lunes, 16 de julio de 2018

Tortuosa situación del aburrimiento. Me cago en los LIBERALES.

¡Anda que no me río del Pantaleón y de lo feliz que era cuando tenía que cumplir órdenes! Así era como se le describía en Pantaleón y las visitadoras. Lecturas liberales es lo que muchos podrían concebir de todo esto pero, ¿qué habría sido de él en un país como España? ¿Habría encontrado la manera de planificar todo su trabajo?

Extrañas lecturas por parte de aquel que escribe, pues lo hace de una manera y cualquiera diría que piensa al contrario. Lo mismo sucede con la creatividad ¡Con cuántas personas me he encontrado con ganas de decir cómo son las cosas cuando no las han experimentado! El creador sabe que es más creativo cuantas más restricciones se le ponen; cuanto más estrecha sea la historia por contar. De la misma manera, siempre es mejor planificar, como hacía Pantaleón, antes que dejar las cosas libres y sueltas - pues bien planificado se deja sitio para la imaginación y el desarrollo personal. Es cuando las cosas están muy libres cuando no vemos el sistema, no vemos la devolución o el pago, no vemos  vuelta ni el feedback. Es el caos.

Algunos han claudicado al caos, y generan un mundo muy, pero que muy, aburrido. Por eso, ayer mismo me tocó aburrirme, hoy lo estoy de nuevo..., sin vida social ni nada. Quizá esta manera de hablar resulte tóxica a la gente, bueno, ya advertí que estas entradas van a ser para mí un desahogo: habría sido muy feliz trabajando a destajo a cambio de un sueldo que me garantizara un futuro. Pero eso siempre fue una utopía. Y da igual el talento o la insistencia: es una utopía y un engaño de la socialdemocracia.

Pero recuerdo la conversación con una  de esas encargadas de filtrar en las bolsas de empleo. Me preguntó por si era creativo, efectivamente lo era. Y también le dije que me gustaba que las cosas estuvieran rectas y en su sitio. Eso a ella no le encajaba. No dudé ni un instante en decirle que ella no comprendía qué era la creatividad: cuanta más libertad te dan menos oportunidades tienes de presentar ironías, de generar un sistema; menos enriquecida está tu obra. Escribir por escribir, rimar  a lo tonto, manchar un lienzo con colores..., eso lo hace cualquier mono. Pero ella ya me tenía en su filtro: no me llamaría jamás, como que no lo hizo.

Los socialdemócratas tienen la idea de que las masas marcan el paso de los que no somos masa. De esta manera se crea un nuevo juicio por ostracismo, como cuando los antiguos griegos: dejaban caer sus conchas para votar y así echaban al que no encajaba. Hoy día los liberales son mucho más sutiles: se encargan de vivir bien y de olvidarse de los que no pueden vivir así. De esa manera, en su secta, trabajan para su amado líder y les va bien. Lo malo es todo ese grupo de gente a quien su amado líder tima. Ya vimos en España cómo fue la socialdemocracia de Aznar, el boom económico..., ¿se lo hemos agradecido convenientemente a sus autores? ¡Qué gracia me hacen! Sólo los necios atribuyen el que vengan las olas grandes porque vienen los grandes surfistas a la playa ¡Cuántas oportunidades perdidas!

Pero vivir en un mundo planificado, ¡cómo habría sido! Que no se metan en menesteres absurdos como los burócratas de la URSS, pero que haya competencias con respecto a los estatutos de las empresas y a las facturas que emiten para que sea a través del estado, ¡cómo cambiarían las cosas!
Muchos lo demandamos, pero los liberales, con su dogma dicen: ¡uhhh! ¡los rooojos! ¡uhhhh!

¡Dejadnos tener nuestros propios estatutos y vosotros seguid con los vuestros!
Si queremos empresas tipificadas que no tengan que pasar por un notario, pero sí por el Senado, ¡dejadnos hacer!
Si queremos facturar a través de un stock estatal y que los proveedores negocien con el estado para que los autónomos facturemos el almacén y distribuyamos a nuestros clientes, ¡dejadnos hacer!
Si queremos estatutos para contratar a COLECTIVOS, sin subcontratas, ¡colectivos! de manera que no tengamos que dar fe ni de quién viene ni quien va sino si la carga de trabajo está cubierta por el ente jurídico, ¡dejadnos hacer!

Pero claro, el liberal sabe que tenemos razón, o vive en su ensoñación sectaria. Así que proceden a alimentar a la banca, alimentar a la gran corporación y, por supuesto, a los medios que intenten contaminar con ideologías y fantasmas del pasado. Dan unas limosnas en calidad de servicios sociales (¡y no digamos la de criminales -con todas sus letras- que hay en esos sitios!) para así poder dormir tranquilos...

Necesito comprender tanto cinismo, tanto el reirse de las barreras insalvables que se han creado y que, además, es siempre contra los mismos porque, también hay que decirlo, se adivina unas ciertas dosis de sadismo. Como cuando el juez dijo sobre mí que a la víctima le gustaba que le agredieran. Ese tío, me lo dice en la calle y es hombre muerto. Los que han conformado las corporaciones y los grupos han decidido quiénes van a triunfar y quiénes van a fracasar y cada vez que machacan una y otra vez al mismo sujeto algo en su interior les hace sentir mejor..., sus gónadas, sus apetitos sexuales. Sí señores: eso es el liberalismo.




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