sábado, 28 de julio de 2018

Putos Jipis de la Tolerancia

He dedicado unos segundos en consultar en la RAE cómo se calca la palabra hippie, no pienso dedicar más tiempo en referenciar este despotricamiento contra los referenciadores compulsivos del siglo XXI. Hoy explicaré que esta gente es tóxica y peligrosa, además de que fomentan el odio y la intolerancia; y los extraterrestres le tienen una manía de tres pares de narices. Y hoy lo explico.

¿Os imagináis a un Mortadelo teorizando sobre los iluminati? La idea es que ese personaje tan simpático (y honrado) de Ibáñez bien podría vivir una época oscura y tratar de vender libros aprovechando la imagen de otros para trabajar la difamación compulsiva y una psicosis colectiva contra según qué grupos. Podría convertirse en un manipulador de masas, hasta el punto de creerse su propia mentira - quien sabe, y crear grupos de seguidores de unas ideas absurdas que intentan ver a los famosos como si fueran marionetas del poder o, peor aún, demonios encubiertos. Pues existe, tiene seguidores; y no es el único que cumple ese perfil. Pero quisiera hablar de sus seguidores.

Así empezó Manson. Pero quisiera centrar bien el tiro, quiero que se vea por dónde voy y cómo localizar a esta clase de gente porque, como es de esperar, no se esconden: son fácilmente distinguibles, y muy numerosos - demasiado. 

Todos hemos conocido a amantes de lo que hoy se llama "del misterio". Se trata de amantes de sucesos que, desde mi punto de vista, adoran conocer todos las grandes preguntas (qué, cómo, cuándo...), para poder explicar la que falta: el para qué. Hay gente con vocación de buscar exclusivamente el quién, y se hacen policías. Hay gente con vocación de buscar el por qué, y se hacen psicólogos o científicos (dependiendo de cuál sea el tema). Cuando un OVNI da muestras de haber aparecido responder el quién o el porqué se reduce en crear una lista exhaustiva. Sin embargo, jamás se tendrá un para qué, que es el verdadero objeto de quien juega con qué es exactamente lo que ocurrió. Y es algo que nunca terminará de responderse porque, de poder decir el para qué, entonces (según mi teoría) ya no sería un suceso misterioso, y tendría que contarse para otro grupo de gente.

Pues bien, si seguimos mi teoría se entenderá porqué Manson consiguió a tantos acólitos y éstos, en su casita, fueron capaces de alimentarse su psicosis grupalmente. La idea es simple: les unió las conversaciones donde se generaban listas exhaustivas de quiénes, cómos, qués..., pero nunca los para qués. Éso fue lo que ayudaba a montarse teorías que siempre se alimentaban con una lógica sesgada que parecía sistémica: que parecía una conspiración donde todo encajaba.

Hace poco me encontré con una amiga que se compró mi libro (en realidad se lo compraron sus padres, bien podría haberse comprado ella otro y así me ayudaba un poco..., pero bueno). Me dijo que no podía terminar mi novela porque no podía centrarse y tal (desgraciadamente he conocido a tantos que me han dicho que no la terminaban como los que me han dicho que les apasionaba y que querían más, pero no he conocido a nadie que dijera que fuera basura - así que en general, me sirve para hacer propaganda). Por supuesto no daré pistas de quién es ella, porque hoy despotricaré contra su tribu urbana.

Entre los amantes del misterio resulta que hay un grupo de gente a la que le interesa en especial lo paranormal y, de esa gente, los que intentan hacer paranormal las cosas que tienen explicación sencilla creo que se les llama conspiranoicos. Pues bien, es muy fácil sucumbir a formar parte de esa clase de grupos sin saberlo; digamos que yo mismo he querido jugar en el underground con grupos e historias, y al final hemos alimentado según qué hogueras, hemos tenido malas épocas..., digamos que todos hemos sido adolescentes. Pero creo que, a la hora de la verdad, error más o error menos, en ocasiones hay que asentar la cabeza y los jipis de la tolerancia es una tribu muy, pero que muy, especial: no se trata de simples conspiranoicos (que también). Vamos al meollo.

Para empezar te pueden asaltar en mitad de ninguna parte y atreverse lo que su sabio cerebro les decía que se reprimieran a contar, entonces despotrican (y creo que es bueno que lo hagan) de golpe toda una amalgama de conspiraciones sin fundamento alguno; pero que podrían tener una buena base paranormal. En cualquier caso, vemos cómo desarrollan sus afirmaciones según un cuadro muy específico y que siempre se repite: ellos son la representación de la tolerancia, los famosos trabajan para los arcontes diabólicamente, el que intenta cuestionar es un inmaduro inexperto, nunca ponen de manifiesto palabras ofensivas al que tienen de frente, proyectan cuadros de etapas anteriores sobre quienes les cuestionan, difaman e injurian al famoso, no leen, han tenido (supuestamente) vivencias paranormales, son narcisistas a partir de una falla de su cuerpo y son amantes de la jerga tecnocrática ¿Os ha gustado el cuadro que os he hecho? ¡Para que luego se quejen los psicólogos de que no les doy datos de referencia (de hecho, mis amigos más persistentes han estudiado psicología). Voy a decir una cosa más: el término "jipi de la tolerancia" me lo he inventado yo y, por tanto, no hay que tomarlo como una información contrastada (escribo esto para desahogarme, nada más).

Esta gente, además de cumplir lo dicho, tienen una manera de dirigirse hacia los demás. Resulta que van diciendo que ponen de manifiesto sus teorías, y que cada cual, como un bufete, que coja cuanto guste. Algunas se las creerán y otras no. La cosa es que no es que, a pesar de que hablan como si todo fuera horizontal, en realidad tienen un esquema jerarquizado en su cabeza, donde hay una gregalidad en virtud de quién la tiene más larga. Para establecer la longitud del miembro sólo hace falta, en este caso, tener más vídeos de Youtube y ser capaz de enunciar el mayor número de qué, cómos, etc..., pero ojo: siempre, siempre y siempre los para qués deben ser la conclusión común que marca el invariante de la secta o grupo conspiranoico al que se pertenece. Esto es, nadie se cuestiona lo que no es objeto de discusión. Y, por tanto, hablamos de un lenguaje subversivo altamente sugestionador por parte de aquellos que quieran formar parte de esta clase de grupos (sectas).

Y me apena. He tenido amigos que han sucumbido a este lenguaje. Tan pronto como intentaba darles mi cicerón punto de vista algunos lo encajaban y otros..., proyectaban sus errores en mi comportamiento (me atribuían cosas que habían hecho ellos) y/o simplemente dejaban de hablarme.

¿Qué es lo más irónico del tema? ¿Que los que más hablan sobre arcontes y sobre iluminatis son los que realmente conforman la matrix? Es decir: justo los que más están en contra de las conspiraciones son los que las conforman. Ya se ve en mi propia novela: ¿por qué si no se debe ir con cuidado de darle demasiada información a quienes estén interesados por ésta? Porque la mayoría podría sucumbir a volverse jipis de la tolerancia, te imponen su forma de pensar, te evaluarían dentro de su secta y..., los que no sean así y anden por ahí cerca, serán los aprovechados que han encontrado sexo o negocio. Es lo que se dice del Opus dei y ese grupo de acólitos que se han montado que se publicitan como laicos.

Sin embargo, en estos momentos, los grupos suelen discutir sobre los iconos reales que se ponen en las películas y libros (y algunos iconos que no se ponen y meten a saco), quien se dé cuenta de más cosas por el estilo podrá encontrar la implicación final: esa flecha que apunta al para qué de tu grupo particular.

¿Cómo tratar con esa gente? Si realmente tienen un momento de lucidez y están dispuestos a aceptar tu autoridad: ¿podrías convertirte en su mentor para decirles que puedes ayudarles a potenciar sus poderes e iniciarles? Difícil. Lo habré intentado y saltan conque hay que ser tolerantes ¿Podrías convertirte en su pupilo para preguntarles qué opinan sobre esto y lo otro y hacerte el cicerón? Difícil. Lo habré intentado y saltan conque has hecho cosas que no has hecho ¿Podrías convertirte en su amigo y mostrarles otros para qués posibles? Difícil. Lo habré intentado y saltan con..., no existes.

¿Y si leyeran esta entrada? Bienvenidos sean ¿Servirá de algo?
Ni pajolera idea.

Pero dicho lo dicho, me quedo tranquilo. Sé que Lady Gaga no está chupando energías a nadie, sino que hace que consumamos (gastamos energías hacia donde la mercadotecnia calcula) porque queremos y lo sabemos. De hecho, esos símbolos son usados para que la gente se dé cuenta de que consumimos porque queremos y lo sabemos. Dicho de otro modo, la existencia de tales símbolos es para que la gente trascienda y, por otro lado, siga consumiento, pero disfrutando y sabiendo.

El satanismo ateo es un tema de trascendencia para el individuo, pero claro..., ¿qué os va a decir un nihilista?

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