sábado, 21 de julio de 2018

Historias 3

Gordo y calvo, escribe en 2200 de nuestra era, siempre de lo que tiene presente, historias de nuestro tiempo. Su país, ahora bastante comunista, dentro de la que cabe, ha sabido planificarse y marcarse sus golpes y, entre golpe y golpe, un bombero retirado ansioso de manifestarse por escrito.

#historiasDeBomberos

Retirado sólo quedan las memorias que, proveniente de un individuo que no es de letras poco importarán y a nadie le interesará más allá de sus ambientes más locales. Pero ha decidido abrirse más allá o, al menos, hasta quien quiera leer su drama que, si bien estará edulcorado, no dudará en quedarse en sus escritos lo que siempre se repite para transmitir el mensaje oportuno: lo que le rompe el alma por dentro que su medio ambiente no tenga superado.

"Como en toda revolución, todas arrancan con una sonrisa negándose a trabajar para la cadena de mando. Entonces, sus compañeros, aceptan la idea misma y proceden a ocupar una por una las distintas instituciones que albergan alguna clase de poder coercitivo ¿Que hay barrios y zonas donde la gente muestra su repulsa? La cosa es bien sencilla: muestras tu arma y, con una sonrisa, tendrá que apaciguarse o, repliégate, que ya cuando seamos los suficientes seremos el apoyo y seremos cardinales a la hora de determinar quién defenestra a quién."


Recordaba los rostros de esas personas por las que dio su vida. Entonces, siendo joven, toda su musculatura se ponía al servicio de niños y ancianos que se veían encerrados. Los ancianos se lo agradecían, por los años y los años de los años..., los niños crecían y se olvidaban, triunfaban e incluso se endurecían ante posibles roces. Era la marca de su destino, y ahora sólo le quedaba escribir sobre los pasados, algunas verdades.

"Arráncate las entrañas para dejar caer el valor que de ti aún queda, tiñe tu bandera ahora y que nadie pueda decir que no tenéis nombre. Ellos, orgullosos de su estirpe, que se etiquetan entre los hombres para adecuar su valía a través de la valentía o de estar entre los que ocuparon los hechos más gloriosos ¿Y nosotros? En el pleno anonimato y a la espera de un símbolo, vale la pena cualquier desgarro con el fin de clamar a los tuyos que tenemos objeto de orgullo y que nuestra reclamación es por una lucha hacia adelante, de rechazar a los reaccionarios que desean centralizar todo su poder contra los menos, de rechazar decisiones que se imponen mientras se ríen en nuestro rostro."

Muchos llamaban por teléfono para asuntos ridículos. Los mejores era para rescatar a quien se había perdido en el monte. Era una competición: a ver quién lo encontraba primero con las pistas que daba. Como si fuera una jinkana, en la era de los móviles con o sin cobertura, la búsqueda insaciable por ayudar desde el más débil al más aburguesado fue algo tan básico como el poder comer todos los días.

"Burgueses y aburguesados llevan al pueblo a una dirección a la que nadie había acordado. Todo para el pueblo, dicen; es por vosotros, y para mejor. Para mejor, bien: pero se valen de medios que supondrá sacrificios cuyo contrato nunca fue acordado con las clases más bajas. Valientes los que se quedan, y necios al ver que están mejor organizados que allá donde sus vidas no habrían sido condenadas."

Pero los años no perdonan, y a este ahora escritor le hace mella sus canas, sus huesos osteosporosos, su encorvada mirada marcada por la depresión de unas amistades que se han ido. Así como la sensación de que ya ha quedado todo dicho y no hay nada más por conseguir en la conquista de nuevas amistades.

"La búsqueda del apoyo internacional o, incluso, su enfrentamiento en nombre de sus propios enemigos. La mentira continua, la confrontación de los cobardes y la traición más trapera para acabar con la primera gran víctima y dejarla completamente prostituida y vejada: la información. Ya nadie podría creer los titulares condescendientes, lo que decían o lo que callaban, lo que enarbolaban..., ni los mismos revolucionarios ni los contrarrevolucionarios podrían creer jamás toda la mierda que todo ellos sin excepción, desde su bando, estaban contando."

Entonces quedarán las fotos, las hojas y hojas impresas de historias, el mirar atrás con orgullo por todos los que ya no le hablan porque hizo posible que no lo pudieran hacer, el observar casas que no son ruinas ni reflejo de que jamás lo fueran, árboles que te dan las gracias a su manera y observas la basura del turista borracho que ha conseguido burlar al que lo protege de su propia estupidez.

"Por cientos y cientos han caído, y más de mil habrán entre los muertos, nació como repulsa a la falta de una confederación más apropiada y justa, pero quizá también por el hecho de que ese proyecto habría sido posible de haber obtenido el reconocimiento internacional. Te pueden sitiar los tuyos, y salir fortalecido por ello. Pero lo que no puede ocurrir nunca es que te acorralen los que jamás has conocido, entonces es cuando todo acaba en la ruina."

El acto heroico se convierte en un gesto revolucionario cuando lo que ha salido de tu mano emanaba y sobresalía de las entrañas de tu corazón ¿Cómo podía un individuo atreverse a acometer algún acto duro con hacha en mano, romper una puerta y atravesarla bajo el fuego arrollador sin estar seguro desde sus entrañas de saber cómo y porqué hacerlo?

"Nunca desde La del Bronce el ser humano pudo revolucionar desde las clases más bajas y ser coherente con ello. Marx no pudo, y el comunismo también fracasó en su empeño ¿Es posible que en alguna isla de las Américas? Difícil de decir. Pero sería como decir que no ha habido, por tanto, nunca una revolución que empezara desde lo más bajo y, por tanto, que arrasara hasta el punto de que su lucidez mantuviera los ecos de sus maneras más allá de las injerencias extranjeras para la defensa de una soberanía que acabara proviniendo de su pueblo."

Punto final a esta novela. No lo contratarán ni lo leerán, pero ahora sus fantasmas le dejarán en paz por unos días. Clamará al cielo para que nunca le falte de nada ya que eso mismo ya no podrá depender ya más de sí mismo.




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