par)..., el asunto es que cuando me rechazan un ensayo absolutamente todo lo que me escriben es completa BASURA. Y no hablo de malentendidos, hablo de basura.
Puedo asumir misericordialmente que yo mismo he cometido errores: en mi última relación con los americanos y su fascista punto de vista en relación con la ciencia, aprovechando el tirón de la película sobre Ramanujan, pude sacarle a Ken Ono (un productor asociado de la película) la posibilidad de que me corrigiera una demostración de matemática sencilla sobre la conjetura de Beal. Personalmente, cada respuesta que daba "su equipo" me dejaba más y más mosqueado..., ¿cómo es posible que digan que no entienden algo tan básico? ¿Dónde está el problema? ¿Por qué me llenan de esperanzas y me responden con esa extraña humildad? Una ÚNICA explicación viable tras terminar tales conversaciones: se estaba riendo de mí. Y la cosa es simple: si un par ve un error sólo tiene que decir la línea. Pero si apunta a una línea que no tiene error y lo colorea con tonterías...
En definitiva, si me equivoco se ríen de mí y me hacen perder el tiempo. Si no erro, porque la máquina existe, entonces dicen estupideces que dejan con el culo al aire al editor jefe. Huelga mencionar, otros resultados que nunca han visto la luz y que tienen cierta vistosidad, como la enésima cifra del número pi u otros resultados sobre los números primos que ni me acuerdo. La titulitis y la visceralidad de creerse por encima de los demás y defender a los de su hermandad para mantener la facha lo que hace es destruir el alma de la ciencia, que se vincula con la meritocracia; cuando el meme que se replica se fundamenta en cómo va uno vestido y otros asuntos de poca índole el resultado es una degradación y la muerte de la ciencia. De ahí que algo muerto no pueda generar vida.
La inteligencia de los ensayos se acaban por plasmar en la propia tecnología y la manera que tengamos de interpretarla. Los buenos informáticos no basan todo su trabajo en sus resultados personales: sino que aprovechan librerías que ya resuelvan parte del problema. Tampoco basan todo su trabajo en el trabajo ajeno; insisto, si el trabajo de un divulgador consistiera en referenciar lo que otros ya han hecho, entonces no habría innovación, la ciencia sería llevada por lamers. Y eso es lo que más abunda, de hecho: muchas referencias a otros journals, poca chicha. Cuando se habla de buenos artículos éstos no pasarían el baremo por el que los míos tiene que pasar. Además, no sólo teorizo, también construyo la máquina (el código) y es testeable y repetible. Y además innovo. Pero aún así, prefieren el de sus acólitos buen vestidos: la muerte de la tecnología y la ciencia.
Alguien creerá que un tipo que se puede copiar de otro podrá ofrecer la misma calidad. Pues bien: en eso consiste el deep learning. Si nuestros científicos actúan como lamers, entonces podrán ser sustituidos por una máquina, ya que no son capaces de reconocer el código deóntico y se rigen por preceptos morales.
Luego los neurólogos se quejarán de que no entienden la parte más fascinante de nuestro cerebro: la materia blanca. No veremos a otro Ramón y Cajal que nos ayude a encajar las piezas que faltan para comprender que la materia blanca está más ligada al nacimiento que la materia gris y que, por tanto, la explicación de su funcionamiento está fuertemente implicado con la teoría de la especiación (lo que hace que los animales se distingan entre sí por especies) ¿Y eso por qué? Porque para encajar tales piezas habría que comprender cuándo una célula pasa a hacerse multicelular y cómo se codifica la información genética suficiente como para que se elabore un sistema que pueda replicar el propio estado replicador. Y aquí es cuando entra este informático y os dice que si esperáis un solo experto en informática que os diga cómo se genera un sistema introspectivo a ese nivel cuando el 99'9999% se dedican a replicar trabajos sin escribir código..., yo diré ¡JA! (y el que me cuestione este "ja" le dejo por imbécil ante alguien que no sepa informática, porque argumentos torridamente largos no me faltan).
Y si no existe ni la literatura ni la intención de abordar el lenguaje introspectivo en informática para asumir el control que debe tener la ética dentro de una especie para que no se desborde su moralidad interna, entonces todo esto se convierte en ciencia ficción donde, encima, los puntos clave por los que hay que pasar algunos matemáticos han puesto una señal de prohibido el paso.
Por tanto, es probable que se supere la singularidad y que, en un momento dado, un mayordomo robótico confunda una mosca con un terrorista de alqaeda y decida quemar toda una vivienda con varias personas dentro, por el bien común. Ése es el precio de confundir moralidad con ética.
Por otro lado, yo en mi haber puedo alardear de algo que me consta aunque no me lo quieran admitir: he construido las máquinas más eficientes que existen y, tras hacer esto, he comprobado que los problemas que codifican tales estructuras están dentro de clasificaciones exponenciales. Esta aparente contradicción justifica toda una gama de resultados de difícil entendimiento para los tecnólogos actuales, pero porque no existe tal contradicción si entendemos su procedencia. Pero la ironía de pensar que una estructura (que he localizado y que a los palurdos que no me han aceptado cosas más simples no veo ni la manera de poder explicarles algo como eso) que trabaja de manera casi como azarosa (por lo ineficiente que supone) acabe por devolver resultados eficientes es, a mi juicio, de las máquinas más bonitas que he podido diseñar - aunque a nadie le interese, pues este interés es un constructo conformado por unos ladrillos que no se han aceptado de antemano.
Mientras tanto, los gobiernos seguirán pagando millones de euros en patentes que podrían dejarse por obsoletas en servicios que podrían afectar a la vida o muerte de muchas personas. Demasiado consciente de ello.
Al menos lo digo aquí, así y ahora y me quedo tranquilo.
Ante la ausencia de creencias resuena una historia llena de intriga: qué es lo que pasó. O: de qué estamos hechos. También se puede plantear de otra manera: ¿qué papel tiene la Libertad frente a la enorme profundidad de las leyes de la física y la química? Nuestra incapacidad para haber terminado de escribir todo lo que pudiéramos ya sea sobre física o sobre medicina nos hará pensar que sería posible dar con la singularidad que se menciona para la informática: la posibilidad de que el ser humano sea capaz de constituir un ente vivo e inteligente, incluido comparable a un ser humano ¿Hasta el punto de hacerlo equiparable en derechos y deberes? He ahí el problema, que no el dilema.
Por trozos de tierra y trapos pintados se ha matado a mucha gente. Por puntos de vista y maneras de pensar también se ha matado. Pensar que una combinación de ingenios y pedazos de minerales no puedan adquirir suficiente valor ético como para equipararse a una vida es negar nuestra historia de la civilización occidental, así como la del resto de las civilizaciones de la Tierra a lo largo de su historia. Es decir, el ser humano tiene poder para justificar lo injustificable: darle valor a lo muerto por encima de la vida. Así que si así se desea, como si queremos darle valor a un diamante, a una mierda de perro o a una montaña sagrada, entonces tendrá el valor que le queramos otorgar.
La ética que nos hace libres es la que nos otorga un poder de interpretación ya sea de nuestro comportamiento personal como del comportamiento ajeno del que empatizamos. De la misma manera, no es posible hablar de justicia sin leyes, porque las leyes se conforman a partir de los contratos fijados por la civilización y la capacidad literaria que tiene ésta para defender sus memes.
Una máquina que no esté en la misma onda memética que el ser humano no empatizará con el mismo. Cualquier perro empatiza con más inteligencia y sentimiento que la más brillante de las inteligencias artificiales. De hecho, puede que esta regla se aplique incluso para cualquier ratón que viva en una vivienda.
Esto quiere decir que hoy día mis colegas informáticos están planteándose errores de bulto a la hora de avanzar con la tecnología. Porque una cosa es plantearse cómo de lejos puede llegar la ingeniería, o el valor de sus operaciones matemáticas, pero otra muy diferente sería invadir el terreno de lo Humano, más allá de lo que él mismo quiera ceder con su condescendencia.
El legislador y el juez poseen poderes que una máquina no puede comprender porque, de crearse una máquina, ésta no sería resultado de la reproducción humana y su propia evolución para conformar la misma teoría de la mente en su aprendizaje personal, sino que sería como aquel chimpancé al que criaron como un ser humano, le enseñaron de manera desordenada y acabó volviéndose sociópata.
La cosa es, ¿cómo pretenden que un coche pueda circular de manera autónoma para decidir sacrificar vidas humanas a partir de sus propios preceptos morales? Cuando veo ese tipo de programaciones lo que entiendo es que la ingeniería se está saltando su propio código deóntico: una persona debe hacerse responsable de los daños personales que lleva a cabo la máquina. Y claro, yo ya intenté publicar esto mismo ante mis colegas. Y me río de las respuestas que recibí..., como si yo fuera el que tiene las ideas desordenadas. En ocasiones me da la impresión de hablar con chimpancés, a los que tengo que dirigirme usando palabras aisladas y simples; además de ayudarme de las manos.
Y me hace gracia: cuando intento publicar se quejan de que mi inglés es supuestamente bajo; pero cuando trabajo en mi tienda de cara al público, todos mis clientes sin excepción dicen (en el peor de los casos) que mi inglés raya la perfección ¿Entonces? Yo lo tengo claro: más allá de que las supuestas frases sin sentido fueran fáciles de analizar y que, por tanto, tampoco lo habrían comprendido de saber ellos castellano y habérselas escrito en mi idioma - cuando se habla con un idiota, se habla con un idiota.
Los pares que promulgaban la obligación de que no pudiera publicar, en vez de criticar los posibles fallos que - bien pensado - no encontraban, solían utilizar argucias que el editor en jefe era capaz de comprobar: uno decía que no entendía de qué iba mi ensayo (era una equivalencia entre una notación matemática conocida a otra que yo usaba mediante un proceso polinomial como bien explicaba en el abstract) y quiso suponer que intentaba demostrar que NP era igual a P, pero como no había mencionado en ningún momento que NP fuera igual a P entonces el artículo era basura (sesgo Chewaka); otro llegó a decir que no entendía porqué tenía que usar una notación diferente a la teoría de grafos para explicar una comunicación entre dos estructuras (ésta sí conectaba NP con P), y que no había querido ni leer la demostración ni entendía a qué venía la afirmación puesta al principio de que sólo podía referenciarse una cosa a la vez al asociarse con un único elemento de la realidad (sesgo de soy un gandúl de mierda y no sé ni para qué me hago par)..., el asunto es que cuando me rechazan un ensayo absolutamente todo lo que me escriben es completa BASURA. Y no hablo de malentendidos, hablo de basura.
Puedo asumir misericordialmente que yo mismo he cometido errores: en mi última relación con los americanos y su fascista punto de vista en relación con la ciencia, aprovechando el tirón de la película sobre Ramanujan, pude sacarle a Ken Ono (un productor asociado de la película) la posibilidad de que me corrigiera una demostración de matemática sencilla sobre la conjetura de Beal. Personalmente, cada respuesta que daba "su equipo" me dejaba más y más mosqueado..., ¿cómo es posible que digan que no entienden algo tan básico? ¿Dónde está el problema? ¿Por qué me llenan de esperanzas y me responden con esa extraña humildad? Una ÚNICA explicación viable tras terminar tales conversaciones: se estaba riendo de mí. Y la cosa es simple: si un par ve un error sólo tiene que decir la línea. Pero si apunta a una línea que no tiene error y lo colorea con tonterías...
En definitiva, si me equivoco se ríen de mí y me hacen perder el tiempo. Si no erro, porque la máquina existe, entonces dicen estupideces que dejan con el culo al aire al editor jefe. Huelga mencionar, otros resultados que nunca han visto la luz y que tienen cierta vistosidad, como la enésima cifra del número pi u otros resultados sobre los números primos que ni me acuerdo. La titulitis y la visceralidad de creerse por encima de los demás y defender a los de su hermandad para mantener la facha lo que hace es destruir el alma de la ciencia, que se vincula con la meritocracia; cuando el meme que se replica se fundamenta en cómo va uno vestido y otros asuntos de poca índole el resultado es una degradación y la muerte de la ciencia. De ahí que algo muerto no pueda generar vida.
La inteligencia de los ensayos se acaban por plasmar en la propia tecnología y la manera que tengamos de interpretarla. Los buenos informáticos no basan todo su trabajo en sus resultados personales: sino que aprovechan librerías que ya resuelvan parte del problema. Tampoco basan todo su trabajo en el trabajo ajeno; insisto, si el trabajo de un divulgador consistiera en referenciar lo que otros ya han hecho, entonces no habría innovación, la ciencia sería llevada por lamers. Y eso es lo que más abunda, de hecho: muchas referencias a otros journals, poca chicha. Cuando se habla de buenos artículos éstos no pasarían el baremo por el que los míos tiene que pasar. Además, no sólo teorizo, también construyo la máquina (el código) y es testeable y repetible. Y además innovo. Pero aún así, prefieren el de sus acólitos buen vestidos: la muerte de la tecnología y la ciencia.
Alguien creerá que un tipo que se puede copiar de otro podrá ofrecer la misma calidad. Pues bien: en eso consiste el deep learning. Si nuestros científicos actúan como lamers, entonces podrán ser sustituidos por una máquina, ya que no son capaces de reconocer el código deóntico y se rigen por preceptos morales.
Luego los neurólogos se quejarán de que no entienden la parte más fascinante de nuestro cerebro: la materia blanca. No veremos a otro Ramón y Cajal que nos ayude a encajar las piezas que faltan para comprender que la materia blanca está más ligada al nacimiento que la materia gris y que, por tanto, la explicación de su funcionamiento está fuertemente implicado con la teoría de la especiación (lo que hace que los animales se distingan entre sí por especies) ¿Y eso por qué? Porque para encajar tales piezas habría que comprender cuándo una célula pasa a hacerse multicelular y cómo se codifica la información genética suficiente como para que se elabore un sistema que pueda replicar el propio estado replicador. Y aquí es cuando entra este informático y os dice que si esperáis un solo experto en informática que os diga cómo se genera un sistema introspectivo a ese nivel cuando el 99'9999% se dedican a replicar trabajos sin escribir código..., yo diré ¡JA! (y el que me cuestione este "ja" le dejo por imbécil ante alguien que no sepa informática, porque argumentos torridamente largos no me faltan).
Y si no existe ni la literatura ni la intención de abordar el lenguaje introspectivo en informática para asumir el control que debe tener la ética dentro de una especie para que no se desborde su moralidad interna, entonces todo esto se convierte en ciencia ficción donde, encima, los puntos clave por los que hay que pasar algunos matemáticos han puesto una señal de prohibido el paso.
Por tanto, es probable que se supere la singularidad y que, en un momento dado, un mayordomo robótico confunda una mosca con un terrorista de alqaeda y decida quemar toda una vivienda con varias personas dentro, por el bien común. Ése es el precio de confundir moralidad con ética.
Por otro lado, yo en mi haber puedo alardear de algo que me consta aunque no me lo quieran admitir: he construido las máquinas más eficientes que existen y, tras hacer esto, he comprobado que los problemas que codifican tales estructuras están dentro de clasificaciones exponenciales. Esta aparente contradicción justifica toda una gama de resultados de difícil entendimiento para los tecnólogos actuales, pero porque no existe tal contradicción si entendemos su procedencia. Pero la ironía de pensar que una estructura (que he localizado y que a los palurdos que no me han aceptado cosas más simples no veo ni la manera de poder explicarles algo como eso) que trabaja de manera casi como azarosa (por lo ineficiente que supone) acabe por devolver resultados eficientes es, a mi juicio, de las máquinas más bonitas que he podido diseñar - aunque a nadie le interese, pues este interés es un constructo conformado por unos ladrillos que no se han aceptado de antemano.
Mientras tanto, los gobiernos seguirán pagando millones de euros en patentes que podrían dejarse por obsoletas en servicios que podrían afectar a la vida o muerte de muchas personas. Demasiado consciente de ello.
Al menos lo digo aquí, así y ahora y me quedo tranquilo.
lunes, 30 de julio de 2018
Entrada décima. Me extraña la idea de Justicia.
Me extraña la idea de Justicia que tiene la gente. Me es curioso cómo podemos encontrar entre las tribus urbanas de Twitter, ya sean versados, curritos o anónimos, cómo algunas personas se arrogan con capacidad para saber cuándo una sentencia es dura o es leve. Me gustaría poder quitarme este discurso de la cabeza, así que probaré a ponérmelo por escrito.
En una sociedad democrática deberíamos de reconocer el valor que tiene la Justicia. Para ello nos valemos de unos científicos de lo social, al que les damos plenos poderes dentro de una orgánica para que interpreten nuestras leyes, escritas a partir de nuestras costumbres o manera de ver el mundo. Es comprensible que, en ocasiones, prefieran buscar de la propia historia del Derecho de nuestro país para dilucidar hacia dónde debe ir un desequilibrio, pero también debería haber alguna ley de derrogue o establezca principios de obsolescencia sobre épocas ya sea pasadas o de pensamientos torridos (como el fascismo).
Está claro que la ley no es como me gustaría en estos momentos, pero lo asumo con su contradicción a la democracia como si estuviera viviendo una transición hacia la democracia. Y la idea de Justicia que espero encontrar no es sólo que se dedique a interpretar acciones particulares, sino que además ayude a interpretar sociedades y su legado histórico, para que se pueda legislar en coherencia con la intepretación oficial que quiera darle un estado democrático de acuerdo con sus leyes. De ahí, una ley de memoria histórica, resuelta por un gabinete judicial que nos ofrezca una versión oficial de lo que significó el franquismo para España y, por consiguiente, qué leyes y qué normativas y qué títulos debían ser considerados o rechazados.
Pero, insisto, eso es lo que habría esperado.
Por el contrario, lo que veo es cómo cada vez los jueces son usados más y más por la prensa para conseguir ese mercado fácil, el del amarillismo. Un mercado que comprará más artículos que puedan encontrarle fallas a los jueces que nos caen mal. Cada vez que una sentencia impacte, aparecerá la idea de que nos debe gustar o no, de que estamos en un bando o en otro. Esa bipolaridad creo que es incompatible con la Justicia. Más que nada porque la interpretación de los hechos, por un lado, es susceptible de ser difícil de apreciar si no se ha estado en el propio tribunal, además de que la mayoría de los que opinan ni se han preocupado en leerse un fallo que tampoco va a ser completamente representativo de lo que hubiera querido expresar el magistrado para lo que al final se acabó por pretender entender.
En este juego mediático el científico tiene todas las de perder: usar una jerga no tiene porqué ser beneficioso, evitarla tampoco. La cosa es que hay unos sesgos cognitivos que podrán ser aprovechados por los medios de comunicación contra los magistrados, y así todos los jueces, independientemente de lo profesionales que sean siempre serán susceptibles de ser tratados como unos peleles.
Ese comportamiento es una de las patas fundamentales que necesita una democracia para enviciarse y convertirse en dictadura. Y yo insisto en que no entiendo porqué se insiste en permitir ese cuñadismo ilustrado, cómo no tienen los jueces algún mecanismo que le protejan de los medios. Y hablo de multas administrativas por permitir titulares absurdos como la acusación de que un juez ha plagiado otra sentencia (los jueces tienen que copiarse otras sentencias), que ha tachado párrafos (el juez tiene que evaluar qué encaja y qué no encaja en su fallo), y otra serie de comportamientos alegales que trabajan la difamación de un poder que debería de independizarse de la presión de los medios.
Por otro lado, debería de haber mecanismos trasparentes y válidos (autoritarios) para poder acusar a un juez de prevaricación. Pero esta entrada no se centra en este tema.
El asunto es que a los jueces se les da demasiado poder individual de carácter dogmático. Como el poder de decidir cuánto tiempo va a tener que superar una persona sin su libertad para luego reinsertarse. No lo entiendo. De la misma manera, si le arrebatan a un padre su patria potestad, como si le quitan a una persona su permiso de conducir, a nadie se le ocurre quitárselo por un tiempo..., bueno..., eso es lo que me dice el sentido común. Se supone que una institución independiente sería la encargada de determinar si se le levanta o no la pena.
No entiendo, por tanto, que haya cadenas perpetuas improrrogables, ni tampoco que un científico pueda decirte que la ley le concede capacidad para adivinar cuánto tiempo necesita una persona para reinsertarse o dejar de ser sociópata. Todas esas cosas me sorprenden, por no decir que me parecen altamente dogmáticas y propias de épocas pasadas.
Una sociedad moderna debe permitir que un juez le arrebate el permiso de conducir a quien conduce malamente, la patria potestad a quien usa a sus hijos con fines perversos, el poder trabajar para el estado a quien abusa de lo público, la libertad a quien es peligroso, etc..., pero que esos actos deben hacerse permanentes pues si fue necesario un juez de lo penal entonces no podemos esperar una política por su parte a la hora de adoptar ese tipo de decisiones.
La política exige otro tipo de magistrados. Esos magistrados que son elegidos porque confiamos en ellos y que, según estas fórmulas de hoy día, los elegimos malamente con las urnas. Cosa que ni me gusta por las formas, ni por el poder que les otorgamos.
Un mundo más normal es el que ocupa tres juicios independientes cuando se produce un delito: el juicio que establezca qué faltas demuestran los hechos, el juicio que reconoce los daños a las víctimas y el juicio que reconoce la reinserción tras superar el examen pertinente el preso en cuestión.
Cuando hablamos de una persona que decide que a un trabajador le corresponde una excedencia de un tiempo sin cobrar por una falta cometida, debemos comprender que ese tipo de decisiones forman parte de una política que nos puede gustar más o menos.
Pero si la resolución de un acto proviene de la propia libertad del individuo y su consecuencia debe ser considerada para su reinserción, entonces de lo que hablamos es de un comportamiento que contiene dolo y es sociopático. Creer que con una regla podemos medir cuándo el dolo desaparecerá, o cuándo, en su libertad de acción, el sociópata dejará de ser sociópata equivale a no entender qué es eso de la Libertad o la ética. Ciertamente, las ciencias sociales deberían de tener bien delimitadas sus funciones en virtud del Derecho Natural que nos corresponde como Seres Libres.
En un juicio de faltas, la torpeza es asumible y puede acabar dentro de un contrato. El delito no. El subjuntivo puede usarse grácilmente para que pueda caber en los contratos, pero las lecturas del mismo sonarían estrambóticas a la hora de fijar según qué penas como si se tratara de una cuestión de pagar.
Ciertamente, no debería de confundirse según qué términos pues, si las penas se pagaran, entonces existiría fórmula para la culpabilidad y, de ahí, los informáticos podríamos sustituir al juez y valernos de tales fórmulas para recrear un ente inerte con los mismos derechos que un Ser Humano.
En una sociedad democrática deberíamos de reconocer el valor que tiene la Justicia. Para ello nos valemos de unos científicos de lo social, al que les damos plenos poderes dentro de una orgánica para que interpreten nuestras leyes, escritas a partir de nuestras costumbres o manera de ver el mundo. Es comprensible que, en ocasiones, prefieran buscar de la propia historia del Derecho de nuestro país para dilucidar hacia dónde debe ir un desequilibrio, pero también debería haber alguna ley de derrogue o establezca principios de obsolescencia sobre épocas ya sea pasadas o de pensamientos torridos (como el fascismo).
Está claro que la ley no es como me gustaría en estos momentos, pero lo asumo con su contradicción a la democracia como si estuviera viviendo una transición hacia la democracia. Y la idea de Justicia que espero encontrar no es sólo que se dedique a interpretar acciones particulares, sino que además ayude a interpretar sociedades y su legado histórico, para que se pueda legislar en coherencia con la intepretación oficial que quiera darle un estado democrático de acuerdo con sus leyes. De ahí, una ley de memoria histórica, resuelta por un gabinete judicial que nos ofrezca una versión oficial de lo que significó el franquismo para España y, por consiguiente, qué leyes y qué normativas y qué títulos debían ser considerados o rechazados.
Pero, insisto, eso es lo que habría esperado.
Por el contrario, lo que veo es cómo cada vez los jueces son usados más y más por la prensa para conseguir ese mercado fácil, el del amarillismo. Un mercado que comprará más artículos que puedan encontrarle fallas a los jueces que nos caen mal. Cada vez que una sentencia impacte, aparecerá la idea de que nos debe gustar o no, de que estamos en un bando o en otro. Esa bipolaridad creo que es incompatible con la Justicia. Más que nada porque la interpretación de los hechos, por un lado, es susceptible de ser difícil de apreciar si no se ha estado en el propio tribunal, además de que la mayoría de los que opinan ni se han preocupado en leerse un fallo que tampoco va a ser completamente representativo de lo que hubiera querido expresar el magistrado para lo que al final se acabó por pretender entender.
En este juego mediático el científico tiene todas las de perder: usar una jerga no tiene porqué ser beneficioso, evitarla tampoco. La cosa es que hay unos sesgos cognitivos que podrán ser aprovechados por los medios de comunicación contra los magistrados, y así todos los jueces, independientemente de lo profesionales que sean siempre serán susceptibles de ser tratados como unos peleles.
Ese comportamiento es una de las patas fundamentales que necesita una democracia para enviciarse y convertirse en dictadura. Y yo insisto en que no entiendo porqué se insiste en permitir ese cuñadismo ilustrado, cómo no tienen los jueces algún mecanismo que le protejan de los medios. Y hablo de multas administrativas por permitir titulares absurdos como la acusación de que un juez ha plagiado otra sentencia (los jueces tienen que copiarse otras sentencias), que ha tachado párrafos (el juez tiene que evaluar qué encaja y qué no encaja en su fallo), y otra serie de comportamientos alegales que trabajan la difamación de un poder que debería de independizarse de la presión de los medios.
Por otro lado, debería de haber mecanismos trasparentes y válidos (autoritarios) para poder acusar a un juez de prevaricación. Pero esta entrada no se centra en este tema.
El asunto es que a los jueces se les da demasiado poder individual de carácter dogmático. Como el poder de decidir cuánto tiempo va a tener que superar una persona sin su libertad para luego reinsertarse. No lo entiendo. De la misma manera, si le arrebatan a un padre su patria potestad, como si le quitan a una persona su permiso de conducir, a nadie se le ocurre quitárselo por un tiempo..., bueno..., eso es lo que me dice el sentido común. Se supone que una institución independiente sería la encargada de determinar si se le levanta o no la pena.
No entiendo, por tanto, que haya cadenas perpetuas improrrogables, ni tampoco que un científico pueda decirte que la ley le concede capacidad para adivinar cuánto tiempo necesita una persona para reinsertarse o dejar de ser sociópata. Todas esas cosas me sorprenden, por no decir que me parecen altamente dogmáticas y propias de épocas pasadas.
Una sociedad moderna debe permitir que un juez le arrebate el permiso de conducir a quien conduce malamente, la patria potestad a quien usa a sus hijos con fines perversos, el poder trabajar para el estado a quien abusa de lo público, la libertad a quien es peligroso, etc..., pero que esos actos deben hacerse permanentes pues si fue necesario un juez de lo penal entonces no podemos esperar una política por su parte a la hora de adoptar ese tipo de decisiones.
La política exige otro tipo de magistrados. Esos magistrados que son elegidos porque confiamos en ellos y que, según estas fórmulas de hoy día, los elegimos malamente con las urnas. Cosa que ni me gusta por las formas, ni por el poder que les otorgamos.
Un mundo más normal es el que ocupa tres juicios independientes cuando se produce un delito: el juicio que establezca qué faltas demuestran los hechos, el juicio que reconoce los daños a las víctimas y el juicio que reconoce la reinserción tras superar el examen pertinente el preso en cuestión.
Cuando hablamos de una persona que decide que a un trabajador le corresponde una excedencia de un tiempo sin cobrar por una falta cometida, debemos comprender que ese tipo de decisiones forman parte de una política que nos puede gustar más o menos.
Pero si la resolución de un acto proviene de la propia libertad del individuo y su consecuencia debe ser considerada para su reinserción, entonces de lo que hablamos es de un comportamiento que contiene dolo y es sociopático. Creer que con una regla podemos medir cuándo el dolo desaparecerá, o cuándo, en su libertad de acción, el sociópata dejará de ser sociópata equivale a no entender qué es eso de la Libertad o la ética. Ciertamente, las ciencias sociales deberían de tener bien delimitadas sus funciones en virtud del Derecho Natural que nos corresponde como Seres Libres.
En un juicio de faltas, la torpeza es asumible y puede acabar dentro de un contrato. El delito no. El subjuntivo puede usarse grácilmente para que pueda caber en los contratos, pero las lecturas del mismo sonarían estrambóticas a la hora de fijar según qué penas como si se tratara de una cuestión de pagar.
Ciertamente, no debería de confundirse según qué términos pues, si las penas se pagaran, entonces existiría fórmula para la culpabilidad y, de ahí, los informáticos podríamos sustituir al juez y valernos de tales fórmulas para recrear un ente inerte con los mismos derechos que un Ser Humano.
domingo, 29 de julio de 2018
Lírica 3
Dura y hermosa, rompe la mar morena
porque quien entra a saco con la vela
quiebra entonces la lona mayor que en pena
avanza cuando la nocturnidad pela.
Cuando el timonel pisa y se pone en vena
respira muy hondo y esconde la gran panza
que nos propone compañía serena
para hacerse más llevadera la andanza.
Aunque cuenta la moza que fue sirena
cuando al amigo nunca lo echaba en falta
remonta a vivir su ser de luna llena
miente al pasado, tan simple que de él se harta.
Y el timonel le espeta: "¡Ya, Lorena,
la de la dulce voz húmeda de escarcha,
mirada quieta la noche se hace plena!
Endulzame con toda ella nuestra marcha".
Mas ella ardiente, de valerosa mena,
cuando más quiebra cuando más se desvela
antes se vuelve de nuevo una sirena
amargamente a la tormenta apela.
Luna fría de un tormento olvidado
ha caído en su sufrir por la pérdida
que hubo querido evitar la pérfida
envidia bruja que lo haya robado.
Se trataba del amor de un tormento
que una vez pecó de joven soñado
pero que al ser un astro, el amado
sólo se pudo volver sufrimiento.
Y en el papel de bruja se ha otorgado
que ella clamara por ese recuerdo
porque es un sentir que estaba clavado.
Pero no hay astro ni magia en el lerdo
pues su amor en el olvido ha quedado
que la bruja se perdió por un cerdo.
Claman todos, ¡qué albricias han venido!
no hay acontecimiento ni mayor clamor
eso que entre todos es conocido
y es el encuentro de un nuevo amor
Que bien se puede dar por terminado
no olvidemos que una vez se haya tenido
no podrá ser jamás otra vez ignorado
salvo el que por sustitución haya surgido.
Cuando la crispación viene del honor
y cuando el otro individuo amado
descubre con tanto horror
que fue objeto de algo mal atado.
No podrá ser jamás otra vez ignorado.
No olvidemos que una vez se haya tenido:
¡qué bien se puede dar por terminado
salvo el que por sustitución haya surgido!
Claman todos, ¡qué albricias han venido!
Y es el encuentro de un nuevo amor.
Eso que entre todos es conocido:
no hay acontecimiento ni mayor clamor
Y cuando el otro individuo amado
descubre con tanto horror
que fue objeto de algo mal atado
cuando la crispación viene del honor.
No olvidemos que una vez se haya tenido
no podrá ser jamás otra vez ignorado
salvo el que por sustitución haya surgido,
que bien se puede dar por terminado.
No hay acontecimiento ni mayor clamor
eso que entre todos es conocido
y es el encuentro de un nuevo amor.
Claman todos, ¡qué albricias han venido!
sábado, 28 de julio de 2018
Putos Jipis de la Tolerancia
He dedicado unos segundos en consultar en la RAE cómo se calca la palabra hippie, no pienso dedicar más tiempo en referenciar este despotricamiento contra los referenciadores compulsivos del siglo XXI. Hoy explicaré que esta gente es tóxica y peligrosa, además de que fomentan el odio y la intolerancia; y los extraterrestres le tienen una manía de tres pares de narices. Y hoy lo explico.
¿Os imagináis a un Mortadelo teorizando sobre los iluminati? La idea es que ese personaje tan simpático (y honrado) de Ibáñez bien podría vivir una época oscura y tratar de vender libros aprovechando la imagen de otros para trabajar la difamación compulsiva y una psicosis colectiva contra según qué grupos. Podría convertirse en un manipulador de masas, hasta el punto de creerse su propia mentira - quien sabe, y crear grupos de seguidores de unas ideas absurdas que intentan ver a los famosos como si fueran marionetas del poder o, peor aún, demonios encubiertos. Pues existe, tiene seguidores; y no es el único que cumple ese perfil. Pero quisiera hablar de sus seguidores.
Así empezó Manson. Pero quisiera centrar bien el tiro, quiero que se vea por dónde voy y cómo localizar a esta clase de gente porque, como es de esperar, no se esconden: son fácilmente distinguibles, y muy numerosos - demasiado.
Todos hemos conocido a amantes de lo que hoy se llama "del misterio". Se trata de amantes de sucesos que, desde mi punto de vista, adoran conocer todos las grandes preguntas (qué, cómo, cuándo...), para poder explicar la que falta: el para qué. Hay gente con vocación de buscar exclusivamente el quién, y se hacen policías. Hay gente con vocación de buscar el por qué, y se hacen psicólogos o científicos (dependiendo de cuál sea el tema). Cuando un OVNI da muestras de haber aparecido responder el quién o el porqué se reduce en crear una lista exhaustiva. Sin embargo, jamás se tendrá un para qué, que es el verdadero objeto de quien juega con qué es exactamente lo que ocurrió. Y es algo que nunca terminará de responderse porque, de poder decir el para qué, entonces (según mi teoría) ya no sería un suceso misterioso, y tendría que contarse para otro grupo de gente.
Pues bien, si seguimos mi teoría se entenderá porqué Manson consiguió a tantos acólitos y éstos, en su casita, fueron capaces de alimentarse su psicosis grupalmente. La idea es simple: les unió las conversaciones donde se generaban listas exhaustivas de quiénes, cómos, qués..., pero nunca los para qués. Éso fue lo que ayudaba a montarse teorías que siempre se alimentaban con una lógica sesgada que parecía sistémica: que parecía una conspiración donde todo encajaba.
Hace poco me encontré con una amiga que se compró mi libro (en realidad se lo compraron sus padres, bien podría haberse comprado ella otro y así me ayudaba un poco..., pero bueno). Me dijo que no podía terminar mi novela porque no podía centrarse y tal (desgraciadamente he conocido a tantos que me han dicho que no la terminaban como los que me han dicho que les apasionaba y que querían más, pero no he conocido a nadie que dijera que fuera basura - así que en general, me sirve para hacer propaganda). Por supuesto no daré pistas de quién es ella, porque hoy despotricaré contra su tribu urbana.
Entre los amantes del misterio resulta que hay un grupo de gente a la que le interesa en especial lo paranormal y, de esa gente, los que intentan hacer paranormal las cosas que tienen explicación sencilla creo que se les llama conspiranoicos. Pues bien, es muy fácil sucumbir a formar parte de esa clase de grupos sin saberlo; digamos que yo mismo he querido jugar en el underground con grupos e historias, y al final hemos alimentado según qué hogueras, hemos tenido malas épocas..., digamos que todos hemos sido adolescentes. Pero creo que, a la hora de la verdad, error más o error menos, en ocasiones hay que asentar la cabeza y los jipis de la tolerancia es una tribu muy, pero que muy, especial: no se trata de simples conspiranoicos (que también). Vamos al meollo.
Para empezar te pueden asaltar en mitad de ninguna parte y atreverse lo que su sabio cerebro les decía que se reprimieran a contar, entonces despotrican (y creo que es bueno que lo hagan) de golpe toda una amalgama de conspiraciones sin fundamento alguno; pero que podrían tener una buena base paranormal. En cualquier caso, vemos cómo desarrollan sus afirmaciones según un cuadro muy específico y que siempre se repite: ellos son la representación de la tolerancia, los famosos trabajan para los arcontes diabólicamente, el que intenta cuestionar es un inmaduro inexperto, nunca ponen de manifiesto palabras ofensivas al que tienen de frente, proyectan cuadros de etapas anteriores sobre quienes les cuestionan, difaman e injurian al famoso, no leen, han tenido (supuestamente) vivencias paranormales, son narcisistas a partir de una falla de su cuerpo y son amantes de la jerga tecnocrática ¿Os ha gustado el cuadro que os he hecho? ¡Para que luego se quejen los psicólogos de que no les doy datos de referencia (de hecho, mis amigos más persistentes han estudiado psicología). Voy a decir una cosa más: el término "jipi de la tolerancia" me lo he inventado yo y, por tanto, no hay que tomarlo como una información contrastada (escribo esto para desahogarme, nada más).
Esta gente, además de cumplir lo dicho, tienen una manera de dirigirse hacia los demás. Resulta que van diciendo que ponen de manifiesto sus teorías, y que cada cual, como un bufete, que coja cuanto guste. Algunas se las creerán y otras no. La cosa es que no es que, a pesar de que hablan como si todo fuera horizontal, en realidad tienen un esquema jerarquizado en su cabeza, donde hay una gregalidad en virtud de quién la tiene más larga. Para establecer la longitud del miembro sólo hace falta, en este caso, tener más vídeos de Youtube y ser capaz de enunciar el mayor número de qué, cómos, etc..., pero ojo: siempre, siempre y siempre los para qués deben ser la conclusión común que marca el invariante de la secta o grupo conspiranoico al que se pertenece. Esto es, nadie se cuestiona lo que no es objeto de discusión. Y, por tanto, hablamos de un lenguaje subversivo altamente sugestionador por parte de aquellos que quieran formar parte de esta clase de grupos (sectas).
Y me apena. He tenido amigos que han sucumbido a este lenguaje. Tan pronto como intentaba darles mi cicerón punto de vista algunos lo encajaban y otros..., proyectaban sus errores en mi comportamiento (me atribuían cosas que habían hecho ellos) y/o simplemente dejaban de hablarme.
¿Qué es lo más irónico del tema? ¿Que los que más hablan sobre arcontes y sobre iluminatis son los que realmente conforman la matrix? Es decir: justo los que más están en contra de las conspiraciones son los que las conforman. Ya se ve en mi propia novela: ¿por qué si no se debe ir con cuidado de darle demasiada información a quienes estén interesados por ésta? Porque la mayoría podría sucumbir a volverse jipis de la tolerancia, te imponen su forma de pensar, te evaluarían dentro de su secta y..., los que no sean así y anden por ahí cerca, serán los aprovechados que han encontrado sexo o negocio. Es lo que se dice del Opus dei y ese grupo de acólitos que se han montado que se publicitan como laicos.
Sin embargo, en estos momentos, los grupos suelen discutir sobre los iconos reales que se ponen en las películas y libros (y algunos iconos que no se ponen y meten a saco), quien se dé cuenta de más cosas por el estilo podrá encontrar la implicación final: esa flecha que apunta al para qué de tu grupo particular.
¿Cómo tratar con esa gente? Si realmente tienen un momento de lucidez y están dispuestos a aceptar tu autoridad: ¿podrías convertirte en su mentor para decirles que puedes ayudarles a potenciar sus poderes e iniciarles? Difícil. Lo habré intentado y saltan conque hay que ser tolerantes ¿Podrías convertirte en su pupilo para preguntarles qué opinan sobre esto y lo otro y hacerte el cicerón? Difícil. Lo habré intentado y saltan conque has hecho cosas que no has hecho ¿Podrías convertirte en su amigo y mostrarles otros para qués posibles? Difícil. Lo habré intentado y saltan con..., no existes.
¿Y si leyeran esta entrada? Bienvenidos sean ¿Servirá de algo?
Ni pajolera idea.
Pero dicho lo dicho, me quedo tranquilo. Sé que Lady Gaga no está chupando energías a nadie, sino que hace que consumamos (gastamos energías hacia donde la mercadotecnia calcula) porque queremos y lo sabemos. De hecho, esos símbolos son usados para que la gente se dé cuenta de que consumimos porque queremos y lo sabemos. Dicho de otro modo, la existencia de tales símbolos es para que la gente trascienda y, por otro lado, siga consumiento, pero disfrutando y sabiendo.
El satanismo ateo es un tema de trascendencia para el individuo, pero claro..., ¿qué os va a decir un nihilista?
¿Os imagináis a un Mortadelo teorizando sobre los iluminati? La idea es que ese personaje tan simpático (y honrado) de Ibáñez bien podría vivir una época oscura y tratar de vender libros aprovechando la imagen de otros para trabajar la difamación compulsiva y una psicosis colectiva contra según qué grupos. Podría convertirse en un manipulador de masas, hasta el punto de creerse su propia mentira - quien sabe, y crear grupos de seguidores de unas ideas absurdas que intentan ver a los famosos como si fueran marionetas del poder o, peor aún, demonios encubiertos. Pues existe, tiene seguidores; y no es el único que cumple ese perfil. Pero quisiera hablar de sus seguidores.
Así empezó Manson. Pero quisiera centrar bien el tiro, quiero que se vea por dónde voy y cómo localizar a esta clase de gente porque, como es de esperar, no se esconden: son fácilmente distinguibles, y muy numerosos - demasiado.
Todos hemos conocido a amantes de lo que hoy se llama "del misterio". Se trata de amantes de sucesos que, desde mi punto de vista, adoran conocer todos las grandes preguntas (qué, cómo, cuándo...), para poder explicar la que falta: el para qué. Hay gente con vocación de buscar exclusivamente el quién, y se hacen policías. Hay gente con vocación de buscar el por qué, y se hacen psicólogos o científicos (dependiendo de cuál sea el tema). Cuando un OVNI da muestras de haber aparecido responder el quién o el porqué se reduce en crear una lista exhaustiva. Sin embargo, jamás se tendrá un para qué, que es el verdadero objeto de quien juega con qué es exactamente lo que ocurrió. Y es algo que nunca terminará de responderse porque, de poder decir el para qué, entonces (según mi teoría) ya no sería un suceso misterioso, y tendría que contarse para otro grupo de gente.
Pues bien, si seguimos mi teoría se entenderá porqué Manson consiguió a tantos acólitos y éstos, en su casita, fueron capaces de alimentarse su psicosis grupalmente. La idea es simple: les unió las conversaciones donde se generaban listas exhaustivas de quiénes, cómos, qués..., pero nunca los para qués. Éso fue lo que ayudaba a montarse teorías que siempre se alimentaban con una lógica sesgada que parecía sistémica: que parecía una conspiración donde todo encajaba.
Hace poco me encontré con una amiga que se compró mi libro (en realidad se lo compraron sus padres, bien podría haberse comprado ella otro y así me ayudaba un poco..., pero bueno). Me dijo que no podía terminar mi novela porque no podía centrarse y tal (desgraciadamente he conocido a tantos que me han dicho que no la terminaban como los que me han dicho que les apasionaba y que querían más, pero no he conocido a nadie que dijera que fuera basura - así que en general, me sirve para hacer propaganda). Por supuesto no daré pistas de quién es ella, porque hoy despotricaré contra su tribu urbana.
Entre los amantes del misterio resulta que hay un grupo de gente a la que le interesa en especial lo paranormal y, de esa gente, los que intentan hacer paranormal las cosas que tienen explicación sencilla creo que se les llama conspiranoicos. Pues bien, es muy fácil sucumbir a formar parte de esa clase de grupos sin saberlo; digamos que yo mismo he querido jugar en el underground con grupos e historias, y al final hemos alimentado según qué hogueras, hemos tenido malas épocas..., digamos que todos hemos sido adolescentes. Pero creo que, a la hora de la verdad, error más o error menos, en ocasiones hay que asentar la cabeza y los jipis de la tolerancia es una tribu muy, pero que muy, especial: no se trata de simples conspiranoicos (que también). Vamos al meollo.
Para empezar te pueden asaltar en mitad de ninguna parte y atreverse lo que su sabio cerebro les decía que se reprimieran a contar, entonces despotrican (y creo que es bueno que lo hagan) de golpe toda una amalgama de conspiraciones sin fundamento alguno; pero que podrían tener una buena base paranormal. En cualquier caso, vemos cómo desarrollan sus afirmaciones según un cuadro muy específico y que siempre se repite: ellos son la representación de la tolerancia, los famosos trabajan para los arcontes diabólicamente, el que intenta cuestionar es un inmaduro inexperto, nunca ponen de manifiesto palabras ofensivas al que tienen de frente, proyectan cuadros de etapas anteriores sobre quienes les cuestionan, difaman e injurian al famoso, no leen, han tenido (supuestamente) vivencias paranormales, son narcisistas a partir de una falla de su cuerpo y son amantes de la jerga tecnocrática ¿Os ha gustado el cuadro que os he hecho? ¡Para que luego se quejen los psicólogos de que no les doy datos de referencia (de hecho, mis amigos más persistentes han estudiado psicología). Voy a decir una cosa más: el término "jipi de la tolerancia" me lo he inventado yo y, por tanto, no hay que tomarlo como una información contrastada (escribo esto para desahogarme, nada más).
Esta gente, además de cumplir lo dicho, tienen una manera de dirigirse hacia los demás. Resulta que van diciendo que ponen de manifiesto sus teorías, y que cada cual, como un bufete, que coja cuanto guste. Algunas se las creerán y otras no. La cosa es que no es que, a pesar de que hablan como si todo fuera horizontal, en realidad tienen un esquema jerarquizado en su cabeza, donde hay una gregalidad en virtud de quién la tiene más larga. Para establecer la longitud del miembro sólo hace falta, en este caso, tener más vídeos de Youtube y ser capaz de enunciar el mayor número de qué, cómos, etc..., pero ojo: siempre, siempre y siempre los para qués deben ser la conclusión común que marca el invariante de la secta o grupo conspiranoico al que se pertenece. Esto es, nadie se cuestiona lo que no es objeto de discusión. Y, por tanto, hablamos de un lenguaje subversivo altamente sugestionador por parte de aquellos que quieran formar parte de esta clase de grupos (sectas).
Y me apena. He tenido amigos que han sucumbido a este lenguaje. Tan pronto como intentaba darles mi cicerón punto de vista algunos lo encajaban y otros..., proyectaban sus errores en mi comportamiento (me atribuían cosas que habían hecho ellos) y/o simplemente dejaban de hablarme.
¿Qué es lo más irónico del tema? ¿Que los que más hablan sobre arcontes y sobre iluminatis son los que realmente conforman la matrix? Es decir: justo los que más están en contra de las conspiraciones son los que las conforman. Ya se ve en mi propia novela: ¿por qué si no se debe ir con cuidado de darle demasiada información a quienes estén interesados por ésta? Porque la mayoría podría sucumbir a volverse jipis de la tolerancia, te imponen su forma de pensar, te evaluarían dentro de su secta y..., los que no sean así y anden por ahí cerca, serán los aprovechados que han encontrado sexo o negocio. Es lo que se dice del Opus dei y ese grupo de acólitos que se han montado que se publicitan como laicos.
Sin embargo, en estos momentos, los grupos suelen discutir sobre los iconos reales que se ponen en las películas y libros (y algunos iconos que no se ponen y meten a saco), quien se dé cuenta de más cosas por el estilo podrá encontrar la implicación final: esa flecha que apunta al para qué de tu grupo particular.
¿Cómo tratar con esa gente? Si realmente tienen un momento de lucidez y están dispuestos a aceptar tu autoridad: ¿podrías convertirte en su mentor para decirles que puedes ayudarles a potenciar sus poderes e iniciarles? Difícil. Lo habré intentado y saltan conque hay que ser tolerantes ¿Podrías convertirte en su pupilo para preguntarles qué opinan sobre esto y lo otro y hacerte el cicerón? Difícil. Lo habré intentado y saltan conque has hecho cosas que no has hecho ¿Podrías convertirte en su amigo y mostrarles otros para qués posibles? Difícil. Lo habré intentado y saltan con..., no existes.
¿Y si leyeran esta entrada? Bienvenidos sean ¿Servirá de algo?
Ni pajolera idea.
Pero dicho lo dicho, me quedo tranquilo. Sé que Lady Gaga no está chupando energías a nadie, sino que hace que consumamos (gastamos energías hacia donde la mercadotecnia calcula) porque queremos y lo sabemos. De hecho, esos símbolos son usados para que la gente se dé cuenta de que consumimos porque queremos y lo sabemos. Dicho de otro modo, la existencia de tales símbolos es para que la gente trascienda y, por otro lado, siga consumiento, pero disfrutando y sabiendo.
El satanismo ateo es un tema de trascendencia para el individuo, pero claro..., ¿qué os va a decir un nihilista?
viernes, 27 de julio de 2018
Experiencias con los amigos y su corporativismo
¡Ay los amigos! Lo necesarios que son..., o eso dicen. Esta noche, sabiendo que esta manaña empezaría a hablar sobre estos temas, me asaltaron los recuerdos de un jefe de estudios, y cómo debía haber sido el sistema: donde un inspector llegaba y, de forma muy rigurosa, les ponía a caldo a todos esos corruptos que se dedican a la enseñanza. Pero claro, si quiero volver a dormir, debo centrarme en aceptar que las mafias se anidan muy bien en la socialdemocracia, donde los amigos se protegen mutuamente.
En estos momentos un violador asesino, al que le quedaban ocho años de cárcel se ha escapado gracias supuestamente a una funcionaria que era su esposa. Eso de acabar en la cárcel puede ser un chollo cuando consigues atraer, con toda tu imagen de malete, a trabajadoras sociales que, por mucho currículo que tengan, muy profesionales no pueden ser. Pero claro, los permisos penitenciarios funcionan como funcionan; quiero decir, a base de enchufes, de amiguismos. Nada que ver con un sistema basado en la reinserción donde se compense a los más dedicados a la preocupación social.
Pero la gracia es que en los medios, cuando los dos están desaparecidos, se está difundiendo la foto de él, pero no de ella. Y, por lo menos yo, lo tengo bien claro: quien realmente ha perpretado el delito de fuga no es tanto él, como ella, pues ella es la que tiene los medios, ella es la que está fuera y ella es la que conoce la ley, y a los vigilantes de la misma. Ya no digo sus títulos y estudios, su posición social y, por tanto, sus tan variados enchufes y más enchufes..., que, combinado con el hecho de que se liara con un violador asesino, insisto que muy profesional dudo que fuera. Así debía valer su título y sus estudios.
El asunto es que los amigos siempre han existido. Podemos distinguir como dos tipos esencialmente: los que te ponían una pendiente para que la subas y los que te lo hacían todo más fácil. Yo siempre he sido de los primeros. Y no me arrepiento en lo más mínimo, porque en lo que deberíamos de ponérnoslo más fácil es a la hora de luchar contra nuestro enemigo común. En el colegio, por lo pronto, era así como lo dejaba bien claro a mis amigos y amigas.
Supongo que mantenerse firme por lo que uno considera que es la verdad puede llevarte necesariamente por tener que enfrentarte en varias ocasiones contra el cinismo y la hipocresía de las profesoras que trabajan en tales centros. Y es que, efectivamente, la socialdemocracia no posee un sistema de inspección que compruebe que realmente las cosas son como intentan parecer. Una profesora que castiga a los niños poniéndoles de rodillas a partir de motivos arbitrarios para poder rememorar cuando ella estudiaba con las monjas..., o esa otra profesora que chillaba y hablaba como una niña para incitar a la rumorología y crear linchamientos sociales a los alumnos que no le caían bien.
Recuerdo la amiga que era tan inteligente como yo. Sacaba dieces cuando yo seises ¿Por qué? ¿No era yo aplicado? Mentira. Ella era hija de funcionaria. Simple y llanamente. Y no me sentía mal por ello, aunque la profesora solía insistir en ese motivo (lo confesaba en voz alta, ¡ay el subconsciente y cómo se desprecia la consciencia infantil!).
Cuando yo era un amigo duro porque mis bromas podían ser duras, también es cierto que consideraba al profesorado como gente con la que no podía cooperar: razón por la cual me doblegaba por enseñar a mis compañeros cualquier duda de clase. Pero la parte dura la volvía a tener cuando me enfrenté a puñetazo limpio contra un compañero cuando éste me dijo que le había hecho caso a la profesora cuando ella le dijo que yo a él lo consideraba un plato de segundas ¿Su palabra contra la mía? ¿A esa zorra mentirosa? ¡Eso no se hace a un compañero! Nos tuvieron que separar entre cuatro, los dos éramos moles bastante duros y él tenía un año más que yo, y a esas edades eso realmente importaba.
Siempre lo he dejado claro: nunca se debe mentir por mí. Jamás he admitido esa vaina. Siempre me he considerado mucho mejor que el sistema oficial, cuya autoridad me ha parecido demasiado cuestionable por toda esa ramificación de amistades con la que se mueve y llena de castigos a quien no se mueve con tal sistema. Pero, paradógicamente, supe crear una red underground llena de verdades y autenticidades al margen del sistema. Alimenté muchas de esas redes que ya existían, y hay que sentirse orgulloso por ello, pues aprendí de ellas también. Sin el underground ningún país del mundo podría avanzar, pues la socialdemocracia es un fracaso absoluto.
La socialdemocracia se fundamenta en las puertas giratorias. Si no existieran grupos de presión, de financiación y rostros de políticos que poner en los carteles publicitarios entonces la mentiras no funcionarían. Cada vez que vemos un inmigrante subvencionado por ser inmigrante, no lo son todos, sólo él y unos pocos más. Cada vez que vemos una mujer maltratada subvencionada por ser maltratada, no lo son todas, sólo ella y unas pocas más. Cada vez que un autónomo...
Las leyes se hacen descafeinadas y se crean grupúsculos de invisibilidad que, ante una sociedad que no esté superpoblada, podrían contenerse pero, ante la nueva realidad, habría que aceptar un gran cúmulo de suicidios y de problemas de gravedad sin resolver. Es decir: ¿por qué nunca he visto un indigente oriental? ¿por qué sólo he visto un niño marroquí con gafas una vez en mi vida? ¿por qué en España es tan difícil encontrar policías corruptos (los que son expulsados son los que lo denuncian)?
Cuando las estadísticas fallan el problema está en la fórmula social que las interpreta. Desde aquí no sabemos cuánto daño hacen las políticas del fracaso socialdemócrata porque, a diferencia de una renta básica, socialdemocracia significa aceptar el fracaso de no poder ser socialista ni demócrata; la renta básica supondría, como lo fue el sufragio universal, el reconocimiento de un Derecho Fundamental como algo inamovible. Y quien no entienda esto..., es que su idea de amistad es puro cinismo.
Me imagino lo que quieren los socialdemócratas para sus amigos: ¿qué pasará cuando se los encuentre en una esquina bebiendo con pinta de indigentes? El socialdemócrata tiene la lección aprendida: mirar a otro lado. Esa es la filosofía socialdemócrata. Nada de servicios sociales, porque sabemos que son una mentira. Nada de ayuda psicológica, porque sabemos que esa gente se sacó el título en la Rey Juan Carlos. Nada de nada..., no hay sistema. Se mira a otro lado y punto.
Yo, por mi parte, todo dinero que recolecto lo veo con miras de que lo necesitaré para manejarme ante un posible futuro como indigente. Si, por lo menos, las necesidades más básicas las tuviera cubiertas, entonces podría dedicarme a plantearme esquemas de futuro: ¿cómo sería una sociedad donde todas las personas que andan por la calle tuvieran las necesidades cubiertas? No sólo serían clientes en potencia, también serían amigos en potencia: gente a la que podríamos ponerles una dura prueba o gente a la que le ofreceríamos nuestros servicios a cambio de algo.
Pero no vivimos en un mundo así. Sólo puedo sentirme orgulloso de los pocos amigos que me queden (sean quienes sean): deben estar hechos de una maravillosa pasta triunfal.
En estos momentos un violador asesino, al que le quedaban ocho años de cárcel se ha escapado gracias supuestamente a una funcionaria que era su esposa. Eso de acabar en la cárcel puede ser un chollo cuando consigues atraer, con toda tu imagen de malete, a trabajadoras sociales que, por mucho currículo que tengan, muy profesionales no pueden ser. Pero claro, los permisos penitenciarios funcionan como funcionan; quiero decir, a base de enchufes, de amiguismos. Nada que ver con un sistema basado en la reinserción donde se compense a los más dedicados a la preocupación social.
Pero la gracia es que en los medios, cuando los dos están desaparecidos, se está difundiendo la foto de él, pero no de ella. Y, por lo menos yo, lo tengo bien claro: quien realmente ha perpretado el delito de fuga no es tanto él, como ella, pues ella es la que tiene los medios, ella es la que está fuera y ella es la que conoce la ley, y a los vigilantes de la misma. Ya no digo sus títulos y estudios, su posición social y, por tanto, sus tan variados enchufes y más enchufes..., que, combinado con el hecho de que se liara con un violador asesino, insisto que muy profesional dudo que fuera. Así debía valer su título y sus estudios.
El asunto es que los amigos siempre han existido. Podemos distinguir como dos tipos esencialmente: los que te ponían una pendiente para que la subas y los que te lo hacían todo más fácil. Yo siempre he sido de los primeros. Y no me arrepiento en lo más mínimo, porque en lo que deberíamos de ponérnoslo más fácil es a la hora de luchar contra nuestro enemigo común. En el colegio, por lo pronto, era así como lo dejaba bien claro a mis amigos y amigas.
Supongo que mantenerse firme por lo que uno considera que es la verdad puede llevarte necesariamente por tener que enfrentarte en varias ocasiones contra el cinismo y la hipocresía de las profesoras que trabajan en tales centros. Y es que, efectivamente, la socialdemocracia no posee un sistema de inspección que compruebe que realmente las cosas son como intentan parecer. Una profesora que castiga a los niños poniéndoles de rodillas a partir de motivos arbitrarios para poder rememorar cuando ella estudiaba con las monjas..., o esa otra profesora que chillaba y hablaba como una niña para incitar a la rumorología y crear linchamientos sociales a los alumnos que no le caían bien.
Recuerdo la amiga que era tan inteligente como yo. Sacaba dieces cuando yo seises ¿Por qué? ¿No era yo aplicado? Mentira. Ella era hija de funcionaria. Simple y llanamente. Y no me sentía mal por ello, aunque la profesora solía insistir en ese motivo (lo confesaba en voz alta, ¡ay el subconsciente y cómo se desprecia la consciencia infantil!).
Cuando yo era un amigo duro porque mis bromas podían ser duras, también es cierto que consideraba al profesorado como gente con la que no podía cooperar: razón por la cual me doblegaba por enseñar a mis compañeros cualquier duda de clase. Pero la parte dura la volvía a tener cuando me enfrenté a puñetazo limpio contra un compañero cuando éste me dijo que le había hecho caso a la profesora cuando ella le dijo que yo a él lo consideraba un plato de segundas ¿Su palabra contra la mía? ¿A esa zorra mentirosa? ¡Eso no se hace a un compañero! Nos tuvieron que separar entre cuatro, los dos éramos moles bastante duros y él tenía un año más que yo, y a esas edades eso realmente importaba.
Siempre lo he dejado claro: nunca se debe mentir por mí. Jamás he admitido esa vaina. Siempre me he considerado mucho mejor que el sistema oficial, cuya autoridad me ha parecido demasiado cuestionable por toda esa ramificación de amistades con la que se mueve y llena de castigos a quien no se mueve con tal sistema. Pero, paradógicamente, supe crear una red underground llena de verdades y autenticidades al margen del sistema. Alimenté muchas de esas redes que ya existían, y hay que sentirse orgulloso por ello, pues aprendí de ellas también. Sin el underground ningún país del mundo podría avanzar, pues la socialdemocracia es un fracaso absoluto.
La socialdemocracia se fundamenta en las puertas giratorias. Si no existieran grupos de presión, de financiación y rostros de políticos que poner en los carteles publicitarios entonces la mentiras no funcionarían. Cada vez que vemos un inmigrante subvencionado por ser inmigrante, no lo son todos, sólo él y unos pocos más. Cada vez que vemos una mujer maltratada subvencionada por ser maltratada, no lo son todas, sólo ella y unas pocas más. Cada vez que un autónomo...
Las leyes se hacen descafeinadas y se crean grupúsculos de invisibilidad que, ante una sociedad que no esté superpoblada, podrían contenerse pero, ante la nueva realidad, habría que aceptar un gran cúmulo de suicidios y de problemas de gravedad sin resolver. Es decir: ¿por qué nunca he visto un indigente oriental? ¿por qué sólo he visto un niño marroquí con gafas una vez en mi vida? ¿por qué en España es tan difícil encontrar policías corruptos (los que son expulsados son los que lo denuncian)?
Cuando las estadísticas fallan el problema está en la fórmula social que las interpreta. Desde aquí no sabemos cuánto daño hacen las políticas del fracaso socialdemócrata porque, a diferencia de una renta básica, socialdemocracia significa aceptar el fracaso de no poder ser socialista ni demócrata; la renta básica supondría, como lo fue el sufragio universal, el reconocimiento de un Derecho Fundamental como algo inamovible. Y quien no entienda esto..., es que su idea de amistad es puro cinismo.
Me imagino lo que quieren los socialdemócratas para sus amigos: ¿qué pasará cuando se los encuentre en una esquina bebiendo con pinta de indigentes? El socialdemócrata tiene la lección aprendida: mirar a otro lado. Esa es la filosofía socialdemócrata. Nada de servicios sociales, porque sabemos que son una mentira. Nada de ayuda psicológica, porque sabemos que esa gente se sacó el título en la Rey Juan Carlos. Nada de nada..., no hay sistema. Se mira a otro lado y punto.
Yo, por mi parte, todo dinero que recolecto lo veo con miras de que lo necesitaré para manejarme ante un posible futuro como indigente. Si, por lo menos, las necesidades más básicas las tuviera cubiertas, entonces podría dedicarme a plantearme esquemas de futuro: ¿cómo sería una sociedad donde todas las personas que andan por la calle tuvieran las necesidades cubiertas? No sólo serían clientes en potencia, también serían amigos en potencia: gente a la que podríamos ponerles una dura prueba o gente a la que le ofreceríamos nuestros servicios a cambio de algo.
Pero no vivimos en un mundo así. Sólo puedo sentirme orgulloso de los pocos amigos que me queden (sean quienes sean): deben estar hechos de una maravillosa pasta triunfal.
jueves, 26 de julio de 2018
Novena entrada
Hay quien te habla sin conocer el idioma, centrándose en los errores de diccionario (los ortográficos), sin ser capaces siquiera de apreciar cuándo el error lo aportan ellos mismos.
El palurdismo es acuciante,
pero en mi barca navegamos
siempre con rumbo hacia adelante
aunque eso haga que nos perdamos
Allá donde las olas vamos
no importa ni roca ni excepción
está el palurdo que ignoramos:
aparece su imitación.
Los vemos todos y avistamos
evitamos tantos escollos
y así, tan pronto continuamos,
continúa anclado en sus rollos.
Lo más gracioso es la gran cantidad de gente que quiere sentirse afín a esa forma de ser. Pero mi entrada no va a ser sobre los palurdos, sino sobre algo más genérico y que me vale más la pena: ¿Es posible que la falta de celo científico en la ciencia oficial haya provocado la ausencia de fuerza en enseñanzas sobre el correcto camino del escéptico por evitar el encontrar una excepción a todo? Esas ganas de decir no a todo es más propio de niños pequeños.
Cuando una persona se desmarca, automáticamente aparecen los pelotas de turno con el chiste inocente fácil lleno de ignorancia. Cuando alguien se comporta así sabes que jamás dirá algo que te representará algún interés de carácter autoritario; es decir, no puedes aprender, a partir de ciertas edades, ya nada de cierta clase de gente. Por tanto, sólo nos queda ignorarlos para intentar seguir adelante.
Para eso sirvió la mielización: no podemos permitirnos el lujo de seguir dando palos de ciego con personas que se comportan como niños y con tan reducida educación. De los niños se aprende mucho por cómo se comportan, un reflejo de cómo somos: sobretodo con esos adultos que no evolucionan y que más vale tenerlos bien lejos de ellos.
En un momento dado, el adolescente aprende a no echarle la culpa de todo al mundo y a no ver teorías de cosnpiración en todas partes; las quejas se reducen y se aprende a ser más constructivo. Entonces no es un no a todo, ahora es intentar entender porqué se dijo o se hizo lo que ocurrió; y no nos importará, como hace el buen turista, las taras del viaje.
Es de eso de lo que va la entrada.
Bienvenidos si han leído hasta aquí.
miércoles, 25 de julio de 2018
Leyendas urbanas 3
París, medianoche. Se oyen a jóvenes de fiesta nocturna. Pero ella se ha encerrado en casa. Los recuerdos vuelven a aprisionarla y esta vez no piensa tomarse otra de esas pastillas, no esta vez, quiere estar lúcida para cuando se dirija al resto del mundo. El ordenador se convierte en una nueva prisión y los estertores de la máquina exhalan ruidos a la conversación para inundar el silencio que atrona el lamento de quien necesita evadirse en esas redes sociales para volver una y otra vez a atacarles a ellos.
Cuando aquellas que fueron sus amigas y amigos le intentaban convencer que lo que hacía era seguirle el juego a la opresión, que se estaba encerrando en su propia prisión, entonces bloquea otra historia que no le interesa. Y otra más. Otra historia que no es lo que quiere oir. Una y otra va conformando su realidad social mientras bloquea de su mente, una y otra vez, todas las conversaciones que sistémicamente hacen reminiscencia de una tesis de mundo mucho más diáfano que el que ella se marca en su cabeza.
Falsos y mentirosos, invoca una y otra vez a su infierno particular, pero no se tomará las pastillas, quiere estar lúcida para responder. La noche invoca desde la máquina, los únicos sonidos del teclado y su propia respiración se confunde con los sonidos restantes del equipo que, en un momento dado, emite un "saaa...", seguido de otro "sa....".
La tarjeta de sonido, en mitad de la noche, un lamento inoportuno de un programa mal ubicado. Apaga el equipo por un momento y, mientras las últimas luces del mismo iluminan la estancia, antes de encender el móvil para echarle un ojo al Whatsapp, la habitación se oscurece por completo para, de un flashazo observar la silueta de una mujer invadiendo su habitación.
Procede a encender la luz, pero no hay nada. Ahora quiere despotricar contra el mundo, como hace el alfa que quiere dominar a su prole, o como hace el líder de la secta que, si no puede tolerar su falta de autoridad, siempre le quedará el suicidio colectivo. Porque, está claro, es imposible aceptar otra realidad. Antes la muerte..., y escucha "saa...".
- Comment ca va?
Pero no hay respuesta. Algo le reconcome, procede a escribir una nota, contra toda amistad que conoció, contra todo ser existente en la faz de la tierra; todo odio en su cuerpo. Piensa luego publicarlo para hacer que todo aquel que lo lea tenga la necesidad de morirse como lo siente ella. Quiere que todos sufran como ella ha sufrido y está sufriendo por cada una de las historias que no consigue quitarse de la cabeza y que niegan una y otra vez lo que hace, lo que le hace a las suyas.
Y otra vez: "saaa...". Se le ocurre apagar la luz y procede a abrir la ventana para intentar dilucidar si los sonidos vienen de fuera. Así, con las luces de la noche de esa gran ciudad, cree percibir en un rincón de su habitación una oscuridad que no consigue reconocer. Y adivinándose de esa oscuridad la figura de una mujer desnuda. Así que recoge el móvil, una vez encendido, y apunta a la esquina.
Rápidamente la figura espectral se abalanza, pero no deja rastro de su presencia. Sólo queda la voluntad rota de una suicida y una nota que todos interpretarán como sus últimos suspiros.
Cuando aquellas que fueron sus amigas y amigos le intentaban convencer que lo que hacía era seguirle el juego a la opresión, que se estaba encerrando en su propia prisión, entonces bloquea otra historia que no le interesa. Y otra más. Otra historia que no es lo que quiere oir. Una y otra va conformando su realidad social mientras bloquea de su mente, una y otra vez, todas las conversaciones que sistémicamente hacen reminiscencia de una tesis de mundo mucho más diáfano que el que ella se marca en su cabeza.
Falsos y mentirosos, invoca una y otra vez a su infierno particular, pero no se tomará las pastillas, quiere estar lúcida para responder. La noche invoca desde la máquina, los únicos sonidos del teclado y su propia respiración se confunde con los sonidos restantes del equipo que, en un momento dado, emite un "saaa...", seguido de otro "sa....".
La tarjeta de sonido, en mitad de la noche, un lamento inoportuno de un programa mal ubicado. Apaga el equipo por un momento y, mientras las últimas luces del mismo iluminan la estancia, antes de encender el móvil para echarle un ojo al Whatsapp, la habitación se oscurece por completo para, de un flashazo observar la silueta de una mujer invadiendo su habitación.
Procede a encender la luz, pero no hay nada. Ahora quiere despotricar contra el mundo, como hace el alfa que quiere dominar a su prole, o como hace el líder de la secta que, si no puede tolerar su falta de autoridad, siempre le quedará el suicidio colectivo. Porque, está claro, es imposible aceptar otra realidad. Antes la muerte..., y escucha "saa...".
- Comment ca va?
Pero no hay respuesta. Algo le reconcome, procede a escribir una nota, contra toda amistad que conoció, contra todo ser existente en la faz de la tierra; todo odio en su cuerpo. Piensa luego publicarlo para hacer que todo aquel que lo lea tenga la necesidad de morirse como lo siente ella. Quiere que todos sufran como ella ha sufrido y está sufriendo por cada una de las historias que no consigue quitarse de la cabeza y que niegan una y otra vez lo que hace, lo que le hace a las suyas.
Y otra vez: "saaa...". Se le ocurre apagar la luz y procede a abrir la ventana para intentar dilucidar si los sonidos vienen de fuera. Así, con las luces de la noche de esa gran ciudad, cree percibir en un rincón de su habitación una oscuridad que no consigue reconocer. Y adivinándose de esa oscuridad la figura de una mujer desnuda. Así que recoge el móvil, una vez encendido, y apunta a la esquina.
Rápidamente la figura espectral se abalanza, pero no deja rastro de su presencia. Sólo queda la voluntad rota de una suicida y una nota que todos interpretarán como sus últimos suspiros.
martes, 24 de julio de 2018
Hoy me meto con los antropocentristas
Ha llegado la hora de tocar fondo y conseguir demostrar lo nihilista que soy, así como el poco apego que le tengo a la realidad que me toca vivir. Considero que es más que probable que, en cuanto diga lo que tengo que decir sobre la consciencia, la humanidad, el arte..., voy a conseguir que los pocos aliados que me quedaban me acaben por mandar a la porra. Pero claro, se trata de un juego de probabilidades: dudo que realmente esa puerta terminara alguna vez de abrirse del todo.
Creen muchos que por como hablo el antropocentrista sería yo, sobretodo por ese enorme ego acuñado por el cuñadismo super cuñado que tengo asociado por cómo le hablo a todo el mundo, incluso a mis cuñados, con una prepotencia de creer saber incluso de lo que no he estudiado o trabajado para dar consejo a todo quisqui. El antropocentrismo, lo podemos ver como un comportamiento reaccionario, dentro del buen uso de la palabra, que no quiere aceptar los avances de la ciencia para obcecarse en que todo debe estudiarse en la medida de cómo ve el hombre el mundo.
Por supuesto, no habría que confundir el principio antrópico, que pone a la ciencia en su sitio, al darle valor a las cosas en virtud de la imposibilidad de tener una referencia objetiva a la hora de hacer cálculo de probabilidades. De hecho, los que vienen defendiendo que existe tal criterio objetivo en realidad, al negar el principio antrópico, lo que hacen es coger la medida humana para medir todas las proporciones del universo, y eso es antropocentrismo. Por tanto, lo contrario al antropocentrismo es el principio antrópico.
El antropocentrismo no es una filosofía. Es, como la misoginia, una reacción negativa que nació desde una época para cuando la sociedad evolucionó de forma natural. En el caso del antropocentrismo la Revolución fue la Coperniquiana, en el de la misoginia la Revolución Francesa. El principio antrópico sería la pedagogía contra los antropocéntricos, igual que el feminismo es la pedagogía contra los misóginos. Aún así no hay que descartar malos usos del principio antrópico, como ocurre con el feminismo, que puedan llevar al sujeto a defender el antropocentrismo como para provocar que haya personas que no quieran identificarse ni con el antropocentrismo ni con la idea que han entendido del principio antrópico.
En cualquier caso, algo contra lo que van a tener que luchar los informáticos hasta el día en el que me muera es contra los antropocentristas. Existen muchos grandes misterios, sin embargo: ¿es posible que ya hayamos dado con la revolución que explique de forma clara algunos de ellos y nuestro antropocentrismo lo esté negando? Quisiera centrarme en la consciencia, nuestra libertad de maniobra y ética dentro de ella.
Igual que hoy día hay quien piensa que la Tierra es plana, no negaré que las pruebas necesarias para demostrar que no es así no las he ejecutado personalmente, entre otras cosas porque un mundo tan obsesivamente conspirativo donde tantas personas tuvieran por necesidad que estar tan implicadas sin ganar nada por ello no me encaja. Tan fácil como preguntarles por un mapa de la Tierra, dibujar una diagonal y recoger cuatro lugares del mundo lo más alejados posibles en los dos hemisferios según la idea de Tierra redonda, más allá de entender que las estrellas giran en un sentido o en el contrario, los marinos portugueses entendieron fácilmente cómo se ubicaba la Tierra en la bóveda celeste, cualquier hijo de vecina lo deduce mirando al cielo en distintos puntos del planeta. Y, en cuanto a que es una trivialidad, por eso no necesito deducir ni calcular nada.
Pues el asunto es que en lo relativo a la consciencia y el cerebro ya tenemos bastantes estudios. Yo diría que los suficientes. Tenemos a los más grandes eruditos que pueden nombrarte cada rincón del cerebro con nombres de lo más variopintos, con más nombres de los que yo jamás habré recordado para nombrar a mis amigos. Hablamos, por tanto, de auténticos expertos que en civilización y estudios sobrepasarán a los antiguos marinos portugueses tan llenos de miedos por la existencia del Kraken que, paradógicamente, sí debía existir.
En mi haber tengo un código y unos conocimientos, se sabe cómo segmentar las técnicas para que luego sea la propia máquina la que se encargue de hacer un "entrenamiento profundo", sólo falta introducir un patrón (eso se hace con determinar el invariante de lo que se pretende conseguir - programación que se enseña en la universidad de toda la vida). Al final puedes generarte un esquema neuronal que se adapte a una intención de condición impuesta por un programador. A partir de cierto instante dejaremos a la máquina seguir funcionando por sí misma, para que evolucione por su cuenta, y se adapte al medio que le facilitemos.
A todo esto, ¿qué es la consciencia? La consciencia es el último bastión de los antropocentristas que no quieren admitir que en realidad es un escollo para la ciencia. Se trata de un término anticientífico y, como tal, es incompatible con el principio antrópico. De hecho, ya lo comentaba yo mismo en la facultad con mis colegas: que podíamos definir la consciencia a conveniencia de la ingeniería para delegar a la religión el completarla a su gusto. Es decir, la consciencia, como ha sido apuntado ya por los suficientes neurólogos, no es más que un engaño y, como tal, nos movemos dentro de dicho engaño para darle el uso que más nos conviene. Pero si partimos del supuesto de que la consciencia es un algo, entonces negamos el principio que nos protege de tal subjetividad.
En mi novela puse un ejemplo: un extraterrestre congela a dos amigos que están juntos hablando en el parque, entonces los desplaza para que al despertar de su congelación se vean a sí mismos besándose. Al descongelarlos ellos se montarán la historia de que decidieron besarse porque, en teoría, estaban enamorados: ¡aunque no fuera cierto porque fue la acción del extraterrestre la que provocó la unión!
Pues bien, el papel de la consciencia consiste en crear historias para la supervivencia de la especie. Eso quiere decir que, como decía Alan Turing, pues no añado nada nuevo al respecto con respecto a su más famoso ensayo, una máquina sólo necesita tener el comportamiento subversivo que tiene el ser humano para considerarla desde el punto de vista científico tan válido como otro ser humano. Finito.
¿Eso quiere decir necesariamente que la máquina que supere el test de Turing irá al paraíso? - No.
¿Significa necesariamente que cuando destruyamos una máquina de esas características estaremos matando? - No.
Y digo no porque son conceptos independientes de la ciencia. Es decir: la ciencia social no puede meterse en porqué decidimos lo que decidimos. Yo a eso en mi novela lo llamé la ética de los ganadores. Que es justo lo que no puede hacer la ciencia, donde no se puede meter. Y aquí hablo de nuestras decisiones últimas sobre qué es lo que entendemos por libertad y ética.
Sin embargo esto era una crítica a los antropocentristas dentro del hartazgo que pretendo generar contra mi persona por escribir lo que escribo, y es que no he ni empezado.
Volvamos al tema central: ¿pero QUÉ es la consciencia? Sería bastante gracioso que yo aquí y ahora dijera, ¡qué demonios! Pues a la mierda: os lo digo. Total: si pretendiera ir con artificios para no caer bien ahora mismo no servirían absolutamente de nada. Ni tampoco espero conseguir nada ni por decirlo ni por dejarlo de decir; sin embargo, ver cómo una y otra y otra y otra vez no paran de darse de hostias en mi presencia...... Quedaré como un cuñado, pero ¿y el peso que me quito?
Hace mucho tiempo ya implementé cuatro o cinco líneas de código en Python para representar la consciencia, como este blog no es de los que uso para referenciar nada, pues a quien le interese que lo busque. La consciencia es un concepto que, como ya se ha apuntado en tantos expertos, tiene muchas escalas, pero es tratada a través de una única palabra. Y eso es lo que desconcierta.
Yo, para resumirlo todo puedo hablar de la consciencia alfa (la que marca la filosofía de toda la regeneración de la misma para decir que no se convierte en otra palabra) y la consciencia última (que marca el último eslabón y final). Aquí me evadiré de explicar incompatibilidades que serían peligrosas para conformar sociedades aunque, en virtud de lo que me ha llevado a escribir esto... En cualquier caso, la consciencia última es la más sencilla de definir: parece que decimos que el sistema de información adquiere ese nivel de consciencia cuando es capaz de etiquetar y programar cada una de sus partes de manera que la película que se monta en su interior podría ser incluso un mundo más eficiente y perfecto que el exterior y, tirando de una locura que viene del género ecci en plan ciencia ficción, a saber si eso podría provocar un plan de complementación, recreación universal haciendo uso de la termodinámica...
Creo que en este punto ya he conseguido el cuñadismo extremo. Lo que pasa es que no hay que olvidar un pequeñito detalle: estoy hablando de ciencia ficción; la consciencia no existe. Y si el científico usa un concepto imaginario el resultado será constituir ideas que, en su estado supremo, acaben siendo lo más descomunalmente increibles que seamos capaces de imaginar.
En una realidad llena de universos paralelos y realidades posibles, la consciencia viaja más allá de las luces y las formas; el engaño se convierte en un cambio de recipiente. Pero insisto en que lo que no es medible no va a ser objeto de lo que pretendo aquí.
Volviendo. Cuando leemos la segunda ley de la termodinámica podemos comprender cuál es el verdadero papel de la consciencia dentro de un ser vivo en su estado más primigenio. Todo sistema termodinámico tiende al desorden. Por lo que un ser vivo se define por su pretensión de orden dentro de su ámbito (por llevar a cabo esos actos calienta el sistema en su conjunto, por lo que no se incumple el principio). El aumentar el orden le permite a un sistema ser más eficiente y sobrevivir. Éste es el papel primigenio de la consciencia generativa: contradecir el bucle.
El bucle es lo que hace la máquina. Mismo estado, misma actuación. Si los seres vivos (incluidas las plantas y los microbios, pero no los virus) reaccionaran ante una misma entrada percibida con una misma actuación, entonces el ente sería usado por otro como si fuera un instrumento, y sus energías no serían aprovechadas para evolucionar más allá. Su autoengaño no le sería beneficioso y perdería la consciencia.
Cuando hablamos de criminales que actúan bajo un instinto oculto, ésto parece contradecir las teorías expuestas más arriba: es innegable que saldrán perdiendo por salirse del redil, pues no mejorarán social ni espiritualmente. Tampoco sabemos de un psicópata que, una vez hechos esos actos, se volviera un haz de luz y nos diera a todos una lección marchándose en un carro de fuergo..., aunque Elias bien genocida que era, pero bueno, será cosas de puntos de vista.
No, lo que impulsa los estados alterados de decisión dentro de la consciencia puede ser un estímulo que proviene de las glándulas basales por la activación del miedo en la amígdala por inacción. Es decir, el último bastión lo tiene la presencia de un miedo por reiteración de un coste de oportunidad producido por una mala gestión en las glándulas basales. Es decir, este cuñado os está diciendo que hay que tratar a las malas personas como se trata a los epilépticos ¡Anda que no se estarán partiendo el culo los expertos en la materia!
Podría hablaros de mi maravillosa experiencia con un psicótico que actuaba con mala fe y siempre me atacaba..., pero tarde o temprano me tocará cagarme otra vez en los jueces y profesores de universidad. Hoy no.....
Es por ello que todavía la gente no se da cuenta de que la civilización constituye una consciencia propia donde la falta de trascendencia por parte de sus integrantes provoca que puedan ser víctimas de sus propios..., yo los he llamado arcontes. Es aquí donde se ve al pequeño nihilista que tengo dentro. Estas criaturas son resultado de nuestra mentira al conformar una sociedad. Por lo que existe una consciencia literada que, al mismo tiempo, trasciende a otras formas que son muy conocidas, estudiadas y referenciadas por los artistas; que son los recursos literarios.
Como ejemplo de lo dicho, toda esa consciencia que no alcanza el último nivel de magnificencia, tenemos la entrada anterior donde pongo en cuestión las partes que necesita el protolenguaje animal (que usa para orientarse), sin mencionar el código que se necesita para anidar tal protolenguaje (Broca), así como el código que se necesita para unificar lo que viene de fuera y codificarlo (Wernicke). Son distintas lecturas que obedecen a distintas acepciones que factorizan nuestra idea de consciencia, junto con el dolor...
Pero creo que esta entrada me está saliendo demasiado larga..., y eso de escribir durante una hora, mientras atiendo la tienda, las interrupciones..., suficiente, supongo.
Total, no va a servir de nada.
Al menos podré volver a escuchar tales declaraciones con sensación de que ya estuvo dicho.
Creen muchos que por como hablo el antropocentrista sería yo, sobretodo por ese enorme ego acuñado por el cuñadismo super cuñado que tengo asociado por cómo le hablo a todo el mundo, incluso a mis cuñados, con una prepotencia de creer saber incluso de lo que no he estudiado o trabajado para dar consejo a todo quisqui. El antropocentrismo, lo podemos ver como un comportamiento reaccionario, dentro del buen uso de la palabra, que no quiere aceptar los avances de la ciencia para obcecarse en que todo debe estudiarse en la medida de cómo ve el hombre el mundo.
Por supuesto, no habría que confundir el principio antrópico, que pone a la ciencia en su sitio, al darle valor a las cosas en virtud de la imposibilidad de tener una referencia objetiva a la hora de hacer cálculo de probabilidades. De hecho, los que vienen defendiendo que existe tal criterio objetivo en realidad, al negar el principio antrópico, lo que hacen es coger la medida humana para medir todas las proporciones del universo, y eso es antropocentrismo. Por tanto, lo contrario al antropocentrismo es el principio antrópico.
El antropocentrismo no es una filosofía. Es, como la misoginia, una reacción negativa que nació desde una época para cuando la sociedad evolucionó de forma natural. En el caso del antropocentrismo la Revolución fue la Coperniquiana, en el de la misoginia la Revolución Francesa. El principio antrópico sería la pedagogía contra los antropocéntricos, igual que el feminismo es la pedagogía contra los misóginos. Aún así no hay que descartar malos usos del principio antrópico, como ocurre con el feminismo, que puedan llevar al sujeto a defender el antropocentrismo como para provocar que haya personas que no quieran identificarse ni con el antropocentrismo ni con la idea que han entendido del principio antrópico.
En cualquier caso, algo contra lo que van a tener que luchar los informáticos hasta el día en el que me muera es contra los antropocentristas. Existen muchos grandes misterios, sin embargo: ¿es posible que ya hayamos dado con la revolución que explique de forma clara algunos de ellos y nuestro antropocentrismo lo esté negando? Quisiera centrarme en la consciencia, nuestra libertad de maniobra y ética dentro de ella.
Igual que hoy día hay quien piensa que la Tierra es plana, no negaré que las pruebas necesarias para demostrar que no es así no las he ejecutado personalmente, entre otras cosas porque un mundo tan obsesivamente conspirativo donde tantas personas tuvieran por necesidad que estar tan implicadas sin ganar nada por ello no me encaja. Tan fácil como preguntarles por un mapa de la Tierra, dibujar una diagonal y recoger cuatro lugares del mundo lo más alejados posibles en los dos hemisferios según la idea de Tierra redonda, más allá de entender que las estrellas giran en un sentido o en el contrario, los marinos portugueses entendieron fácilmente cómo se ubicaba la Tierra en la bóveda celeste, cualquier hijo de vecina lo deduce mirando al cielo en distintos puntos del planeta. Y, en cuanto a que es una trivialidad, por eso no necesito deducir ni calcular nada.
Pues el asunto es que en lo relativo a la consciencia y el cerebro ya tenemos bastantes estudios. Yo diría que los suficientes. Tenemos a los más grandes eruditos que pueden nombrarte cada rincón del cerebro con nombres de lo más variopintos, con más nombres de los que yo jamás habré recordado para nombrar a mis amigos. Hablamos, por tanto, de auténticos expertos que en civilización y estudios sobrepasarán a los antiguos marinos portugueses tan llenos de miedos por la existencia del Kraken que, paradógicamente, sí debía existir.
En mi haber tengo un código y unos conocimientos, se sabe cómo segmentar las técnicas para que luego sea la propia máquina la que se encargue de hacer un "entrenamiento profundo", sólo falta introducir un patrón (eso se hace con determinar el invariante de lo que se pretende conseguir - programación que se enseña en la universidad de toda la vida). Al final puedes generarte un esquema neuronal que se adapte a una intención de condición impuesta por un programador. A partir de cierto instante dejaremos a la máquina seguir funcionando por sí misma, para que evolucione por su cuenta, y se adapte al medio que le facilitemos.
A todo esto, ¿qué es la consciencia? La consciencia es el último bastión de los antropocentristas que no quieren admitir que en realidad es un escollo para la ciencia. Se trata de un término anticientífico y, como tal, es incompatible con el principio antrópico. De hecho, ya lo comentaba yo mismo en la facultad con mis colegas: que podíamos definir la consciencia a conveniencia de la ingeniería para delegar a la religión el completarla a su gusto. Es decir, la consciencia, como ha sido apuntado ya por los suficientes neurólogos, no es más que un engaño y, como tal, nos movemos dentro de dicho engaño para darle el uso que más nos conviene. Pero si partimos del supuesto de que la consciencia es un algo, entonces negamos el principio que nos protege de tal subjetividad.
En mi novela puse un ejemplo: un extraterrestre congela a dos amigos que están juntos hablando en el parque, entonces los desplaza para que al despertar de su congelación se vean a sí mismos besándose. Al descongelarlos ellos se montarán la historia de que decidieron besarse porque, en teoría, estaban enamorados: ¡aunque no fuera cierto porque fue la acción del extraterrestre la que provocó la unión!
Pues bien, el papel de la consciencia consiste en crear historias para la supervivencia de la especie. Eso quiere decir que, como decía Alan Turing, pues no añado nada nuevo al respecto con respecto a su más famoso ensayo, una máquina sólo necesita tener el comportamiento subversivo que tiene el ser humano para considerarla desde el punto de vista científico tan válido como otro ser humano. Finito.
¿Eso quiere decir necesariamente que la máquina que supere el test de Turing irá al paraíso? - No.
¿Significa necesariamente que cuando destruyamos una máquina de esas características estaremos matando? - No.
Y digo no porque son conceptos independientes de la ciencia. Es decir: la ciencia social no puede meterse en porqué decidimos lo que decidimos. Yo a eso en mi novela lo llamé la ética de los ganadores. Que es justo lo que no puede hacer la ciencia, donde no se puede meter. Y aquí hablo de nuestras decisiones últimas sobre qué es lo que entendemos por libertad y ética.
Sin embargo esto era una crítica a los antropocentristas dentro del hartazgo que pretendo generar contra mi persona por escribir lo que escribo, y es que no he ni empezado.
Volvamos al tema central: ¿pero QUÉ es la consciencia? Sería bastante gracioso que yo aquí y ahora dijera, ¡qué demonios! Pues a la mierda: os lo digo. Total: si pretendiera ir con artificios para no caer bien ahora mismo no servirían absolutamente de nada. Ni tampoco espero conseguir nada ni por decirlo ni por dejarlo de decir; sin embargo, ver cómo una y otra y otra y otra vez no paran de darse de hostias en mi presencia...... Quedaré como un cuñado, pero ¿y el peso que me quito?
Hace mucho tiempo ya implementé cuatro o cinco líneas de código en Python para representar la consciencia, como este blog no es de los que uso para referenciar nada, pues a quien le interese que lo busque. La consciencia es un concepto que, como ya se ha apuntado en tantos expertos, tiene muchas escalas, pero es tratada a través de una única palabra. Y eso es lo que desconcierta.
Yo, para resumirlo todo puedo hablar de la consciencia alfa (la que marca la filosofía de toda la regeneración de la misma para decir que no se convierte en otra palabra) y la consciencia última (que marca el último eslabón y final). Aquí me evadiré de explicar incompatibilidades que serían peligrosas para conformar sociedades aunque, en virtud de lo que me ha llevado a escribir esto... En cualquier caso, la consciencia última es la más sencilla de definir: parece que decimos que el sistema de información adquiere ese nivel de consciencia cuando es capaz de etiquetar y programar cada una de sus partes de manera que la película que se monta en su interior podría ser incluso un mundo más eficiente y perfecto que el exterior y, tirando de una locura que viene del género ecci en plan ciencia ficción, a saber si eso podría provocar un plan de complementación, recreación universal haciendo uso de la termodinámica...
Creo que en este punto ya he conseguido el cuñadismo extremo. Lo que pasa es que no hay que olvidar un pequeñito detalle: estoy hablando de ciencia ficción; la consciencia no existe. Y si el científico usa un concepto imaginario el resultado será constituir ideas que, en su estado supremo, acaben siendo lo más descomunalmente increibles que seamos capaces de imaginar.
En una realidad llena de universos paralelos y realidades posibles, la consciencia viaja más allá de las luces y las formas; el engaño se convierte en un cambio de recipiente. Pero insisto en que lo que no es medible no va a ser objeto de lo que pretendo aquí.
Volviendo. Cuando leemos la segunda ley de la termodinámica podemos comprender cuál es el verdadero papel de la consciencia dentro de un ser vivo en su estado más primigenio. Todo sistema termodinámico tiende al desorden. Por lo que un ser vivo se define por su pretensión de orden dentro de su ámbito (por llevar a cabo esos actos calienta el sistema en su conjunto, por lo que no se incumple el principio). El aumentar el orden le permite a un sistema ser más eficiente y sobrevivir. Éste es el papel primigenio de la consciencia generativa: contradecir el bucle.
El bucle es lo que hace la máquina. Mismo estado, misma actuación. Si los seres vivos (incluidas las plantas y los microbios, pero no los virus) reaccionaran ante una misma entrada percibida con una misma actuación, entonces el ente sería usado por otro como si fuera un instrumento, y sus energías no serían aprovechadas para evolucionar más allá. Su autoengaño no le sería beneficioso y perdería la consciencia.
Cuando hablamos de criminales que actúan bajo un instinto oculto, ésto parece contradecir las teorías expuestas más arriba: es innegable que saldrán perdiendo por salirse del redil, pues no mejorarán social ni espiritualmente. Tampoco sabemos de un psicópata que, una vez hechos esos actos, se volviera un haz de luz y nos diera a todos una lección marchándose en un carro de fuergo..., aunque Elias bien genocida que era, pero bueno, será cosas de puntos de vista.
No, lo que impulsa los estados alterados de decisión dentro de la consciencia puede ser un estímulo que proviene de las glándulas basales por la activación del miedo en la amígdala por inacción. Es decir, el último bastión lo tiene la presencia de un miedo por reiteración de un coste de oportunidad producido por una mala gestión en las glándulas basales. Es decir, este cuñado os está diciendo que hay que tratar a las malas personas como se trata a los epilépticos ¡Anda que no se estarán partiendo el culo los expertos en la materia!
Podría hablaros de mi maravillosa experiencia con un psicótico que actuaba con mala fe y siempre me atacaba..., pero tarde o temprano me tocará cagarme otra vez en los jueces y profesores de universidad. Hoy no.....
Es por ello que todavía la gente no se da cuenta de que la civilización constituye una consciencia propia donde la falta de trascendencia por parte de sus integrantes provoca que puedan ser víctimas de sus propios..., yo los he llamado arcontes. Es aquí donde se ve al pequeño nihilista que tengo dentro. Estas criaturas son resultado de nuestra mentira al conformar una sociedad. Por lo que existe una consciencia literada que, al mismo tiempo, trasciende a otras formas que son muy conocidas, estudiadas y referenciadas por los artistas; que son los recursos literarios.
Como ejemplo de lo dicho, toda esa consciencia que no alcanza el último nivel de magnificencia, tenemos la entrada anterior donde pongo en cuestión las partes que necesita el protolenguaje animal (que usa para orientarse), sin mencionar el código que se necesita para anidar tal protolenguaje (Broca), así como el código que se necesita para unificar lo que viene de fuera y codificarlo (Wernicke). Son distintas lecturas que obedecen a distintas acepciones que factorizan nuestra idea de consciencia, junto con el dolor...
Pero creo que esta entrada me está saliendo demasiado larga..., y eso de escribir durante una hora, mientras atiendo la tienda, las interrupciones..., suficiente, supongo.
Total, no va a servir de nada.
Al menos podré volver a escuchar tales declaraciones con sensación de que ya estuvo dicho.
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