Enhorabuena, feminista moderna. Lo has conseguido. Te ha costado. Para escribir esto me he puesto una música relajante; si no, es imposible. No sé ni por dónde empezar - sólo quiero decirte que te desprecio desde lo más hondo de toda mi alma por el daño que le estás haciendo ya no sólo a las mujeres sino a toda la Humanidad. Porque hay que distinguir los memes que no son persistentes de los que sí lo son. Y es por ello que necesito quitarme esta tontería ya para no tener que explicarla nunca - aunque sólo existas en mi imaginación e inventiva a la hora de creer que vas a leer siquiera estas palabras, ya no digo pretender entenderlas; me río de sospechar que fueras a analizarlas. Pero lo que me podría apenar es que todos sabemos que jamás buscarás la manera de aplicarlas.
Existe una gran diferencia entre las Pussy Riot y las feministas del montón. Cuando las primeras, buscan la trasgresión (poco importa sin con humor o drama) las del montón se centran en repetir la misma consigna por las calles. Salir a denunciar no diré que es bueno o malo, pero hay que tener criterio a la hora de salir a la calle: porque, por definición, cualquier técnica que suponga una presión en una buena dirección también se le hace ejercible la presión en algún otro modo en la dirección contraria. Es decir, si es cierto que en la educación un padre o una madre es muy importante para el niño, entonces también es cierto que podemos echarle la culpa al padre o la madre del resultado de cómo sale el niño. Visto así, si algo no nos gusta salimos a la calle: ¿así de simple? Si funciona bien, ¿hemos encontrado una fórmula memética capaz de doblegar la voluntad de las personas? Ese proceso de concienciación, ¿no podría acarrear también responsabilidades si no se sabe llevar correctamente?
Pues para entender la situación de porqué escribo esto, se debe entender que no lo escribo pensando en lo que hago; sino que me limito, simple y llanamente, a expulsar la necesidad de volver a tener que relacionarme con nadie para tener que explicarlo. Esa es la naturaleza de este texto: que los malos ecos de las cosas que se quedaron por decir dejen de atormentarme por pensar o sospechar que no debían ser dichas entonces o de aquella manera para reprimirlo con la sensación de que la sociedad por no incitarla en la buena dirección acabaría en una eterna edad infantil.
Hace dos días vi a una niña hacer algo en una calle que transito desde hace casi seis años todos los días sin excepción práctica. Ayer mismo vi a otra niña hacer algo en esa misma calle a una hora cercana y que, como ocurrió con la primera, era algo que jamás había visto en mi vida. Quiero, por favor, señora del montón imaginaria, que se siente tranquilamente y lea con atención estas dos anécdotas por si es capaz, o al menos en su decoro, de entender porqué las pongo.
Primera anécdota.
Andaba por la acera y vi a una niña pegar a su padre. Entonces el padre le dio una colleja amistosa, y la niña se rebotó y se enfureció y se puso a patalear y pegar con peculiar contundencia. Ante lo cual, el padre, ante una niña de ocho años, no le prestó especial caso y le devolvió un par de collejas (tipo daño psicológico) más. Estaba ella con la madre y se puso a berrear como si le hubieran arrancado un brazo.
Segunda anécdota.
Andaba por la acera y vi a una señora que se retorcía a mi izquierda al caérsele las gafas. Junto a las gafas vi como caía otro objeto junto a ella: era una piedra. Una enorme piedra más grande que mi puño y, como se puede imaginar cualquier iniciado en física, con más masa y más contundente. A gran distancia, como a unos tres o cuatro metros, una niña quizá de ocho años (para mí todas las putas niñas son de ocho años, son Lisa Simpson y ya está) estaba con el rostro lleno de odio y un movimiento característico de quien acaba de lanzar una piedra. Mientras seguía andando fui analizando la situación que iba quedando detrás de mí: la hermana atendía a su madre, la madre se retorcía de dolor y sólo había una posible interpretación de los hechos con una única culpable posible. En esta segunda ocasión sólo pude dirigirme a la madre y, en cuanto me dijo que estaba bien, volví sobre mis pasos para decirle a la niña que eso estaba mal.
Tengo como más de cuarenta años; he tenido relaciones sociales con niños y adultos, decir que he conocido de primera mano a cientos y cientos y más..., quizá sea poco. Cuando me hice buzonero adquirí un enorme poder para adivinar direcciones, asociarlo a personas..., es increible lo vulnerable que es esta sociedad y la gente no lo sabe. Existe una enorme gama de información social para quien quiera ¿buscarla?, no, para quien tenga una visión activa y predisposición para ir ordenadamente almacenándola en donde corresponda.
Te diré señora del montón que esas escenas las viví consecutivas en dos días y que jamás en toda mi vida he presenciado de casualidad nada parecido. A mí ya me han tirado piedras, pero nunca algún hijo que me hayan ocultado; y las he tirado yo contra algún señor que apostaba con mi perro y amenazaba con volver a raptármelo..., pero no me consta que ese fuera padre mío y, si lo fuera, no contaría como lo que he contado.
No, nunca he vivido algo así. Y me he relacionado con niños difíciles, y otros de alta alcurnia. Nunca, nunca he visto algo así. Y esas niñas no veían porno, ni tampoco creo que se sintieran muy oprimidas por patriarcado..., o quizá sí, un poco. Pero no más que sus madres, supongo. Y no lo entiendo - no entiendo cómo vosotras, las del montón, tenéis tan corta la mirada. Porque cuando andaba por las calles de Cartagena igual que veía a quien rebuscaba entre los contenedores mientras se montaba una bandeja de comida..., ¡ah! No faltaría el malnacido que lo negara.
Bienvenidos a la nueva realidad: se llama agresión por mainstreaming. Me he inventado el nombre. Pero tú, zorra asquerosa, eres la autora ¿Te gusta que te llamen zorra? Pues disfrútalo, soy muy bueno poniendo nombres. Las hay artistas que buscan trasgredir sin odiar, ya te he comentado un ejemplo. La trasgresión genera obras que persisten y se quedan en el intelecto. Un profesor o un periodista no tienen nada de lo que hablar si no tienen literatura. Ésa es la marcada diferencia, zorra asquerosa, no sabes cuánto odio todo lo que sale de tu boca, de tus actos, de tus maneras, de tus negaciones, de lo que -en esencia- eres lo único que defiendes (tu para sí).
Sois la antítesis del existencialismo y de Simone de Beauvoir, o de Sartre. Porque los padres no pueden educar a sus hijos: la educación nunca puede contra los memes literarios. Los roles del patriarcado son mucho más fuertes que esos vigilantes efímeros que revolotean entre los medios de comunicación, ya sea profesores, periodistas, tertulianos, chillonas con pancartas...
Decidle a los jueces que hagan su puñetero trabajo sin intromisiones externas, sin presiones, sólo con objetividad: son los que interpretan, los autores, los genuinos poseedores de los valores que necesitan esas Lisas que no tienen nada que hacer salvo ver a gritonas que las empoderan.
Dadles a esas Lisas un libro. Dadles la objetividad de las leyes a través de los jueces y su autoridad. Dadles una película, a ser posible gratis, porque no todo el mundo puede pagarse el ADSL. Y no a todo el mundo le gustan esos dibujos tan cutres para niños. Invertid en cultura y trasgresión. Por favor, no habléis de cultura: COMPARTIRLA. Que le den por culo al Ramoncín, bastante daño ha estado haciendo al underground: ¿qué hacen por todos nosotros gente que tira de la manta? ¿Nos han querido devolver los valores por muy bien nos caigan?
Malditas las zorras que sometéis al coño diciéndole cómo se debe de comportar cada una: ¿lo negáis? ¿Negáis que sois una puñeteras dictadoras? Espero que, al menos, se salven las del coño insumiso; es un excelente mensaje y para todos los públicos.
Pero no volváis a cometer el pecado capital de no haceros responsables del incremento de las violaciones grupales, de la agresión por mainstreaming, como el tetazo, como la apología a las asesinas de novios, como la negación del padre a ver a sus hijos, como las SCUM, como la defensa de la Ley contra la violencia de género en España, etc..., todas esas aberraciones marcan los pasos de la interpretación autoritaria que hace que las Lisas ataquen y berreen como nunca jamás en la historia lo hemos visto.
Por eso, si vamos a abrazar la multiculturalidad más vale reconocer la expansión cultural necesaria que permita la inserción del que viene de ambientes donde las agresiones sexuales surgen por tener una cultura represiva con respecto al sexo. Si no reconocemos los distintos cuadros criminales y sus procedencias lo único que se dirá es que se denuncia más..., pero esa no es ni mi impresión ni mi experiencia.
Me da la mala sensación de que quedan cosas por decir, sobre la migración..., pero al menos ya me quedo tranquilo en parte.
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