Quisiera aprovechar para lanzar una advertencia para quien lea este blog. Están leyendo a una persona que no tiene nada que ganar ni nada que perder. Según sospechamos muchos, el aliarse conmigo puede provocar alguna clase de contaminación al que se me acerque: por lo que no habrá nadie que quiera apoyar mi obra.
Considero que no puedo caer más bajo, pero tampoco puedo ascender. Por ello, bajo este estado pisoteado, es muy probable que los típicos defensores de las autoayudas me vean como una persona tóxica. Para mí esa gente se ha quedado directamente fuera, porque viven una realidad alternativa que no tiene nada que ver conmigo. Ya he conseguido el Éxito, lo que no he conseguido es el Reconocimiento.
Por ello, hemos visto cómo han estado cayendo los que tenían que ir cayendo..., puedo mantenerme aún, espectante: veremos cuál es el resultado de tentar la suerte como lo hacen algunos contra los méritos. Como si realmente pudieran..., puede que mueran de viejos antes de descubrir hasta dónde llegó su tremendo error.
Desde mi punto de vista, sólo puedo vivir bajo la tóxica visión del nihilista, del sujeto que no se dirije a nadie; que escribe sólo para no volverse loco. Desde mi posición no espero conseguir nada y, al mismo tiempo, me manejo con la paradoja de alguna clase de autoengaño porque, muy en el fondo, también sé que la gente me lee - aunque nunca sabré en calidad de qué o cómo.
A la gente como yo, sin vida social, sin posibilidad de poder avanzar porque mi nombre aparece en una de esas listas que están prohibidas el redactar, sólo le queda seguir a la espera - espectante. Sabiendo que el que tiene razón al final, aunque sea a la desesperada, acabará siendo acudido. Porque me lo dice la experiencia. Ya sólo queda adivinar quién juega a ser más necio.
Pero nada, me desahogo en un sitio cuando todos sabemos que quienes triunfan no se sienten identificados con los que se quejan como lo hago en este blog; pero las cosas como son: no voy a ser llamado, no me van a dar trabajo, no va a aumentar mi número de clientes, no me van a ofrecer escribir un libro, no van a examinar mis resultados tecnológicos, no me van a dejar hacer una conferencia..., son demasiados noes. Así que la actitud es lo de menos en estos momentos.
Y aún así, como no puede ser de otra manera, me quedaré espectante; porque si no soy yo el necio, veré cómo las máquinas más caras se arrodillan ante el avance natural e inexorable de la naturaleza, sus límites a una economía absurda y llena de basura y, por supuesto, los malos algoritmos que se saben vender muy bien a los que no entienden de informática y que sucumbirán a posteriori dejando en el lugar que corresponde a esos magufos de la IA.
Así que tiempo al tiempo. Me haré viejo, puede que hasta me muera con los años. Pero me consta que quien tiene razón prevalece y permanece. Cualquier persona que lea esto se cansará antes, y dejará de leerme, eso también lo sé: esta manera de pensar es muy cansina. Pero no agenda para las crisis y las catástrofes. Así que toca esperar a que se revelen las malas decisiones y, como si fuera el propio Visnu, saltaré desde detrás de una columna y descuartizaré al magufo que se haya atrevido a profanar mi tempo. Ése sí es mi estilo.
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