En estos momentos Pedro Duque parece que se está poniendo de moda. Eso es bueno, puede recordar a la meritocracia. Sin embargo nuestro sistema no es muy meritocrático, no sabemos hasta qué punto aquellos que están en la palestra como "los mejores" muy probablemente..., pero no me gustaría descubrir que me repito en mis despotricamientos: pues eso significaría que este blog sería una obsesión. No, este blog es para cerrar heridas, no para alimentarlas.
Por eso aprovecharé para hablar sobre qué me habría gustado a mí esperar de un modelo educativo.
Para mí el sistema universitario debería de haber sido un proceso de diálogo continuo por parte de cada uno de los matriculados. Mediante una programación y un acceso a los recursos, los alumnos se presentan en clase desarrollando las unidades temáticas bajo la tutela (o no) de alguien con más cátedra. De esa manera, se presentan los contenidos o esquemas de lo enseñado al resto del alumnado y servirá para dar el pase por defecto. Es decir, que para que se le obligue a un alumno a tener que repetir tiene que haberse caído un meteorito o algo por el estilo.
Porque todos son adultos, el nivel lo tienen que poner ellos mismos. Si quieren organizarse un examen para distinguirse entre ellos como machitos, eso debe ser como un trofeo o concurso personal. Algo en plan olimpiadas, con las debidas organizaciones oficiales y estándares oportunos.
Mi experiencia con las olimpiadas a las que he participado (de lo que sea) es que es un cúmulo de corrupción nada trasparente, donde por no decirte no te dicen ni quién gana. O te dicen que cierta información está en un panel, cosa que no es cierto; y pueden ponerse incluso muy nerviosos, ponerse a chillarte..., como si yo no supiera distinguir la ausencia de un papel informativo.
Las olimpiadas extraacadémicas en España siempre han sido una farsa. Una farsa muy bien remunerada. Es como la farsa de los exámenes: primero hacen una lista de los que van a aprobar con nota, luego los que aprobarán porque somos perdonavidas, luego los que suspenderán seguro y, finalmente a los que les corregirán el examen. Después de tantos años he podido comprobar cómo la mayoría de los profesores tienen la última lista más exhaustiva; pero siempre hay alguien al que apoyarán incondicionalmente, y otro al que darle caña.
Las hermandades universitarias en universidades privadas es la fórmula que ha sobrevivido en EEUU tras tantos años de socialdemocracia. Es a lo que tienden los países que siguen manteniendo este tipo de fórmula donde el profesor es un perdonavidas y ni el juez ni el Ministro toman cartas en el asunto.
Si eres de una hermandad, y tu profesor también, puedes relajar el esprinter..., ya no digo cuando termines la universidad: que un director ejecutivo pueda ser de tu hermandad te da garantías de que puedas ser un asesor ejecutivo. Fingir que se trabaja y que formas parte del engranaje. Por eso en EEUU la masonería está bien vista. En España el Opus Dei es el que hace la misma función, el mismo engaño.
Bueno, ya he dicho algo al respecto.
Espero así poder zanjar el tema y que no me invada de nuevo en la mente.
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